viernes, 27 de julio de 2018

Por el ojo de la cerradura

¡POEMARÍO 2018, todo un éxito en el INSTENALCO!

En medio de un ambiente agradable y participativo tanto de poetas internacionales: Stephan Chaumet de Francia, Daniel Díaz Mantilla de Cuba; Colombianos: Javier Naranjo, Carmen Victoria Muñoz, Gustavo Maceas, Miguel Ángel Tavera, como estudiantes e invitados especiales, comenzó a fluir  el manantial de versos como si su sola presencia, adjetivara la creación de una identidad y esencia distintas, este jueves 26 de julio, cuando las manecillas del reloj marcaban las 10 en punto de la mañana.  

En ese orden de ideas, a través del dialogo creativo y reflexivo fueron apareciendo voces e inquietudes que fortalecieron la poesía que se está consumiendo en la actualidad, cumpliéndose de paso los objetivos que nos trazamos para con nuestros educandos como una buena actitud frente a la vida:

     - Fomentar el interés por descubrir la belleza y el mensaje que todo buen poema encierra, desarrollando el gusto por la literatura a través de los autores y las obras más representativas.
     - Atender a las diferencias individuales de los alumnos y descubrir en ellos posibles aptitudes poéticas. 
           - Introducirlos, como una obviedad, en el conocimiento de los valores
poéticos con que cuenta el Idioma hispano parlante.
     - Desarrollar la memoria y la imaginación “aunque alguna y no todas las veces, las respuestas resultasen una desgracia de las preguntas” como dijera el escritor y crítico literario de Francia, Maurice Blanchot.
      - Cultivar el gusto por las cosas bellas. 
     - Alcanzar mayor dominio en la articulación, entonación y pronunciación de las palabras, a la vez que se pule y se enriquece la expresión de los alumnos por medio de la poesía, lo mismo que a través de las demás actividades generales del lenguaje oral y escrito.

¡Nuestro eterno agradecimiento, una vez más al poeta Miguel Iriarte, pilar de este evento mundial, por la confianza depositada en nuestra institución educativa y ojalá  POEMARÍO siga derramando sus versos en ella, así  desborde sus límites!

Además, gracias por el apoyo de Eddie Carbonell Cuentas (Rector), Pedro Fontalvo, Atilano Pastrana (Coordinadores), Eric Maduro, Esther Barros, Omaira Pernet, Matilde Folgoso (Docentes) y por supuesto, el de  los estudiantes seleccionados de Décimo y Undécimo grados, quienes entendieron lo que se agrega por supuesta asociación literaria frente a unas miradas de perplejidad.

TITO MEJÍA SARMIENTO
Coordinador del evento

jueves, 26 de julio de 2018

Reflexión de una docente

Reflexión

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Son las 8:30 a.m. en mi casa descansando en estas vacaciones, leyendo desde el 27 de junio hasta el día de hoy todo un bagaje de veneno, resentimiento y vació interno en contra del país, de mí y de cada uno de nosotros, lo más triste es que proviene de muchos colombianos que demeritan al país con su lengua oral y escrita.

Todas las denominaciones que le dan al país, la forma en que se refieren a él, esa misma me lastima y a la vez me invita a pensar y a preguntarme ¿será que mi país es eso que dicen?, porque ellos hacen parte de él y por ende le dan ese calificativo, será que ese mal del país son ellos que guardan veneno en su corazón y denigran donde se encuentran, es como si saliera hablar mal de mi mamá, por Dios, yo invito a esos colombianos, que si no les gusta mi país, que por favor tomen sus maletas y se ubiquen donde se sientan bien, porque mi Colombia tiene muchas cosas por resaltar y valorar.

Durante años Colombia ha sido golpeada por diferentes grupos políticos y delincuentes, cada uno defiende su posición de mantenerse en el poder, poder que otorgamos con nuestro voto a los políticos, todos vienen y nos cuentan la misma historia fantástica que dividen de alguna manera al país, por otra parte nos fraccionamos con la existencia de grupos ilegales, aquellos que por resentimiento o incapacidad se toman a la fuerza el poder desde la clandestinidad, en fin, estamos divididos, pero esto  no es desde ahora, esto viene desde el inicio de la existencia humana, cada quien tira para el lado que le conviene.

Son las 10 a.m. y viene a mi mente otro grupo de colombianos,  aquellos que no están de acuerdo con la división y aun así están divididos, porque no quieren que el país entre en conflicto, qué paradoja...

Son las 10:30 entra un wasap de una amiga con un mensaje donde me quiere hacer sentir culpable de la muerte de los lideres asesinados en los diferentes punto de Colombia, porque no digo nada sobre lo que les ocurrió, realmente no le respondo a ello, porque cada asesinato es triste y lamentable, sea de quien sea, lideres, policías, niños, ancianos, mujeres, pero ¿qué gano con hablar mal y mal de Colombia porque esto sucede? Solo me queda en silencio orar para que la maldad que tenemos los seres humanos, como la enviada, el egoísmo, el cinismo y el descaro pare o disminuya, porque es lo que mata al mismo ser humano, y lo peor es que quienes impulsan a que los criminales se crean dioses, son aquellos que los apoyan, y de alguna manera la injusticia tapándola con supuestas justicia a su acomodo y quieren hacer sentir mal a los que nada tienen que ver con esta situación, pero bueno esto es otra realidad por asumir y combatir, en fin, todos nos acomodamos, pero no hemos aprendido a respetar las diferencias y mientras seguimos así, nuestro país seguirá siendo catalogado, como tristemente le he escuchado a muchos, que estamos en un país de mierda, escuchar esto me hace olerme para ver mi proximidad a este calificativo  ¿o sera que ellos son los mierdas? Bueno el tiempo lo dirá. 12:00 meridiano, ay, es hora de almorzar.

sábado, 14 de julio de 2018

Bitácora

De cómo resucitó Aquiles

Por Pedro Conrado Cúdriz

Me da miedo decir que El ideal de Aquiles de Paul Brito, no es una lectura fácil –aunque ninguna lectura lo es–, pero la asumí sin otro verbo que las ganas y la pasión de leer. Desde un comienzo surge la primera pregunta: ¿Cómo comprender a Aquiles? El texto se inicia así: “La paradoja es la siguiente: Aquiles, el de los pies ligeros, debía competir en una carrera contra una tortuga. Como era el más veloz, se permitió darle una ventaja”. Pero el problema del héroe no es la carrera, sino lo que el autor va contándonos de la evolución espiritual del personaje, su lucha contra el infinito, el aburrimiento, las dudas, la lucha contra la distancia, las trampas del juego, el hombre ideal, la miseria y la fragilidad humana. Puedo definir el libro como un “documento” contra el rol de la fama y el éxito en la vida del hombre y al final también contra el espectáculo de lo ridículo.

El ideal de Aquiles nos ayuda a aterrizar la historia más allá de la anécdota, a trascenderla para entender las claves de la carrera, el peso de la existencia y la libertad en la vida del héroe. La tortuga es una simple excusa para levantar el perfil de Aquiles. En cada centímetro o metro vencido por el personaje se define su esencia de hombre, lo que es y no es, sus limitaciones y ventajas, el “caparazón de su universo”. Antes de aprender a volar, Aquiles tiene que aprender a correr. Esta es la lección que no quiere aprender el héroe: hay que aprender a correr antes de aprender a volar. Seguramente Aquiles nunca vio volar un avión. Sin embargo, aprenderá a distinguir el alba. Aquiles es un personaje tan fuerte como Gregorio Samsa o Meursault o el propio Coronel, el que nos pinta Gabriel García Márquez en El coronel no tiene quien le escriba. No hay manera de negarle a Aquiles su protagonismo en la historia de la literatura. Uno le puede tener lástima o resistencia, pero jamás indiferencia. Hay tanta ternura en él, que su belleza es la derrota.  

En el texto de Paul Brito hay un mundo filosófico recobrado, una vieja paradoja de la vida, la historia y los libros. El libro resucita a Zenón de Elea pero también recupera el mito de Aquiles, encumbrado en otras imágenes de las narraciones del cine y no corriendo contra la tortuga, sino contra sí mismo para tener un lugar en la historia de la inmortalidad.

Aunque en el libro surgen los recuerdos de espartanos y troyanos, sus guerras, la Ilíada de Homero, Héctor, París, el caballo de Troya, hay en la escritura de Brito la intención de convertir a Aquiles en un personaje del nuevo milenio, un héroe de carne y huesos que vive en la metrópoli y va de compras al centro comercial como cualquier hombre común y terrígeno. Sin embargo, pensar en una paradoja es pensar en una contradicción y concretamente en lo contrario a la opinión del hombre común, y en expresiones sin alguna aparente clase de lógica que suelen escucharse en la vida real. Por ejemplo: “Sí, el tipo tiene mucho dinero, pero sigue siendo pobre” o “Míralo, es tan avaro que, en su misma riqueza, sigue siendo tan pobre como rico”.

Uno le reconoce a Brito su sapiencia en la crónica y los ensayos, y El ideal de Aquiles no deja de ser un trabajo ensayístico, la presentación de una pensada hipótesis sobre el triunfo, la fama, la derrota y la ridiculez, y en últimas también sobre la paradoja. En cada historia el autor va presentándonos lo que piensa del drama del joven Aquiles y, como en una secuencia fotográfica, nos va entregando de a poco, pacientemente, las minucias de sus intenciones, motivaciones, frustraciones y derrotas. Uno nunca ve a Aquiles ganando una carrera, solo lo observa en competencia contra un animal pesadamente lento, y lo encuentra equiparado algunas veces con el galápago por la decadencia de su cordura o de su sentido común.

Afirma Paul Brito en la edición número 189 de la revista El Malpensante, dentro del ensayo “Lecciones para aprender a correr” sobre Usain Bolt, el atleta jamaiquino más rápido de la historia,  que “la velocidad lo alcanza siempre en movimiento. La velocidad se torna aceleración, profundidad”. Contrariamente, cada paso de la tortuga está profundamente arraigado a la pista. Uno puede pensar entonces en la lentitud como una meta infinita, inalcanzable e inconquistable. Y puede sentir no la pesadez del cuerpo, sino la respiración de la pausa, mientras se pasa de un punto infinito a otro, sin apuro y sin ansiedad.

sábado, 7 de julio de 2018

Por el ojo de la cerradura

Palabras en el matrimonio de Cinthya y Omar

Por Tito Mejía Sarmiento

¡Buenas tardes, familiares y amigos(as)!

Estimada hija, estimado yerno:

Hoy 5 de julio de 2018, cuando ustedes unen sus vidas por el lazo matrimonial civil, quiero instarlos a caminar juntos y asidos de las manos por el sendero de la felicidad. Si por algunas circunstancias, tropiezan, sepan levantarse en el acto, para que comprendan que el dolor no tiene límites ni fundamentos sino que es un giro inesperado de la cabeza hacia el vacío para convertirse en tan corto tiempo, en heredero aspirante de mejores  días, es decir, en una pista de esperanzas,  para que puedan de paso, mezclarse de nuevo en la batalla de la vida, eso sí, sin  rendirse siquiera ante la evidencia de ese desierto terrenal que a plena luz responde por todos  nosotros. ¡Qué sean como los dos colibríes que se besan en el aire sin llegar a fracturarlo a pesar de que a  la caza de lunas no se les escapa la noche cuando el frío arropa la vigilia!

Omar, quiero manifestarte con la seriedad que me caracteriza que hoy te llevas una parte excepcional de mi vida, una muchacha emprendedora que no solo marca un punto de inflexión en su calzada, sino también en la mía. Por situaciones de la vida, Cynthia se ha criado siempre conmigo desde que nació, por lo que nuestra relación de padre e hija se ha desarrollado de una manera más intrínseca de que la que suele darse en otras  familias, al menos hasta donde yo tengo conocimiento.

Imposible por ejemplo, no mencionar en estos instantes, cuando a sus escasos 5 meses de nacida, sus hermosos ojos negros se adormecían mientras le musitaba en sus oídos: “A la nanita nana, nanita nana, nanita ea,  mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea”, la tradicional  canción de cuna, en los hilos de una noche decembrina. Vivo está el recuerdo cuando a sus 5 años le dio varicela, y ella en su inocencia me besaba en la mejilla y me abrazaba para que a mí también se me pegara, diciéndome: ¡No la quite, no la quite!..., mientras su mamá Myriam Charife se moría de la risa. Y por supuesto, vivos también están los momentos, cuando mi hermano, el médico Nelson  Mejía, asesinado vilmente por la espalda cuando fungía como alcalde de Santo Tomás,  el 29 de abril de 2004, frente a las instalaciones del DAS, en Barranquilla, en una ocasión me dijo que si una de mis hijas de las que vivían en el Concorde de Malambo: Jerime o Cinthya se le podían medir  a vender ciruelas en plena puerta de la casa o en el colegio, porque en su finca la Juntera, la cosecha se estaba desaprovechando. Les comento que  Cinthya  me asintió con la cabeza sin ningún recato que ella lo haría. Desde ahí, la visioné como una chica de armas tomar para los negocios. Hoy tiene una microempresa World Picnic que viene abriendo surcos en la ciudad de Barranquilla y el departamento del Atlántico con lujo de competencia. En fin, hay muchas imágenes almacenadas en lo más profundo  de  mi alma acerca de mi hija  Cinthya que podrían ser contadas y plasmadas en un libro  de aquellas horas compartidas por ejemplo en una habitación del Concorde, de  Ciudad del sol o del Tabor donde hemos vivido. Y para terminar, no puedo echar al olvido tampoco, las cartas que me escribe a mi correo cada vez que cumplo años de vida, siempre tan finas, plenas de amor como una prueba de que a veces, entre los seres humanos, en este caso: padre e hija, la poesía puede causar quimeras imborrables aunque el tiempo pase.

¡Omar, por favor, hoy delante de estas egregias personalidades,  te pido en grado sumo y en nombre de tu padre, Marcos Coll Tesillo, único astro del fútbol  en hacer un gol olímpico en un campeonato mundial, que  quieras, respetes a mi Cinthya para el bien del consorcio familiar! Como su progenitor, debo decir ante ustedes que, caminar junto a ella llevándola cogida ahora de su brazo hacia el que será su esposo por el resto de sus vidas, es un gran honor para mí y por eso estoy emocionado hasta los tuétanos.

Cinthya, hija consentida, te llevas a un gran ser humano, joven, guapo, e inteligente que estoy completamente seguro te dará a lo mejor,  lo que  yo no he  sabido darte por algunos entornos. Por todo eso, mi apreciado Omar, y por el incondicional amor que has manifestado hacia mi hija desde el primer día que la conociste, te estaré perpetuamente agradecido. ¡Te entrego a mi hija Cinthya, mi apreciado Omar! Y recuerda que la mujer es donde termina el hombre y en este caso, Cinthya es tu esposa, pero seguirá siendo mi hija. ¡Qué el Todopoderoso los acompañe en este lazo matrimonial civil desde hoy y  siempre al lado de los hijos(as) que deseen tener y que brille en cada uno de sus ojos el arcoíris de la felicidad!

Por el cumplimiento de este deseo les pido a todos ustedes, familiares y amigos(as), que brindemos por esta pareja.

*Filólogo, locutor y poeta de Colombia.
Barranquilla, Movich Buró 51 B., 5 de julio de 2018.

sábado, 9 de junio de 2018

Por el ojo de la cerradura

Cada vez que dejo a Valledupar, seco lágrimas de despedida

Por Tito Mejía Sarmiento

Con sobrada razón e inmensa alegría, cada vez que le pregunto por Valledupar, al gran colega periodista, escritor y relator deportivo, Andrés Salcedo González   me canturrea con su educada voz,  la primera estrofa de la canción que le compuso y que  convirtiera en un clásico de la música tropical, el artista de  Juan Piña: “Valledupar,  edénico lugar que brilla bajo el cielo de la tierra mía. El corazón no puede soportar el tremendo dolor que da tu lejanía. Valledupar, el corazón confía a tus paisajes volver algún día. Valledupar coqueta y vanidosa. Yo volveré para cortar tus rosas”.

Y yo también, volví, después de 15 años, el 2 de junio de 2017, a raíz de una invitación que me hiciera el reconocido locutor de la Reina Estéreo en Barranquilla, Ricardo Peñaloza, con motivo del lanzamiento del nuevo trabajado discográfico del artista de música vallenata, Silvestre Dangond, quien entre otras cosas, demostró su excelente calidad interpretativa y carisma por más de dos horas en el escenario del parque de la Vallenata, que lo convierten sin discusión actualmente, y sin ánimo de herir susceptibilidades, en el mejor exponente de este género musical.

Quiero manifestar que ya antes había estado trabajando en la ciudad de los Santos Reyes, entre 1977 y 1985, como docente de Filología e Idiomas, en reconocidas instituciones (Instpecam, Loperena, Liceo Bolívar, Santa fe, Alfonso López) y locutor en Radio Reloj y la desaparecida Ondas de Macondo. 

Después volví en 2005, ansiosamente para gozarme en pleno el Festival Vallenato que ganara  Juan José Granados, y lo hago cada vez que quiero porque la belleza de la tierra del Cacique Upar siempre tiene una gran valía. El que llega allá necesita de un inmenso silencio como una especie de espejo vacío para que lo cope toda  palabra bien adjetivada. 

Valledupar es una ciudad muy atractiva, dinámica, bien planificada con unos paradisíacos lugares donde el turista no se cansa de escoger  y, lo único quizás que permanece quieto es el inmenso calor que hace las 24 horas,  por la escasa oscilación térmica anual. En esa geografía nacional, usted está a salvo por la hospitalidad de sus habitantes. La mujer  vallenata, por ejemplo, ama tanto con el corazón que el grifo gotea constantemente aunque permanezca cerrado, mientras se respira una melancólica canción de ausencias atiborrada de misterios o por el delirio de los estados de ánimos en el sentido más preciso de las cosas.

Cada vez que dejo al Valle seco lágrimas de despedida, por eso regresaré lo más pronto posible, porque parodiando al maestro, Andrés Salcedo González, "mi corazón no puede soportar el tremendo dolor que da su lejanía”. Pregúntenle al sociólogo Pedro Conrado, a su hijo Roberto, a mi hijo menor Ralson Mejía Berdugo, compañeros de esta aventura quienes al unísono manifestaron que Valledupar es  la más alegre manifestación de lo sucesivo. ¡Si no ha ido a Valledupar, hágalo hoy mismo, allí los deseos se cristalizan!

viernes, 11 de mayo de 2018

Por el ojo de la cerradura

Dirceu Darío Carrillo Caballero

Por Tito Mejía Sarmiento*

El alma de la mayoría de los moradores de la Urbanización Universal, Primera Etapa de Barranquilla, está inmensamente dolida por el lamentable fallecimiento de Dirceu Darío Carrillo Caballero, ocurrido en la mañana del miércoles 9 de mayo de 2018, en la vía que conduce a Palomino, Guajira.

Sabemos que todos tenemos que morir, solo que algunas veces puede ser más triste, más pronto como en el caso de este joven tecnólogo de profesión egresado del Sena, Barranquilla e Itsa de Soledad.

No quiero imaginarme como estará su padre, Humberto Carrillo o qué pensará su progenitora Martha Caballero, en estos momentos que sin lugar a dudas se eternizarán de padecimiento a partir de hoy. Enseguida me acuerdo del escritor y neurólogo Austriaco  Sigmund Freud, en la carta a Luis Binswanger, psiquiatra Suizo, escrita a raíz de la muerte de un hijo de éste, dice: “Sabemos que el agudo dolor que sentimos después de una pérdida semejante llegará a su fin, pero permaneceremos inconsolables y nunca encontraremos un sustituto”. Todo eso, porque la muerte transporta a los familiares a una crisis transcendental profunda que solo será superada con los hermosos recuerdos y emociones de Dirceu.

Por ejemplo, de mi mente jamás se  borrará, cuando él llegaba a mi residencia casi todas las noches para  que le explicara un trabajo de Inglés y yo le “mamaba gallo” cuando pronunciaba ciertas oraciones con su voz casi siempre velada de gruñidos. Tampoco 

olvidaré, cuando me decía que lo llevara a los estudios de Tropicana Estéreo, para ver en directo cómo yo  hacía el programa “El Concierto de la Salsa”, en el horario de seis a nueve de la noche de lunes a viernes. Dirceu, sin temor a equivocarme, era uno de los jóvenes en Colombia, que más conocimientos tenía del género Salsa, amén de una voluminosa discoteca  que cuidaba con sumo recelo.

Y también, en este banco de recuerdos, vivo está Dirceu, motivando anualmente los campeonatos de béisbol y fútbol inter barrios, en varias categorías, siempre mostrando su inimitable humildad acompañada de su infinita sonrisa. Yo siempre le decía que él era el dueño del corazón del barrio, porque siempre aparecía sonriendo en las fotografías.

¡Hasta siempre adolescente amigo, que una parte tuya quedará cautiva para siempre en nuestros corazones y jamás la deformará el olvido!

Un abrazo solidario, en nombre de los moradores de nuestra Urbanización, a todos sus familiares.

*Tito Mejía Sarmiento, docente, locutor, poeta (Colombia).

martes, 1 de mayo de 2018

Mundo real, no imaginario

Mundo real, no imaginario

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Son las 10:00 a.m. y desde mi aula de clases empiezo a escribir lo que analizo sobre la situación política, social  y humano, y digo que es terrible lo que se puede observar en estas campañas presidenciales, donde existen diferentes grupos divisionistas, pero lo que da más tristeza es ver cómo los seguidores de izquierda o derecha se  ofenden sobre la vida y el rabo de paja de cada líder a quien siguen, bueno lo más curioso es ver cómo cada equipo defiende y tratan de tapar la culpa de su líder sacando los trapitos sucios y limpios del otro y lo más descarado  y sorprendente es ver cómo algunos de esos lideres han matado, han sido públicamente bandidos y ahora aparecen como la santa paloma y los que van a venir a solucionar la situación de todo un país según su ideal, la de sus seguidores y ver cómo el otro equipo se defiende de las acusaciones que les hacen y de las que aún no se comprueban, pero con la lengua podemos hacer historias fantásticas,  las ganas de imponer posiciones, cada quien tira para su lado, la mayoría de los candidatos se les conoce más por sus obras negativas y pasado sucio que por su buen nombre, el país está divido es lo más triste, quien apoya a Duque es paraco y quien apoya a Petro es guerrillero, ¿qué tal? 

Qué división. escuchar los debates donde a uno lo atacan todos por ser un t….de…U pero mejor no lo digo completo por que de pronto me ubiquen en cualquiera de los bandos, solo soy una colombiana que desea que vivamos en un país donde todos seamos uno solo, donde se respeten las diferencias, donde es necesario que exista ser diferente, ya que ello ha generado competencia, superación, libertad, la igualdad es aburrida, yo me dedico a escribir, mi estilo es diferente  a otros compañeros, como persona también soy diferente a otros, entre los ricos hay diferencias, entre los pobres también, ser pobre o rico es cuestión de existencia, no puedo  hablar de que el pueblo debe haber igualdad cuando yo soy un vivo ejemplo de desigualdad, no puedo hablar que el pueblo debe usar chanclas de 5 mil para que todos estén calzados mientras que con el valor del mío calzaría a mas de 1000 personas, no hay lógica entre lo que digo y hago, lo lógico seria empezar por vivir como los pobres como Lula, quien si es ejemplo de humildad, sin embargo nosotros los seres humanos somos tan incomprensibles por naturaleza y nos dedicamos a defender  las ideas y posición de los candidatos menos los interés reales de nuestro pueblo y gente.

Lo total es que hay que respetar las diferencias, vota por quien desees, si otra persona piensa votar por otro contrario a ti, eso que no te duela y no ofendas, la otra persona no puede pensar igual a ti, respeta eso, y si tu candidato no gana, respeta eso también, eso nos reafirma de que no todos pensaban como tú, soy maestra y que quede claro, no tengo porqué imponer mi pensamiento a mis estudiantes, ni mis inclinaciones políticas, eso jamás, lo que si me faculta la existencia es enseñarles a que sean libres, de elegir a quien les parezca más ajustado a la realidad y no a las historias fantásticas que solo podemos inventar los escritores, en mundos imaginarios y con personajes imaginarios, esto lo escribo respondiendo a un maestro que se refirió a mí diciendo que le enseño a mis alumnos, por que no estoy inclinada a su candidato, soy libre y por lo tanto eso enseño, a ser libres, no a manipular ni a sujetar personas.

domingo, 22 de abril de 2018

Por el ojo de la cerradura

Petro, el fenómeno político del momento en Colombia

Por Tito Mejía Sarmiento

He oficiado en más de tres ocasiones en calidad de maestro de ceremonias, en algunas plazas del Caribe Colombiano donde se ha presentado el aspirante a la presidencia de Colombia, Gustavo Petro Urrego y, el lleno sin hiperbolizar, ha sido impresionante, amén de la admiración y respeto que se le está profesando, lo que hace pensar que será el próximo presidente de Colombia. 

Personas de todas las edades y diferentes  estratos sociales permanecen por más de siete horas escuchando las propuestas del candidato de Colombia Humana. 

Petro pretende cambiar para el bien de todos (as)  el modelo extractivista y de retirar modelos económicos sustentados en la extracción de petróleo y carbón, para cambiarla por políticas agrícolas. Además, el fortalecimiento de lo público lo sustenta en la organización de la institucionalidad por medio de la educación pública, y la descentralización burocrática.

El candidato nacido en Ciénaga de Oro, Córdoba, Gustavo Petro, insiste en que pondrá en marcha las reformas para alcanzar una paz definitiva con equidad y libertad, reduciendo las distintas formas de desigualdad y de discriminación social. Para ello, implementará un nuevo pacto social y político, con amplia participación de todos los sectores, para superar definitivamente la guerra, para edificar una justicia autónoma y al alcance de la gente, para vencer la corrupción y procurar el buen vivir de los ciudadanos(as).

El candidato que se ha convertido en el fenómeno político en nuestro país, dice que implementará cambios profundos en el modelo económico, a fin de enfrentar la crisis ambiental. Dinamizará la economía mediante el fortalecimiento de la agricultura, la reindustrialización de sectores estratégicos, la transición hacia energías sustentables y la generación de cambio tecnológico. Petro arguye que es urgente superar el extractivismo que, acompañado de la tercerización de los sectores financiero, de transporte y de servicios, ha llevado al deterioro del aparato productivo, industrial y agropecuario nacional, provocando devastación ambiental, pobreza e inequidad".

Petro ha insistido en que hará de nuestro país un territorio socialmente justo, ambientalmente sano, sustentablemente productivo, con una población que confía en sus instituciones y participa efectivamente en el fortalecimiento de la democracia y de lo público. Su gobierno, entre otras cosas, se orientará hacia la garantía plena de derechos y hacia el reconocimiento de nuestra diversidad poblacional, social y cultural. En esa vía, Gustavo Petro garantizará el derecho fundamental a la salud de manera universal y equitativa y a la educación de calidad, pluralista, universal y gratuita.

Petro sigue llenando plazas, lo que lo convierte en el fenómeno político del momento en Colombia, y por supuesto en el más seguro presidente de los Colombianos.

jueves, 8 de marzo de 2018

Por el ojo de la cerradura

¡Maldito alzhéimer, aléjate ya de mi familia, por favor!

Por Tito Mejía Sarmiento

Desde hace más de tres décadas esta degenerativa enfermedad ha golpeado y llevado a la tumba a más de 15 miembros de mi familia tanto paternal como maternal y lo más sorprendente, es que todavía no quiere desprenderse de nuestro seno familiar. ¡Lo sigue succionando cuan láctico es! 

El más reciente caso es el de mi tío Néstor Mejía Pizarro, un hombre ilustrado en toda la extensión de la palabra: ingeniero forestal, abogado, políglota y  escritor, quien en una de esas noches de diciembre del año  2017, se acostó leyendo un libro, cuyo título sus hijos e hijas no quieren recordar y al día siguiente, se levantó bajo un carnaval de sonrisas que hasta ahora no ha podido domar ningún especialista en Neurología... Mi tío Néstor permanece obnubilado por el Alzhéimer, sonriéndole a su nueva forma de vida. Otro caso es el de mi hermana Bertha Mejía Sarmiento, quien desde hace año y medio se baña en el piélago de este, hasta ahora incurable padecimiento.

En estas noches de frío que rila el alma, te manifiesto, maldito alzhéimer, que conmigo sí te vas a joder porque mis neuronas están fortalecidas no por la raíz de mi madre, quien también atontaste y mataste sino por la de mi padre César Eurípides Mejía Pizarro, quien vivió 96 años con una lucidez superlativa envidiable. 

Sin embargo, escarbo el viento en el boscaje de las sábanas como una fracción del enigma en el pendulante cielo agazapado de mi memoria, y te digo con vehemencia que te alejes de mi familia.

Soy uno de los  sobrevivientes al que no va a hacer fácil tocar a su puerta, me cuido,  pero como es lógico sigo con mis miedos aglutinados en esta espaciosa  jungla de la memoria que devora. ¡Vete, maldito alzhéimer!, que aunque gima en el aire el profundo dolor de los misterios, un familiar arrodillado en casa, no dejará de hacer sus jaculatorias al cielo para que cese tu acoso de fuego, fuego que arde en medio de la lerda ansiedad encarcelada de  silencios, mientras la luna hace su paseo desprevenida sin verbalizar una frase.

¡Aléjate ya, te lo ruego mientras llenamos el vacío de las palabras olvidadas!

Vete ya, porque el tiempo al fin y al cabo no borrará las huellas de los nuestros, aunque surquen las horas y concibamos un dolor diferente al de los  griegos, quienes con su último muerto bañaban  en las profundidades del Lethe,  uno de los cinco ríos del mundo subterráneo,  para olvidar todos los recuerdos terrenales y, en donde las palabras se tejían sobre las propias cenizas, mientras los trastos de la aurora  se insinuaban  como una esfera extrañada de la realidad mitológica. 

¡Aléjate, aléjate ya, maldito alzhéimer de mi familia!

El alzheimer (al-SAI-mer) es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal del envejecimiento.

El Alzheimer es la forma más común de la demencia. Demencia es un término general para describir la pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan severa que interfiere con la vida cotidiana del individuo. El alzheimer representa del 60 al 80 por ciento de los casos de la demencia.

miércoles, 28 de febrero de 2018

83 primaveras para la tierra que brilla

83 primaveras para la tierra que brilla 

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Son las 10:00 p.m., hora de dormir, pero aún me siento desvelada, viene a mi mente esos momentos envueltos en arena proveniente de las brisas del Mar Caribe, que viví en la tierra que brilla, el obelisco que galantea al majestuoso sol, donde muchas veces me senté y se sienta todo aquel que desea por las tardes pasar un momento diferente y por las noches ver la luna y las estrellas iluminar la esperanza de un pueblo de raza y de casta.

Son las 10.30 p.m., sigo despierta recordando a mi madre, todas esas mañanas que junto a papá se levantaban para inculcarme la disciplina y responsabilidad que debía asumir desde niña, caminaba desde el Abuchaibe hasta el internado indígena San José, allí me esperaba la seño Chela (q.e.p.d) y cada una de las hermanas para impartir aquellos conocimientos que hoy les digo me han servido de mucho, ay, mi primaria, ya no volverás.

10:50 p,m., recuerdo las recomendaciones de mamá cuando me aconsejaba sobre el nuevo proceso que iniciaría en la Normal Superior Indígena de Uribia, todo fue diferente en esta nueva etapa de mi vida, la Normal esos 8 años entre la secundaria y el ciclo complementario, realmente supe aprovechar cada una de las experiencia que viví en las clases de cada uno de mis maestros, esos que engrandecen la formación de los maestros en formación de aquel 2001, la seño Rita y la didáctica, Noelia y la ciencias, Laura y la ética, la querida seño Josefina y sus trabalenguas que de verdad sirven para el desarrollo de la lengua, seño Virginia y las artes, mi querida Margarita Martínez con la lingüística excelente, me ayudó mucho, mis profesores del alma, Eduardo y los números, Mario con la geografía y la sociedad, profe Lucho (q.e.p.d,) con el disco duro, el profe Aristo y el inglés, las hermanas, Noelia y la vida cristiana, Emperatriz y en fin cada uno de esos maestros del 1994 al 2001 que aportaron en mí.

En la tierra que brilla tuve a mis mejores maestros o tal vez los supe aprovechar, cada uno de ellos aportaron a mi deseo y proyecto de vida.

Igual los consejos del señor Eliesar (q.e.p.d,) quien en su casa de teja en la esquina, siempre sentado en su mecedora, me brindaba una silla y hablamos de todo, me admiraba como yo a él y fue unas de las personas mayores de las que supe aprovechar para enriquecer mi ser, siempre felicitaba a mis padres por mí y cuando me fui de Uribia a continuar mi vida, el siempre preguntó sobre mi andar.

Mi tío chongavi (q.e.p.d.), otro al que escuchaba y que también tenía mucho que aportar y sabia que me gustaba aprender, un libro abierto de saberes.

Álvaro Badillo (q.e.p.d.) otro que admiré y me admiró, su humanismo y sencillez lo caracterizó, su ayuda y amor por el wayúu marcaron su nombre también la historia de la tierra que brilla.

Nora Diaz de Berte l(q.p.d.), excelente dama, a la que admiré y me admiró, mucha estrategia y sabiduría que también escribe su nombre en la historia de Uribia. Los festivales que lideró con gran capacidad, donde también me ubicó cuando dignamente todo mi pueblo quiso que lo representara como Majayut, creo que lo hice bien  y lo sigo haciendo bien, no como majayut, como me decía Milo, cuando me lo encontraba siendo niño en la plaza junto al obelisco disfrutando de las brizas del nordeste.

Son las 11:30 a.m., aún recorro a la tierra que brilla, el cielo de oportunidades que me brindó y que todavía me acompañan en mi trasegar.

En este momento me encuentro en la virgencita del Abuchaibe celebrando cada 16 de julio la fiesta de mi barrio, Beto y Yayi organizan, todos apoyamos, Deyanira, Beti, Vicente, Blanca, None, Roció, en fin, las fiesta aglomeraba al pueblo.

En este momento me ubico en la tarima Miraa, todos cantan la serenata y yo desde la distancia también, en caravana, encabezada por el señor alcalde Luis Solano, su esposa Jainet Badillo, sus hijas, las diferentes Instituciones educativas  y cada Institución gubernamentales rinde homenaje a los 83 años de historia de Uribia, la tierra del sol.

Son las 12:12 ya es 1 de marzo del 2018, un nuevo día y un nuevo año, feliz cumpleaños, Uribia y a todos los uribieros.