domingo, 16 de octubre de 2016

Un país entre verdad y mentira

Un país entre verdad y mentira


Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Los colombianos estamos en un momento donde enfrentamos mil situaciones difíciles, pero realmente alarmante e imposible de creer o entender, pero estamos sumergidos en algo, entre un sí y un no, entre unos que dicen tener una verdad y otros una mentira, entre  muchos aficionados, entre  analíticos y críticos, entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, entre traicioneros, desleales, entre justos e injustos, entre víctimas y guerrilleros, entre una Constitución que desean cambiar fácilmente y al acomodo de unos cuantos, entre lo justo y lo injusto, entre lo lógico e  ilógico,  entre política y politiqueros, entre comunistas, socialistas y demócratas, entre un gobierno nacional indiferente que busca ayudar en gran medida a otros pueblos mientras el suyo muere de hambre, entre un gobierno que busca aprobación de países que han matado la integralidad de su pueblo, mientras ignora la opinión de quienes lo eligieron, un gobierno que busca protagonismo mintiendo al mundo sobre las diferencias que existe en su pueblo, un gobierno que habla de equidad, de educación, paz y nada de eso existe en su pueblo, entre los que no respetan las diferencias y los que sí, entre el miedo y la amenaza, entre lambones ignorantes en puestos competentes, mientras que los competentes están en  puestos incompetentes, entre ideologías egoístas, cerradas, estúpidas y de verdad incomprensibles, donde he visto comparaciones ridículas que no pegan ni con chicle, entre opiniones macabras ante una situación que solo perjudica al pueblo, pues al gobierno no, ellos ya están asegurados con propiedades en el exterior y sus familias.

Pero qué triste es saber que ante tantas situaciones absurdas no podamos hacer nada, solo opinar hasta cuando el mismo sistema al que vamos encaminados lo permita, pues veo venir sucesos que algún día mis plumas ojalá me  pueda permitir escribir, como hoy mi vecina patria Venezuela escribe su miserable historia frente a un mundo indiferente que solo busca beneficios de los pueblos que direccionan aquellos que solo creen tener la verdad.

Dedico este poema, no le digo no a la paz, ni si a la guerra, solo digo que la paz no solo es Santos, ni su ideología, ni la guerra aquellos que dijeron no. Esto es lo primero que debemos entender, no creer o que queremos creer y hacer creer.

La palabra PAZ, es perfecta, no debe tener tacha y si la tuvo debe limpiarse cuidadosamente, pero cuando se llame paz debe ser perfecta, porque sino, no es paz, es imposición y la guerra nunca es perfecta porque tiene muertos, la guerra es miserable, sangrientas, eso no es perfecta, es sucia, no cambiemos la posición de ambos términos que son diferentes y en Colombia estamos jugando mal, ganemos limpiamente con la verdad, sin cambiar y combinar papales. Ahora les comparto un corto pero sincero Poema

LA TAL PAZ

Colombia desde muchos años sueña con la libertad
Ante una guerra indolente que ha causado la muerte
De incontables inocentes.
Aunque nieguen culpa alguna las victimas
Jamás tendrán reparación
Porque hoy el pueblo es sometido a un perdón
Y olvido al que llaman PAZ. 
Escribo como colombiana, no pertenezco a ningún bando, solo quiero un país justo, sin mentira, sin engaño ante realidades visibles, donde se cree que somos estúpidos y que estamos destinados a tragar entero.

No quiero un país donde los inocentes paguen por criminales

Un país donde  la ley sea para unos y para otros no, un país donde se premien lo ilógico y se condene lo lógico, no quiero un país de mentira y la paz vendrá, si algún día la paz reinará, pero para ello los seres humanos debemos dejar de existir ya que en nosotros la paz no existe.

sábado, 1 de octubre de 2016

Bitácora

Carta de paz a mis nietos no nacidos

Hemos cargado durante más de cincuenta años la grande tragedia de la guerra, no imaginan ustedes el desastre espiritual de una sociedad que vive bajo el dolor fratricida de la muerte; no pueden imaginar ustedes la zozobra y el estado de alerta permanente de miles de ciudadanos que viven a la deriva en medio de un Estado fragmentado e impotente para blindarle el derecho de la seguridad a todos en el territorio; no pueden imaginar nada porque una cosa es vivir en paz y otra bajo los códigos de la guerra.

En sus ausencias ocurrieron cosas ordinarias, esas cosillas de la vida cotidiana que nos hacen creer que todo está bien, y otras extraordinarias como la guerra, que desarticulan y desorientan todo. Contra ella no se puede hacer nada, simplemente defenderse para no morir en cualquiera de los bandos, y Colombia se pasó su vida defendiéndose de sí misma, porque la guerra fue fratricida, entre hermanos pobres, los más pobres, que se hicieron enemigos sin saber por qué.

Esto que les cuento ocurrió en el pasado, ustedes no habían nacido, de tal forma que ustedes son hoy unos privilegiados, porque forman parte de las primeras generaciones de la paz, las que abominan de la guerra, generaciones que vivirán sus vidas sin el olor de la pólvora o sin el rechinar de dientes de las motosierras, o sin el dolor de las masacres y los falsos positivos y sin el uso de los vocablos de la guerra: victimarios, dados de baja, víctimas, perpetradores, desplazados, parias, bacrim, guerrilla etc.

Y todo fue posible por el coraje y la visión de futuro de diez millones de colombianos que querían y soñaban con la utopía del fin de la confrontación armada. Vivir en combate es absolutamente diferente a vivir sin el estatus de la guerra y esto lo comprendieron muy bien las generaciones de la paz, conformadas por campesinos, profesores, amas de casa, ciudadanos comunes, adultos corajudos de la ciudad, obreros y estudiantes que sacrificaron sus vidas disciplinadas y dispersas para que ustedes pudieran vivir sin miedo y sin la angustia de morir más rápido que sus padres.

A ustedes no los afectará el resentimiento patriótico de los hijos que les reclamaron a sus padres un día la dejación, la pasividad y la resignación de vivir y aceptar la guerra como un dogma de vida. Ustedes lo sabrán por boca de los mayores, por nosotros los abuelos, quienes les contaremos lejos de las cartillitas de la historia oficial, la historia infame de un país prisionero del conflicto armado y que no se atrevió por mucho tiempo en acabarla;  hasta que el cansancio de ver todos los días tantos cadáveres a orilla de los caminos y en la corriente de los ríos muertos del susto de la nación, nos obligó sin la cobardía de las dudas y los miedos, a aceptar  los acuerdos de La Habana. Fueron días y horas de embriaguez histórica, pero también de decepciones aniquiladoras de fe, porque la sociedad siguió dividida entre los del "sí" y los del "no" a pesar de que los guerreros (el Estado y la guerrilla de la Farc) decidieron acabar con los actos bélicos del pasado.

Pero se logró lo que parecía imposible, de tal manera que la utopía pasó de la metafísica de lo ideal a la realidad sublime de la paz. Debo decirles entonces, que el estilo de vida pacifico que llevan ustedes hoy, es el producto del tesón y el coraje de una mayoría de colombianos que creyeron en lo posible.

Queridos nietos, esto era lo que quería que supieran y sobre todo para que comprendieran que los sacrificios y los sueños generacionales son los que permiten que los nuevos hijos y nietos vivan las comodidades de la paz. 

Desde las turbulencias y las esperanzas del 2016,

PEDRO CONRADO CUDRIZ

sábado, 24 de septiembre de 2016

Por el ojo de la cerradura

¡Basta ya de tanta guerra!
¡Votemos por el sí, este domingo 2 de octubre de 2016!

Por Tito Mejía Sarmiento

Con quién sueñas, abuelo Francisco
ahora que llevas
tantos días de siesta
G.A.G.

Nos acostumbramos a buscar la muerte en los ojos de todos, solíamos pasar más tiempo en los cementerios que en nuestras propias casas, es decir, teníamos el sello de la parca en la solapa, nos volvimos paranoicos desde todo punto de vista, de ver tantos ríos de sangre que se desbordaron en las noches de vigilia sobre la palabra abandonada por el miedo. Y para decir verdad, todavía es la hora, que muchas personas no conocen el paradero de sus familiares por tanta guerra en derredor de toda la geografía nacional, pero llegó la hora de decir: ¡Basta ya de tanta guerra! ¡Votemos por el sí, este domingo 2 de octubre de 2016!

 Personalmente, padecí los estragos de la violencia cuando el 29 de abril de 2004, a escasos metros del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), en  Barranquilla, asesinaron cobardemente por la espalda a mi hermano, el médico Nelson Mejía Sarmiento (un hombre como dijera el día de su sepelio, el escritor Ramón Molinares,  de puertas abiertas, por donde, sin pedir permiso entraba todo el quería a cualquier hora del día o de la noche), cuando fungía como alcalde de Santo Tomás, siendo presidente de nuestro país Álvaro Uribe Vélez, pero al igual que la mayoría de los colombianos, quisiera con todas las ansias de mi alma, vivir y envejecer por largo tiempo de la forma más pacífica posible, ser un poeta sin miedo, un poeta que pueda contar las estrellas completas de un cielo apacible todas las noches, mientras una leve brisa se mueva también bajo la luna y los pájaros cierren alegres sus alas para descansar en  sus nidos.
  
Así como nuestros abuelos compartieron hace muchísimos años, el agua  fresca de las tinajas, respetuosamente les digo a mis conciudadanos, que compartamos  también en una especie de Santo Grial, este domingo 2 de octubre de 2016, cuando el Sí haya salido victorioso en el plebiscito, para asimismo acabar con tantos años de guerra fratricida en nuestra amada Colombia.

¡Entonces, bienvenida la paz que tanto hemos anhelado y que se calle la  multípara rechifla de las balas asesinas

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡Perro bravo!

Perro bravo

Por Luis Payares Mercado

La zozobra ha llegado, la decisión viene acercándose como avalancha, se debe decir SI o NO. Se oye radio, se lee prensa, se ve televisión y se navega por internet, en fin, hay que decidir pronto. “¿Qué hago?”, diría cualquier colombiano,  “porque el SI, tiene razones valiosas, pero el NO, también las tiene. ¿Qué dirá la Biblia al respecto? Habla Mateo 5:37: “Sí, sí; No, no”, Santiago 5:12 dice: “que vuestro sí sea sí y que vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”. ¡Condenación! Esto es lo que menos se quiere, en ella se ha venido desde hace más de cincuenta años. Pablo en 2Corintios 1: 17 —18 aclara: “…lo que pienso hacer, ¿lo pienso según la carne, para que haya en mí Sí y No? Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a nosotros no es Si y No”. Claro ¡Fiel es Dios! No el hombre, entonces este Sí y No, no proviene de Dios, sino de hombre, de carne, de intereses terrenos, de infieles...

 La incertidumbre persiste ¡Ah ya! El abuelo sabe cosas de hombres, con su sabiduría, podría dar un buen consejo razonable:

“La guerrilla es un perro bravo”, dijo, “siempre ha vivido suelto en el patio de la Finca Grande, desde hace mucho tiempo lo he visto creciendo a sus anchas, con sus bravuras. Algunos capataces que han venido en pro de administrar la Finca, lo han soportado, convivido, sin regañarlo siquiera; otros, en pocas ocasiones, con intentos fallidos, lo han querido amarrar.

Ese perro es muy huraño y peligroso. Infinito es el número de sus mordidos y devorados. Cuando lo enfrentan, más furioso se vuelve. Ahora escucho por allí, que el nuevo capataz Jota Manuel Olla Grande, quiere atar ese perro bravo y me parece bueno, porque estando amarrado, podríamos andar por la Finca Grande con tranquilidad; lo malo es que ese perro se llegase a soltar, porque los mordidos y devorados, nos llegarán al cuello.

Mijo, si este nuevo capataz, trae una buena cuerda para atarlo y que no se libere con facilidad, entonces creo que Sí. Definitivamente sería Sí lo mejor, porque dejarlo suelto, ese maldito perro seguirá sin dejarnos recoger las naranjas, las guayabas y los limones de la colina; los melones, pepinos y patillas de las llanuras; los bocachicos y mojarras de los ríos... 

Ese perro está por todas partes y cuando con él nos topamos, muestra sus filosos colmillos y ¿quién lo enfrenta? Dígame usted, mijo. Siempre lo han venido haciendo los hijos, los nietos y los sobrinos de los obreros, ordenados por el capataz, y deben hacerlo. Los demás, ya no sembramos yuca, ni papa, ni piña, ni ñame… sino muertos que nunca germinarán.  Ojalá aten bien ese perro, mijo”.   

viernes, 9 de septiembre de 2016

Bitácora

¡Qué pena señores!

Por Pedro Conrado Cúdriz

“… qué pena señores, que nuestros odios se sobrepongan a los amores de la infancia, a los juegos olvidados de los carros y balones, hasta que la guerra vuelva y choque contra los sueños de la inocencia.”

Sé que es muy difícil convencer a los que desean que continúe la guerra y que acabe el reinado de la muerte; tan difícil que tengo pena de este mundo, porque nos dividió entre los guerreros y los amantes de la paz, entre los que gustan  ver muertos en la faz de la tierra y los que somos felices viendo la vida correr en las piernas de un niño o de una niña. 

Así de dura y estúpida ha sido nuestra vida que nos importa un rábano que los hermanos se sigan matando entre sí, que los cuñados se sigan matando entre sí, que los hijos sigan ahorcando lentamente a sus padres, que los adultos violen a las niñas y a los niños, que el ejército o la guerrilla sigan matando gente como si fueran pájaros, que los amigos se maten entre sí como si fueran enemigos de guerras imaginadas; qué pena señores, tener que aceptar que la vida de los niños de este país va a seguir experimentando la tragedia violenta de sus abuelos, de sus padres y tíos; qué pena señores, que nuestros odios se sobrepongan a los amores de la infancia, a los juegos olvidados de los carros y balones, hasta que la guerra vuelva y choque contra los sueños de la inocencia. 

Así de torpe ha sido nuestra educación, que la guerra es superior a la vida y la muerte; esa diosa del dolor, es finalmente la virgen de los milagros. Los niños, como en nuestra “edad media,” siguen ocupando los últimos puestos del tren de la vida, siguen invisibles hasta ser olvidados en medio de la tragedia de los guerreros, porque éstos funden como salvadores de la misma derrota, que es la derrota de ellos y la nuestra. 

Ahora me viene a la memoria aquella sabia y poderosa poesía del francés Boris Vian: Señor presidente no voy a la guerra: “Señor presidente/ Os he escrito una carta/ Que quizás leeréis/ Si tiene tiempo/ Vengo de recibir/ Mis papeles militares/ Para partir a la guerra/…  Señor presidente/ Yo no quiero hacerla/ No estoy sobre la tierra/ Para matar a la pobre gente/… Después de nacer/ He visto morir a mi padre/ He visto partir a mis hermanos/ Y llorar a mis hijos/… Si hace falta dar su sangre/ Ir y dar la vuestra/ Sois buen apóstol/ Señor presidente…” 

Sé lo difícil que es revertir la fe y la creencia maldita de los que defienden la espada y la sangre, pero los niños, nuestros hijos y nietos no son culpables de nada y a ellos hay que salvarlos de las bestias, de nosotros, que no hemos comprendido nada, que respiramos pero no hemos comprendido nada, que parlamos, pero no hemos entendido nada. Solo los niños comprenden, porque los he escuchado de sus labios en un pueblo perdido del mapa colombiano, Campo de la Cruz, en el Atlántico: “La paz es mejor que la guerra.”

domingo, 4 de septiembre de 2016

Nuestro mundo, nosotros mismos... paz, amistad y amor

Nuestro mundo, nosotros mismos... paz, amistad y amor

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Amor y amistad, tiempo de reflexión, un espacio para no tragar entero, analizar nuestra situación,  mi posición frente al otro y la del otro frente a la mía, donde solo debe primar el perdón, la verdad, la unión y el respeto, nuestro gran mal, el de todos, solo vale lo que pienso yo y creo que debe ser así, no, el otro también tiene su posición y debe respetársele, solo así viviremos no un mes de amor  y amistad, sino una vida, pero sabiendo que somos humanos, que se dice que razonamos, cosa que dudo muchísimo, lo veo difícil, pero bueno, así somos humanos, mientras sigamos siendo humanos veo difícil una verdadera amistad, un verdadero amor, discúlpenme pero como humana es mi posición, mi opinión o mi afirmación, llámenla, como quieran llamarla, también debo respetar esa parte.

Amor y amistad, una fecha comercial, una fecha que se creó para recordarnos lo que debemos ser todos los días ¿pero hace falta que nos digan?, debemos vivir en amor y amistad y aunque usted no posea amor ni amistad, usted sale a disimular frente al mundo que ama y valora a alguien, así no sienta el más mínimo sentimiento por ella o por él, entonces no es el mes del amor y la amistad, es el mes y la vida  de la mentira, de la falsedad, del engaño propio, bueno, no en su totalidad, hay unos cuantos que la viven con los suyos, pero no con todos, somos humanos, nos agradan unos y otros nos desagradan, es normal como seres razonables, pensantes y divisionistas.

Me siento a analizarnos, me incluyo, no soy clase aparte, soy igualita a todos, realmente nos mentimos, nos engañamos cada día, por eso estamos como estamos.

En un mundo donde rezamos y pecamos para estar equilibrados con  Dios, donde somos clasistas, egoístas, asesinos de nuestro futuro, con la mentira, el engaño, engaño que saldrá en cualquier momento, iglesias que dividen al mundo, donde se manejan ideologías cristianas desfasadas a la realidad, Cristo sanaba, perdonaba, proclamaba la palabra de Dios, unía sin cobrar, por lo menos eso es lo que he podido ver y leer sobre de hijo de Dios, pero las iglesias de hoy cobran por todo, esto para mí es ir en contra de lo que era Jesús, no unen, dividen, una iglesia que te dice que si eres pobre, no tienes derecho a entrar al reino de Dios porque no tienes cómo pagar una misa, uujju realmente me deja a mí, no se a usted, mucho qué decir y pensar, muchos se esconden a esta reflexión y según ellos reflexionar es ir en contra de Dios, jejeje, Dios mío perdóname, si con usar mi mente te ofendo, tú me la diste y debo usarla, claro, según tus líderes en la tierra, eso dicen ellos “tus líderes” claro como la mayoría de los que los acuden y los siguen están podridos, creen que se salvarán y creen que están haciendo bien con esconder sus faltas tras otras faltas… pero estamos en el mundo y lo gobernamos nosotros mismos.

 Gobiernos que dividen, donde solo priman sus intereses y no la de un pueblo, donde hay una izquierda y una derecha, para mí ambas son la misma olla podrida, egoístas, mezquinos, donde solo priman los intereses de la mermelada de cada lado  y cuando un grupo se monta, saca los trapitos sucios del otro, entonces se creen lo mejor por esto, pero como dije atrás, si se monta el otro también tendrá sus trapos sucios y en su momento también se los sacarán, pero mientras el que está en el poder hace protagonismos mediáticos, por eso me pregunto ¿cuál paz? ¿Cuál amistad? ¿Cuál amor?  Familias donde los hermanos se odian, los padres se divorcian, donde se matan por herencias,  hasta por lo que no les pertenece, donde se violan niños y todo sigue igual, qué mundo el de nosotros los humanos y razonables, cuánta mentira tras otra mentira…pero es nuestro mundo, nosotros mismos.

El ojo de la cerradura

¡Virginia De la Hoz, una metáfora de vida!

Por Tito Mejía Sarmiento

¡No  quiero llanto ante la infinita partida de una sencilla y humilde mujer de 94 años! Antes por el contrario, deberíamos darle gracias a la vida por haberla tenido por mucho tiempo con nosotros, por hacernos  felices con su bondad a toda prueba, con su sonrisa que clamaba el goce constante de los días. Para “Viñe”, mi suegra, no había tristeza en el vasto océano de los momentos adversos, entonces para qué llorar. ¡Nada de eso! 

Primero pensaba y después actuaba con la paciencia jobiana para acertar en todo el centro de la diana.

Fui testigo en múltiples ocasiones de sus apuntes optimistas, su conciencia de mesura, su vocación proverbial, su entrega de amor total para propios y extraños,  su capacidad de observación cotidiana para hablar de emocionantes anécdotas de su pasado reciente y por supuesto del presente, por la  sencilla razón de que  su experiencia personal, su lucidez mental impecable, su envidiable audición, su visión cristalina  le permitían un  entorno tangible de la realidad acumulada de los días que vivió.

¡Por eso, no lloremos hoy! El mensaje es claro: la tristeza, como las tormentas, acaba por disiparse. Únicamente hay que mantenerse firme y soportar los embates de la tempestad mientras esta dure, como dice el poeta José Alcaraz.

¡Recordemos a la viejita linda y risueña por lo que fue, no por lo que uno crea que va a ser, eso sí, todos los  días recordémosla porque el olvido también tiene memoria! ¡Recordémosla con afecto y recogimiento, sin llorar, para que no nos pase como aquel  niño al que se le escapó un globo y comenzó a pedir ayuda, entonces las personas en vez de recobrarle su globo, lo que hicieron fue burlarse de él por la forma  como ascendía más el globo en el horizonte. ¡La vieja “Viñe” fue, es y será para todos nosotros, la luz del verso que todo lo aclara aunque pase el tiempo! “Viñe” aparecerá  cada vez  que nos miremos   en el espejo de la casa que una vez habitó. 

Como supongo que cada uno de ustedes: hijos, hijas, nietos, bisnietos, tataranietos y demás familiares  tienen un bonito recuerdo de “Viñe”, yo me quedo mientras miro la tarde que pierdo, con su   muletilla preferida: ¡Gea! 

“Viñe” encontró en todos nosotros su recompensa, por eso atesoró muchas ganancias.
¡Hasta siempre, amada “Viñe”!

Palabras pronunciadas en el sepelio.
Santo Tomás, 10 de agosto de 2016

domingo, 21 de agosto de 2016

Bitácora

 El pensamiento simple

Por Pedro Conrado Cúdriz

“El pensamiento simple es distribuido gratis en escuelas y universidades y no fue concebido para comprender lo complejo de la relación con el otro.”

El machismo, la misoginia y la homofobia no son nuevos, nos vienen sucediendo desde que entramos al reino patriarcal, a ese mundo objetual, y de objetos sexuales, excluyente, discriminatorio, utilitario, guerrero y recargado de maniqueísmo.

Parody despertó el monstruo dormido, digo medio dormido, el de las respuestas simples y emocionales. No es un fenómeno pasajero como cualquier acto del universo fetichista de la moda. No, es algo más profundo y relacionado con el miedo, en este caso con el terror a la diferencia. Podríamos titular el movimiento protestatario de la semana pasada así: “La marcha contra la tolerancia”.

El movimiento de masas es inconsciente y emotivo, guiado siempre por manos invisibles y poderosas que aprovechan la inocente ignorancia de la gente para colocarla al servicio de  proyectos de vida no santos; en este caso del interés de las iglesias redentoras de lo invisible y la homofobia. Nadie duda y todos como corderos se dirigen al matadero.

El pensamiento simple es un arquetipo de la sinrazón, de lo ilógico, pero también de la falta de conocimientos profundo de la realidad, de lo humano, por eso el hombre común es manipulable; su orilla es la emoción y no el saber sabio. Los que más lo aprovechan son los políticos y las religiones. Dudar cuesta y nadie quiere dudar, porque pensar requiere guías.

Las creencias nos enfocan en callejones sin salidas, de tal manera que el mundo es la caricatura del creyente y no hay más, solo la imagen personal que se tiene del mundo. Porque simplemente soy el mundo, un maléfico y frustrado andamiaje de cuerpos incoherentes (el mundo y yo), que en épocas de crisis se hace pedazos, porque descubro que yo no soy el mundo. Es entonces cuando se visiona que la estupidez también es una ideología, aprendida y reaprendida entre hermanos, entre colegas, compañeros y compadres.

Los que han ido a la escuela lo saben muy bien: Ningún homosexual se ha convertido a la heterosexualidad por andar con heterosexuales.

El pensamiento simple es distribuido gratis en escuelas y universidades y no fue concebido para comprender lo complejo de la relación con el otro. No me resisto a compartir con ustedes esta sinopsis: En la Novela La presa, de Kenzaburo Oe, un soldado negro sobrevive a la segunda guerra mundial a pesar del accidente del avión de guerra, pero cae en un distrito remoto de Japón y es descubierto por gente de la aldea. Nadie ha visto nunca a un negro. Lo encadenan a una trampa para jabalíes y lo encierran en un sótano; encargan a unos chicos para que le lleven comida y desocupen el balde en el que hace sus necesidades. Totalmente deshumanizado, “El soldado negro comienza a existir con el único propósito de llenar la vida diaria de los chicos.”

Los niños sienten fascinación y terror hacia él, hasta que un día lo encuentran tratando de manipular la trampa con una destreza manual que les resultada conocida. “Es como una persona”, dice un niño. Le  llevan escondidas una caja de herramientas. El soldado logra liberar sus piernas. “Nos sentamos junto a él y él nos miró, luego enseñó sus inmensos dientes amarillos y aflojó las mejillas, y quedamos atónitos al descubrir que también podía sonreír. En ese momento entendimos que estábamos unidos a él por un vínculo repentino, profundo y pasional, que era casi humano.” (1)

(1)     Adaptado del artículo “Testamento de la palabra” de Nadine Gordimer, premio nobel de literatura 1991. Revista el malpensante, Número 85.

jueves, 4 de agosto de 2016

Quiero que La Guajira me declare hijo adoptivo: Jorge Enrique Vélez

Quiero que La Guajira me declare hijo adoptivo: Jorge Enrique Vélez

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

¿Por qué será que usted tiene este deseo, Jorge Henrique Vélez? ¿Será porque todos los guajiros somos como usted? Aunque no somos paisas, nos une el ser colombiano y como tal las malas costumbres.
 
Usted se siente indispensable, aunque no lo hayamos elegido, porque Juan Manuel Santos, Vargas Lleras, quienes como usted están tomando decisiones muy certeras para sus políticas y muy desventajosas para los guajiros ignorantes, sin embargo, a los ignorantes se les debe respeto.

¿Será que desea ser guajiro porque aquí, según usted, todos somos ignorantes y podría ganarse un premio Nobel solucionando nuestros problemas, construyendo múltiples peajes para poder recuperar lo invertido en vías? Realmente para mí seria uno de los más opcionados a Nobel, si le dijera a sus jefes Juan Manuel Santos y Vargas Lleras, que devuelvan nuestras regalías para que le sea más fácil en los tres meses dejar obras concretas, que no perjudique a los que no tenemos nada  que ver con la supuesta olla podrida que usted encontró y de la que hace alarde desde que llegó… esta es una de las soluciones que le puedo dar como parte de los ignorantes de este territorio.

Jorge Henrique Vélez, ¿será que usted desea ser hijo adoptivo de La Guajira porque de alguna manera se identifica con nosotros? Se está dando duro, se declararía usted ladrón, corroncho, ignorante y lo peor que ha podido tener Colombia.
 
Disculpe usted por los comentarios y el respeto que le exijo, pero la casa en orden la debemos poner los guajiros, aquí le aseguro hay muchas personas preparadas, aunque el mal de La Guajira es que hay muchos aficionados, eso nos mata y por eso estamos donde estamos todos, pues nos equivocamos al elegir. Su llegada aquí no ha sido mala, no, por supuesto que no, esto nos sirve de escarmiento a no seguir con lo mismo, a tomar otras opciones, hay profesionales buenos en La Guajira, pero piensan  que no pueden subir, porque La Guajira no es para profesionales, sino para los vivos que están en los puestos por la palanca, eso es otro mal, por eso nos catalogan a todos, le aseguro, señor Vélez, que aquí hay conmigo gente buena, que nos hemos sentido azotados en nuestra casa, pero nos sirve para poner orden en ella, soy gestora cultural, wayúu, trato de escribir lo que siento y pienso, bajo el parámetro del respeto le digo  la casa  en orden también se debe poner en esta área y  me gustaría que  los cultores departamentales tuviéramos  una cita con usted, pues el sector cultural aún no arranca, hago parte de los gestores del área de literatura departamental hace menos de un mes, aunque desde que tengo uso de razón hago arte, y he entendido que cultura también aportamos a evitar desvíos en la sociedad y que dichos proyectos sean diseñados con nosotros, ya que somos los que estamos constantemente haciendo cultura y sin dinero, con las uñas,  porque nunca hay, proyectos que nos beneficie a todos… a todos…

 Hay muchas injusticias, sí, en La Guajira y en Colombia, pero demuéstrenos que usted realmente quiere ser un guajiro, no generalizando, especifique ante los medios y que desde allá, desde el Gobierno Santos se nos ayude a fortalecer procesos que realmente beneficien a todos los guajiros, pero con respeto y garantías, con las regalías invertidas en nuestras necesidades.

martes, 2 de agosto de 2016

El ojo de la cerradura

Have a wonderful year and a prosperous carnival!
¡Feliz año y próspero carnaval!

Por Tito Mejía Sarmiento

“Se fue en paz, con muy poco sufrimiento y rematando con un feliz año y próspero carnaval para todos”. Ese fue el primer mensaje con el que me tropecé en el inbox de mi Facebook, la madrugada del 27 de julio de 2016.

Según palabras de su hija María, el gran Teo Pérez Quintero, (hijo del  famosísimo lector de noticias, narrador de boxeo y beisbol, Marcos Pérez  Caicedo), había agonizado hacía pocos momentos de una penosa enfermedad, en Miami (EE.UU). Juro que quedé anonadado por un buen rato, mientras lloraba por el amigo, a quien había conocido cuando trabajé en el Grupo Radial Colombiano de Barranquilla, gerenciado por su hermano, el también destacado locutor y periodista Marcos Pérez Quintero, a comienzo de los años noventa. Ahí, en esa cadena, Teo y quien escribe, servimos de traductores en Inglés, en los partidos de beisbol profesional colombiano narrados por Marcos Junior.

Si preciso más, la primera vez que lo conocí fue en la biblioteca departamental, hoy Meira del Mar, investigando sobre un trabajo que le había colocado un profesor de Lengua Castellana del Liceo de Cervantes, de donde salió egresado en 1976. Desde entonces seguí su trayectoria profesional en Colombia y los Estados Unidos, hasta el día de hoy,  jalonada con la obtención de logros universitarios: Ciencias políticas y una laureada especialización en Finanzas en Manhattan College.

Con todo, aparte de los juicios para hilvanar este fragmentario panegírico, pero globalmente unitario además, Teo era poseedor de una voz privilegiada, tenía fluidez para unir pensamiento y palabra, es decir, lograba la frase exacta para el momento preciso. Como gran defensor y combativo que era del idioma Castellano, siempre nos decía que no nos olvidáramos de las palabras claves  porque en cualquier instante las íbamos a necesitar ya que ellas eran como esas prendas guardadas en el ropero que a veces nos salvan cuando añaden jovialidad  e improvisación.

Por algo, el reconocido locutor y periodista Abel González Chávez, no escatimó esfuerzo para vincularlo en la nómina de Satélite, programa difundido por Emisora Atlántico con la conexión internacional  a través del corredor americano. Emocionantes “los combates argumentales” sobre cualquier tema que Teo sostenía con el “cubano” José Marenco, el historiador Pepe Sánchez y por supuesto, Abel, el conductor del programa que se difunde de lunes a viernes en la franja de una a tres de la tarde.

No voy a apoyarme de un tajo en la premisa de que todo ser humano cuando muere es bueno, pero Teo, si lo era. Amén de ser una persona extraordinaria y genial, amaba el carnaval en todas sus manifestaciones. Apreciaba mucho sus amistades y las quería a cada instante. Su vida puede que se haya acabado pero su memoria y recuerdos vivirán por siempre y, golpearán el  silencio con su inconmovible reposo que, causará como es lógico, una herida imposible de cerrar en la alborada de su esposa Yaneth, su hija María, sus hermanos y de sus amigos que tanto lo valorábamos.

Parodiando al poeta, traductor, crítico y lingüista español,   Gabriel Ferrater  Soler,  el gran Teo será: “el recuerdo que tenemos ahora: ídolo impaciente para la fe sumisa del después".
Till we meet again, dear friend, Teo! ¡Hasta siempre, querido amigo, Teo!