martes, 6 de diciembre de 2016

Gota a gota, Cerrejón

Gota a gota Cerrejón…
 
Por Delia Rosa Bolaño Ipuana
 
Tuve la oportunidad de asistir al taller Cada gota de agua cuenta, al que amablemente fui invitada por Cerrejón, pude notar la forma cómo esta empresa hace maravillas con el agua, evitando así el deterioro del preciado líquido, las cosas que hacen con todo lo que tiene que ver con el agua que manejan, la gestión integral que la compañía ha venido haciendo en sus 30 años de operación, caracterizándose por ser un aliado estratégico y socio del desarrollo y progreso del departamento con un enfoque hacia la excelencia y sostenibilidad de la operación, la compañía también adelanta una gestión integral, con la cual optimiza el uso del agua en sus procesos, promueve el cuidado de las fuentes hídricas y busca generar mayores impactos positivos en materia de soluciones sostenibles para el acceso al recurso para las comunidades, bravo, Cerrejón, se pudo conocer que todas sus operaciones están justificadas con  leyes ambientales y el seguimiento de Corpoguajira quienes brillaron por su ausencia, ¡grave! Ya que  fueron invitados. 
 
Meditando sobre la ausencia gubernamental  ratifico que a ellos no les interesa lo mínimo sobre este tema, quedé sorprendida ante los ataques y señalamientos sin argumentos  que se les hacían al equipo de ingenieros por parte de varios invitados, donde les decían “ustedes, señores de Cerrejón tienen una deuda social con nosotros, nada de lo que ustedes dicen haber dado ha ocurrido, quien dio su intervención  “llegó a lo último” pero quiso dar su punto de vista” fue aceptable, amablemente y con algo de desconcierto el ingeniero Carlos Franco corrigió, por supuesto sentí la necesidad de participar por segunda vez y dar mi opinión en cuanto al trabajo que sí viene realizando esta empresa, le hablé sobre mi comunidad IRRUAIN quien ha sido favorecida por Cerrejón con tanques para almacenar agua y así muchas otras que conozco, claro ellos no pueden solucionar todo, hacen mucho con poco, con lo que le corresponde, pues el gobierno central los obliga a entregar el recurso que le corresponde al pueblo guajiro para una tal Ley General de Regalías, esto no les ha permitido  cubrir todas las necesidades que hay aquí en La Guajira, otro dato que sugerí a mis paisanos es evitar parar el tren cada vez que se quiere algo y exigirle más al gobierno central quienes sí tienen una deuda con toda La Guajira, especialmente con la represa que evita el recorrido normal  de los ríos que llegan al norte, con poquita agua Cerrejón hace mucho, porque el gobierno no hace muchísimo más con  la represa represada por la inconciencia de todos…

Carlos Franco, gerente de Diálogo Social de Cerrejón, manifestó al final del evento: “ustedes son conscientes de nuestra responsabilidad social con La Guajira y para nosotros es un compromiso hacer un uso responsable del agua con nuestra gestión integral frente al recurso”, Cerrejón y su Sistema de Fundaciones adelantan un modelo de manejo integrado de cuencas para la conservación de las fuentes hídricas de los arroyos Pupurema, El Pasito, Bruno, Majagüita y Paladines.

También quiero resaltar todo lo que hace este personal en pro de las necesidades de La Guajira aunque obligada por el Estado entregará los recursos que deben ser invertidos en La Guajira, pese a esto la empresa siguen en función al bienestar de todos: tiene un programa que cuenta con el apoyo de diversas entidades y beneficia a 3.000 personas pertenecientes a 419 familias de 17 comunidades de Albania, Barrancas y Hatonuevo. Que desarrolla a través de cuatro componentes: manejo integrado del agua, sistemas sostenibles de producción, conectividad ecosistémica y gobernanza del agua.

Con la implementación de soluciones de abastecimiento para las comunidades se han generado una disponibilidad de 46 millones de litros de agua. Se han instalado 49 sistemas entre bombeo solar y manual para abastecer de agua, con la ayuda de energías limpias a 49 comunidades.
 
Para cerrejón cada gota de agua cuenta, utilizan pozos como los wayúu que almacenan sus aguas en sus jagüeyes para evitar sed en la sequía… cuidemos también nosotros cada gota de agua…

El ojo de la cerradura

Santo Tomás dentro de mí

Por Tito Mejía Sarmiento

Nací en Santo Tomás. Soy de los tantos nativos que aman a este terruño por distintas razones, casi siempre razones definitivas como las que tuvieron a lo mejor, los   hermanos Becerra para fundarlo hace más de 300 años, pero ya pocos recuerdan también es cierto, la suma de anécdotas o los referentes pasados con sus respectivas transparencias de estilos. Santo Tomás como casi todos los pueblos del Atlántico nace y se desarrolla gracias a la tenacidad de sus gentes, muy a pesar de quienes lo planifican, lo gobiernan, con muy raras excepciones, bajo los más grandes impulsos políticos descarados y egoístas, dicen amarlo con cierto desparpajo.            

Yo crecí con la triste sensación de que lo único que sucedía en mi pueblo eran los flagelantes del viernes santo, hasta cuando una gama de escritores e historiadores oriundos de ahí, como Ricardo Guardiola, (q.e.p.d.), Ramón Molinares, Mario Molinares, Roberto Sarmiento, Aurelio Pizarro, Pedro Conrado, Pedro Badillo, Pablo Caballero, Iván Fontalvo, Adalberto Charris,(q.e.p.d.),Tatiana Guardiola, Amelia Bolaños,Vera Judith Villa, José Ramón Mejía, entre otros, con una precisión matemática, argumentaron lo contrario. Hoy se siguen viendo los flagelantes pero hay otro color bajo el cielo tomasino. Es decir, ya no nos cuesta agacharnos   para recoger el equipaje. 

En Santo Tomás, uno puede maravillarse o estremecerse a diario porque converge un todo con errores y aciertos. Las diversas equivalencias culturales que han inmigrado, han soportado además procesos de cambios que forjan identidades inyectadas de lo local, lo forastero que, entre otras cosas, han producido como es lógico, una pluralidad sociocultural que comparte el mismo escenario cercano al Río Magdalena. De este modo, los habitantes de este pedazo de tierra, nos reinventamos la cultura y cada rama del arte en sus distintas expresiones como un desafío esencial todos los días. Basta con visitar las entrañas de una casa cualquiera para comprobar la inmensa hospitalidad consensuada que se le viene encima.

De una calle a otra se cambia de paisaje. Junto a una casa de estilo moderno adornada con árboles de mango en su frente, puede haber otra con un estilo semi-colonial o neo clásico convocando a la memoria. Es como si la historia de nuestro pueblo se edificara cada día, independientemente que  nuestro municipio ha venido creciendo como un adagio, como un movimiento  de generación en generación a lo largo de los años. El más rico y el más pobre, la más mundana y la más pura reflejan su protagonismo por unas calles que conducen a un mundo de realismo mágico sin final que está dentro de mí, como una honda reflexión de la existencia humana, nunca abstracta, sino personificada que emociona a todos los aquí nacimos, crecimos y vivimos con una inmensa capacidad de aguante.

martes, 15 de noviembre de 2016

Bitácora

¿Para qué sirve la filosofía?

Por Pedro Conrado Cúdriz

“Filosofía quiere decir: ir de camino. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta.” Karl Jasper.

 Después de leer el libro “Sin fines de lucro” de Marta C. Nussbaum, me surgieron miles de preguntas que nos llevan a nuevos interrogantes: ¿La crisis de la sociedad contemporánea es el deseo desaforado de tener dinero? ¿Es la actividad del trabajo la única que provee de sentido la vida humana? ¿Qué responsabilidad tiene el modelo escolar en la crisis de valores del hombre? ¿Qué es una nación democrática? ¿Qué clase de modelo de desarrollo humano plantea el neoliberalismo? ¿Por qué el neoliberalismo abomina del pensamiento crítico, el arte y las humanidades? ¿Cuál es el modelo de ciudadano preferido por este modelo? ¿Por qué hay una educación para pobres y otra para ricos?

La pregunta del alcalde de Cartagena abrió la caja de pandora de las interrogaciones incomodas y necesarias, las que nos ayudarían a comprender por qué este señor es el alcalde de La Heroica o por qué la derrota o el fracaso son experiencias más ricas que el triunfo y el éxito.

¿Qué sería del hombre sin la filosofía, sin las preguntas? Fernando Savater sostiene que las preguntas no filosóficas están más relacionadas con las cosas que queremos hacer todos los días y que tienen utilidad práctica para nosotros como, por ejemplo, extraernos una muela o preguntar por la hora del trabajo: ¿a qué hora ingresa y sale usted del trabajo o de la escuela? Es la carne de la rutina. ¿Ya está la comida? ¿Te vas ya para la escuela?

Filosofar es otro cuento, porque es ir más allá de esa tortuosa capa de la vida doméstica, de las ruedas pesadas e inconscientes de la rutina, la repetición; es trascender, ir más allá incluso de nuestro nombre o si quiere, de la película egolátrica que cubre el yo. Piense en Sartre, por ejemplo, cuando se pregunta por el yo, que relaciona con el mundo, pero que obliga a preguntar ¿Por qué somos humanos? O ¿Por qué llegamos a saber que somos humanos?

Savater se pregunta por el propósito de las preguntas filosóficas y conceptúa que es ir más allá de nosotros mismos. Por eso, dice, que la filosofía no sirve para salir de dudas, sino para entrar en ellas, para hacer más preguntas que a veces no nos dicen nada. ¿Por qué no se caen las estrellas? ¿Por qué el mar sigue siendo mar cada mañana? ¿Qué es el tiempo? ¿Por qué fracasamos? ¿Qué es el sufrimiento?

La derrota o el fracaso, cuando deseamos y queremos ir más allá de nuestro dolor y carne en pudrición, requiere miles de preguntas que trasciendan una relación, por ejemplo, complicada; reconocer la acumulación de la energía de la libertad para las elecciones o las decisiones extremas, los resortes de la autonomía sobresaltando el dolor, las locuras justas del desamor, la delicadeza de una actuación que no quiere marchitar la flor, cualquier pregunta que nos trascienda y nos ayude a comprender la universalidad humana, el universo del yo desajustado del mundo, la dislocación de la derrota humana como apertura a un nuevo universo. En eso consiste la filosofía, el filosofar, en ir más allá de nuestra vida ordinaria. 

Un año de sorpresas

Un año de sorpresa, tristeza, alegría y rabia...

Por  Delia Rosa Bolaño Ipuana
 
Finalizando casi ya un año lleno de distintas situaciones, mundial, nacional y local, que de una u otra forma nos toca, el triunfo de un "no" al plebiscito ante un "sí", al olvido, el triunfo por la presidencia  de EEUU del magnate Donald Trump ante Hillary Clinton, Nicolás  Maduro le sigue ganando a la oposición, a nuestro presidente le dieron un Nobel, que ha sido cuestionado por el mundo por su origen izquierdista y por negocios que favorecen a los Noruegos,  destituyen de la Gobernación de La Guajira a ONEIDA PINTO, los niños de La Guajira siguen muriendo de hambre ante la indiferencia de un Gobierno Central que maneja las regalías de este departamento a sus anchas, invirtiendo en otros departamentos del país muy desarrollados, porque según hacen parte de Colombia y tienen derecho, pero vuelvo y repito que se lleven también la contaminación, somos colombianos todos, por lo mismo respete las regalías e inviértanlas señor presidente Juan Manuel Santos, en La Guajira, en educación que fortalezca el capital humano, nos ha dejado migajas, pobreza y más atraso, aunque, qué le va importar si él no conoce la necesidad y su departamento menos.

 Existen gestiones frente a esta situación y bien grandes, la que hace el gobierno de Uribía por dar solución a esta realidad aunque realmente se les sale de las manos, atender tanta población con pocos recursos, las gestiones fenomenales de su alcalde y gestora, ha evitado que la cifras aumenten a millón, ahora tenemos triunfo de un hombre de Dios en las elecciones atípicas WILMER GONZALES BRITO, oriundo de Uribía, tenemos primera dama wayúu y de la  alta Guajira, LAURA ANDRIOLIS, esta combinación me gusta, vamos a ver los resultados dentro de tres años de gobierno.

Donald Trump amenaza con deportar a todos los latinos ilegales de Estados Unidos, Nicolás Maduro amenaza con poner presos a todos los que vayan en contra de su política barata y de hecho están presos, en Colombia el gobierno  amenaza con la reforma tributaria, donde existen menos garantías para los pobres y los de la clase media, pero aumenta el salario de todos sus miembros incluyendo a los senadores, ¿qué juego limpio, no?

La salud de Colombia es lamentable y vergonzosa donde las EPS se enriquecen, la más curiosa es la EPS de los maestros de La Guajira, caótica, reciben su mensualidad pero no quieren cumplir,  lo extraño es que según el mismo fondo y otras entidades los apoyan, no se puede cambiar ¿por qué será? Yo sé, pero ustedes también, reflexionen.

Tenemos un dique represado por el olvido, una represa que podría darle agua a toda La Guajira, pero como fue obra de Álvaro Uribe, quien equivocadamente para su represa monto a Juan Manuel Santos y este ni le interesa  continuidad, pues sería darle protagonismo al maestro ¿qué tal? ¡Cuánta indiferencia de todos! Pero le aseguro que en vez de agua hubiera sido petróleo, el mismo Santos hubiera venido a poner tubos que condujeran a Bogotá o a otro país, pues pertenece al Estado, como todo lo ilógico de Colombia, “Locolombia mía” como dice el maestro cantautor colombiano y  amigo FERNANDO CELY HERRAN.

En fin, un año de aventuras, de polémicas, batallas políticas, donde cada quien defiende lo suyo, a su candidato, enemistades absurdas por los candidatos, por Dios, como si el candidato al ganar les fuera a solucionar la vida, el que no trabaja, no come, el pensar diferente, apoyar otras ideas no puede ser razón para dejar amistades, eso es de ignorantes, mientras el pueblo se mata, ellos comen del mismo plato.

Otra cosa que no quiero dejar  pasar es la venta del voto, qué triste cómo se vende conciencia, esperanza, futuro, con qué cara se puede llegar ante un gobernante cuando le has cobrado antes, bueno, seguiremos reflexionando en la próxima…

domingo, 6 de noviembre de 2016

El arte de la guera

El arte de la guerra

Por Germán Martínez B.

La percepción que se tiene de la realidad mundial, permite deducir que en los países que han alcanzado un gran nivel de civilización, el término guerra simplemente aparece como una palabra más dentro de los diccionarios de uso escolar, pero para los que han vivido con ella durante largos años y aún persisten en seguir acolitando éste terrible flagelo, el significado e interpretación del término suele tornarse complejo por cuanto su contenido está integrado por reyes, alfiles y peones, lo cual nos permite determinar el grado de precariedad en que se encuentra el pensamiento del hombre que compone dicha sociedad.

Paralelo al desarrollo de la humanidad, la guerra siempre ha estado allí pegadita, viva y latente como si fuese un mal necesario. Es posible que muchas civilizaciones la volvieran su forma de vida y justificaran su accionar bélico como una lucha por la supervivencia o motivados por una concepción expansionista o de dominio territorial a gran escala como en el caso de Atila, el Huno en la Europa Central, Gengis Kan, en el imperio mongol o Napoleón Bonaparte en la Francia expansionista y conquistadora. Sin embargo, nunca en el ideario de estos y otros grandes guerreros de que da cuenta la historia, estuvo la intención de ejecutar a su propia gente, como tampoco pasó este despropósito por la cabeza de Hitler, el más grande genocida que ha dado el mundo occidental en el pasado reciente.

En cambio, lo que ha ocurrido en un país tercermundista como Colombia, es único, ya que la guerra interna que se ha librado aquí por más de medio siglo, no ha sido contra invasores extranjeros, sino que es un conflicto generado entre colombianos por diferentes razones. Los combatientes han sido los hijos de los pobres, quienes entrenados y armados hasta los dientes, se han venido exterminando como fieras salvajes en medio de la confrontación armada, cada uno defendiendo la causa y el ideal patriótico para el cual ha sido formado.

En medio de éste conflicto, no ha faltado quienes le han sacado provecho a esta situación y se han convertido en predicadores de la guerra, porque han entendido que la guerra bien administrada, se transforma en un arte, un arte que da poder al hacer de ella un ideario político, cuyo eje central es la prolongación de ésta como único medio para alcanzar la paz. Tal concepción ha podido tener cierta acogida por parte de la sociedad civil, puesto que ésta, está integrada en su mayoría por una masa ignorante, miope, de pensamiento mediocre y por tanto, presa fácil de la manipulación no solo por los incitadores de la guerra, sino por los medios masivos al servicio de las grandes élites.

Para los predicadores de la guerra,  el ser humano es algo irrelevante y por eso las bajas humanas que se producen dentro de ésta, son vistas como cuotas propias que arroja dicho conflicto, ya que para ellos lo prioritario es la búsqueda y consolidación del poder aplicando un principio Maquiavélico, que dice, “el fin justifica los medios”. Por ello, promueven todo tipo de artimañas para desbaratar cualquier proceso que pretenda consolidar la paz con algún grupo alzado en armas que  quiera reivindicarse con la sociedad a la cual hicieron daño durante su tránsito por el camino equivocado de las armas.

El ojo de la cerradura

Lluvia de pandillas

Por Tito Mejía Sarmiento

Recuerdo con mucho regodeo en los días juveniles de mi amado pueblo, Santo Tomás, un hermoso estribillo cuando empezaban a caer las primeras gotas de un aguacero:


 ¡Qué llueva, qué llueva
 la Virgen de la cueva!
 ¡Qué llueva, qué llueva
 la Virgen de la cueva!
 Los pajaritos cantan,
la luna se levanta... 

Era como si todos los amigos de la cuadra en la Calle Granada, nos conectáramos entre sí, los pensamientos que, generalmente también, se producían sin intervención de los sentidos o de agentes físicos celebrados, para encontrarnos en dicho lugar y jugar varios partidos de fútbol hasta cuando la lluvia cesara.

Hoy muchos años después, asomado a la ventana del apartamento donde resido, cuando veo un cúmulo de nubes que anuncian la proximidad de la lluvia en Barranquilla, solo atino a recitar con mucho dolor, un verso anglosajón muy conocido para espantarla, para que se aleje rápido, haciéndole eso sí, la respectiva variación traductora del original, para poder adaptarlo con la realidad que se está viviendo en nuestra urbe: el enfrentamiento entre muchachos de la misma edad (13,14,15), que ha cobrado en lo que va corrido del año 2016, más de 16 personas asesinadas por las llamadas “pandillas juveniles” que, entre otras cosas, se citan a través de las redes sociales para encontrarse en determinado punto de algunos barrios localizados en los extramuros de la ciudad, no para recrearse jugando fútbol sino para matarse con cualquier tipo de armas ante la impotencia de las autoridades que ven como el tejido social se va agrietando, mientras las personas de bien pegan un estentóreo grito en el cielo para ver quién le da solución a este problema que está tomando desvíos superlativos:

Rain Rain go away,
Come another day,
Little Arthur wants to play,
Rain Rain go away!

¡Lluvia, lluvia aléjate!
¡Vuelve otro día que Arturito quiere jugar!
¡Vuelve otro día!

Rain,Rain go away,
Come again another day,
because Boys want to kill themselves!
 ¡Lluvia, lluvia aléjate!
 ¡Vuelve otro día,
que los muchachos de Barranquilla
entre sí se quieren matar!

Ante la preocupación generalizada de la sociedad barranquillera, he consultado con dos especialistas en la materia, el sociólogo y escritor Pedro Conrado Cúdriz y la psicóloga  Vanina Mejía Berdugo para conocer las posibles causas y efectos que llevan a esos muchachos de la presente generación a actuar de esa forma irracional y, para ver hasta donde es factible, se puede coadyuvar a ponerle coto a esta desagradable situación social que afea el bello rostro de Barranquilla ante los ojos del mundo.

Pedro Conrado Cúdriz: “Es cierto que este grupo de población es un problema para  la sociedad y el Estado colombiano: en el estadio, en el barrio, en la escuela, o en cualquier otro lugar donde opera contra el mundo. Las preguntas que nos hacemos diariamente son: ¿Por qué viven desintegrados de la sociedad? ¿Cómo ocurrió este fenómeno? ¿Es nuevo? ¿Obedece al crecimiento urbano? ¿Simplemente es una fuerza caótica de la sociedad excluyente como la nuestra? Si hablamos de una sociedad de clase, entonces estamos hablando de una sociedad desintegrada, fragmentada por los que tienen más y no por los que tienen menos; mejor dicho, hablamos de una sociedad excluyente. <Por allá lejos queda el barrio La Chinita>, dicen las “personas de bien,” por ejemplo. O sea, por allá viven los más pobres, los más jodidos. ¿Qué significa esto? Pues, que somos inmezclables. Pero también que el modelo neoliberal colombiano no tiene interés en incluir, en mezclar las poblaciones con bienestar con las demás; es decir, en resolverle la vida a millones de colombianos que viven como zombis en la miseria. Este es nuestro apartheid, nuestra tragedia, tratar de construir una sociedad basada en la regulación social de clases para negar, lo que es imposible de hacer invisible, porque los pandilleros son seres humanos, que sienten y piensan, son también sentipensantes. Estoy recordando a Gustavo Petro, cuando era alcalde de Bogotá, que trató de romper esta estructura de clase intentando construir un barrio de pobres (que palabra de sufrida y fea) en un barrio de “clase”. Ese es el origen de la enfermedad social y mental de la sociedad colombiana.”  

Vanina Mejía Berdugo: “ Si bien es cierto que el fenómeno social de las pandillas juveniles se ha venido presentando desde hace mucho tiempo en diferentes sectores de Barranquilla, con estilos, lenguajes, argumentos  propios e inclusive con acciones únicas para poder atemorizar a los que sus miembros desean ser o consideran para ellos sus víctimas, también es muy cierto que, hoy en día, la nueva modalidad que se está imponiendo en la  ciudad, es el enfrentamiento de algunos muchachos mientras llueve. Ustedes se preguntarán ¿Por qué bajo la lluvia? ¿Acaso hay algún estudio que demuestre la existencia de una  estrecha relación entre el comportamiento agresivo de esos jóvenes  y la lluvia? Ningún estudio ha demostrado lo anterior. Sin embargo, desde el punto de vista del enfoque social, esas denominadas “Pandillas” necesitan  ser reconocidas, identificadas por algún factor, es decir ellas condicionan proyectar o manejar sus propias identidades o imágenes. Para los jóvenes que conforman dichas pandillas, es muy fundamental, que la comunidad en general e incluso sus propios enemigos de turno, puedan avistar en ellos un estilo de vida, marca o quizás modalidad que los reconozca para ser “ultra famosos”. De tal forma, que  enfrentarse bajo la lluvia, es como invadir el lado más expresivo (catarsis) que un ser humano puede tener al momento de mojarse y/o bañarse libremente. Para nadie es un secreto que en una ciudad como Barranquilla, por costumbre o idiosincrasia, el agua caída del cielo representa alegría, gusto, nostalgia… Y es ahí, en ese instante, donde los jóvenes, precisamente, se liberan de todo.
Así que, para esos grupos tratar de invadir la tranquilidad de una comunidad, los ayuda a sentirse como los verdaderos protagonistas o héroes  del fenómeno social  bajo la lluvia. La identidad y el vínculo en esos grupos, son los dos grandes factores que desencadenan el desarrollo de habilidades específicas en los mismos, para luego tomar acciones de enfrentamientos, riñas y por supuesto, muertes… El proceso de poder reinventarse (tomarse a la fuerza) viene a ser  el principal mecanismo que  lleva a manejar esas nuevas modalidades en la urbe: grupos reconocidos que necesitan crear  espacios, para que sus víctimas y la comunidad en general “respeten sus leyes", durante la caída de un fuerte aguacero.

El foco de atención para intervenir oportunamente a esos jóvenes,  es crearles espacios diferentes, donde ellos pueden expresar sus propias conjeturas, para proyectarlos como gente de bien. Sumado a eso, se necesita plantear un proyecto de vida donde se sustente en cada uno: ¿Qué hacer? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero? ¿Cómo me veo en algunos años? Y además, enseñarles la importancia de los grupos. Concientizarlos del valor que recobran, crear nuevas habilidades en los mismos para un estilo de vida diferente desde el punto de vida personal y social.

martes, 25 de octubre de 2016

Los rostros de la violencia

Los rostros de la violencia

Por Germán Martínez Brochero

Los colombianos nos hemos acostumbrados a vivir con dos tipos de violencia: Una producida por el conflicto armado que todavía padece este país, cuya naturaleza es ideológica y se ubica principalmente en el sector rural, que aunque se presenta eventualmente, sus efectos ocasionan daños colaterales de lesa humanidad, especialmente a la sociedad civil que accidentalmente queda en la mitad de éste. 

Los principales actores involucrados en esta forma de violencia, son combatientes entrenados militarmente, que obligatoriamente tienen que enfrentarse en el campo de batalla, unos en cumplimiento de sus deberes constitucionales de protección a la patria y a sus ciudadanos y, otros aferrados a una lucha interminable, que tiene diversas causas y orígenes.

La otra forma de violencia se concentra más en los sectores urbanos. Se caracteriza porque es de recurrencia permanente y no es de naturaleza ideológica, sino que es provocada por distintos factores, principalmente por los problemas sociales y los fenómenos demográficos. Sus actores provienen de diferentes vertientes de la sociedad y las modalidades de generar violencia tienen distintas causas y procedimientos, por cuanto algunos actúan por cuenta propia, otros hacen parte de la delincuencia o hampa común y, otros más, actúan de manera colectiva, por cuanto integran bandas o estructuras criminales debidamente organizadas.

En ambos casos, ninguna de las dos formas de violencia son benéficas para una sociedad, al contrario, ambas son indicadores del estado de degradación en que se encuentra ésta, porque su accionar lo que produce al interior de la misma, además de dolor y muerte, es una sensación permanente de inseguridad y temor. Sabemos que la Paz, más que ausencia de guerra, es una experiencia individual que se conquista desde el interior de cada persona y que luego se exterioriza hacia a la sociedad, donde se vuelve parte integral de ésta, lo cual es la base para la construcción del tejido social,  que es lo que hace que una sociedad sea tolerante, respetuosa de las diferencias, menos desigual, más justa y equitativa en todos los aspectos.

Para construir tejido social en una sociedad acostumbrada a la violencia, es necesario que el Estado haga del capital humano que compone dicha sociedad, una masa formada en valores y principios morales, para lo cual tiene que invertir en la principal riqueza que tiene una nación, por encima de sus recursos naturales, la cultura y la educación, porque es con estas herramientas, que se le brindan las oportunidades a los que socialmente se sienten marginados, discriminados o desamparados, para que más tarde se desempeñen en algo productivo, que le permita mejorar sus condiciones de vida y las de su comunidad y, así  de ésta manera, evitar los resentimientos y los odios, que son los que desencadenan las distintas expresiones de la violencia.

Bitácora

Bob Dylan

Por Pedro Conrado Cúdriz

A mí no me parece, pero a usted sí le parece, le dije. Nada ha cambiado entre los dos, así es la vida a veces: rojo, azul, verde… Algún día se combinarán los colores, no hay prisa, saldrá el arco iris.

La literatura es una sola, no tiene compartimentos estancos, es el afán espiritual por capturar la pobre situación humana para elevarla o bajarla a los sulfurados y podridos escalones del infierno y convertirla en el espejo andante donde todos podemos mirarnos, sea en un cuento, en una canción, en el tris de un aforismo, en un poema, o en una novela.

“Para que releer a Platón – escribió Emil Cioran – cuando un saxofón puede hacernos entrever igualmente otro mundo.”

Sin la música qué sería de nosotros, tal vez pobres bestias sordas ante la belleza de un trino “almado” de un canario.

La versión de la literatura para algunos es lo clásico, aquello que perdura en el tiempo, pero fundado en la palabra escrita. Lo clásico petrificado en el sí mismo de la letra editada.

¿La literatura no es acaso interdisciplinariedad o transdisciplinariedad?

¿Qué molesta? Cuando la academia sueca ha decidido entregarle el premio Nobel a escritores que supuestamente no lo merecían ¿Qué ha pasado? Nada, la vida ha continuado en su infinita sabiduría y los buenos y regulares escritores han persistido intentando crear obras que estremezcan el espíritu humano. Hoy que le dieron el Nobel al músico Bob Dylan ¿Qué creen ustedes que pasará? Seguramente la prolifera nada, o tal vez el estremecimiento de lo clásico por la apertura de otras miradas, o el reacomodamiento de la vieja versión clásica de la literatura. Hoy todo es posible.

Y podrá atisbarse en la plástica esquina el miedo al espectáculo (“Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar con el tumbao que tienen los guapos al caminar…”), al hecho que todo quede convertido en piedra, en un par de bragas asoleadas en la avenida séptima, mientras miles de ojos gachos ignoran la guitarra. Es el viejo temor a la novedad.

Bob Dylan representa muy bien el espíritu rebelde de su tiempo, extendido en el tiempo de guerra del milenio, o en la profundad orfandad del sí mismo del ser, de hombres y mujeres decepcionadas del fracaso del mundo humano.

Si ha perdurado la versión que él tiene de la vida, del hombre y del mundo en su música y en sus letras, es porque nada ha cambiado y sustancialmente seguimos siendo la misma bestia de siempre y esto es lo que con el premio nos recuerda la Academia sueca.

No puedo olvidar la sentencia de Cioran, el hijo adoptivo de Francia: “Cuánto me gustaría morir por la música como castigo por haber dudado de la soberanía de sus hechizos.”

Bienvenidos a otros mundos de la literatura clásica.

sábado, 22 de octubre de 2016

El ojo de la cerradura

Diálogo vespertino con mi madre Eloina
el día que cumplió otro año más de vida (21 de octubre de 2016)
 
Por Tito Mejía Sarmiento

_ ¿Qué dice la mujer más hermosa del mundo y que con mucho amor me trajo a la vida?
_ ¿Y usted quién es?
_ ¡Soy tu hijo, Tito César Mejía Sarmiento!
_ ¡Pa´ joderte! ¡Tito es más bonito que tú!
…Pero mamá, ¿Yo soy Tito?... ¡Tu negro bonito, como tú siempre me has dicho!
 
Sonríe de momento, como tratando de apartar el Alzhéimer que desde hace 10 años, la tiene acorralada y suelta una pregunta: ¿Por qué tanta gente hoy, aquí en la casa?
_ ¡Estás cumpliendo años, mi amor! Y por eso, todos tus hijos, tus hijas, tus vecinos (as) estamos aquí para  felicitarte.
_ ¡Eso es mentira! ¿Y por qué no está el sinvergüenza de tu papá? (Basta aclarar, que mi papá César Eurípides Mejía  Pizarro, murió el 11 de abril de 2011)
_ ¡A  lo mejor viene ahorita, mama!
_Estoy segura que no viene por estar enamorando a otras en el Paseo Bolívar. Siempre lo ven por allá. ¿Niño, por qué no vas y le dices que venga? Dile que si no se ve tan viejo para estar todavía enamorando, muchachitas.

…En esos instantes, entra en la sala mi hermano Cipriano, el mayor, y le dice: ¡Felicitaciones, Eloina!
_ ¡Otro que viene a joder con que cumplo años, hoy!
 
Mamá se levanta del sofá como tratando de buscar en la cocina a Vilma, mi hermana menor, la persona con quien  más se  identifica en sus ratos de lucidez. (Obvias razones, Vilma desde hace varios años, es la que más cuida de ella en el pueblo, mientras Cipriano, Bertha y yo que residimos en la capital, solo acostumbramos verla por cuestiones de trabajo, sábado, domingos y festivos, pero eso sí, estamos pendiente de ella a través de Vilma y por supuesto de Arnaldo, el hijo consentido de mi mamá, que también vive en Santo Tomás).

De pronto, suena en la voz de Javier Solis, la primera estrofa de una ranchera:
“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
hoy por ser día de tu santo, te las cantamos aquí.
Despierta mi bien despierta,
mira que ya amaneció…
Ya los pajaritos cantan
la luna ya se metió…”

En el mar de los ojos de mi madre, se balancean grandes olas de tristeza, al terminar la melodía, y quizás como recobrando el don de la ubicuidad  temporal por un instante, se mira en el espejo gigante que cuelga en la pared de  la sala y sonríe al verse reflejada tan bella en otro rostro. Es decir, mamá parece ser la que huye, pero también la que se queda.

_ ¿Y cuántos años cumples hoy, entonces, mamá?
_Todos los que usted quiera, señor.

Batiéndose como toda una leona para sacudir  las palabras del deseo estancadas en su mente, y llevando en su memoria la huella de un ser querido que conoce y que lucha por momentos  hallar su verdadero nombre,  lanza una detonante pregunta  que a todos nos parte el alma:
_ ¿Si ustedes dicen que yo estoy cumpliendo años hoy, por qué no veo a mi hijo Nelson, acá?
 
Finalmente tragándome todo el aire ante semejante pregunta, opté por señalarle con mi dedo índice derecho, un retrato donde aparece mi hermano Nelson habitado de ilusiones. Mientras tanto, afuera la noche se hacía inmensa.

(A mi hermano Nelson Ricardo Mejía Sarmiento, lo asesinaron vilmente por la espalda cuando fungía como alcalde de Santo Tomás, el 29 de abril de 2004, frente a las instalaciones del D.A.S., en Barranquilla, siendo presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez).

domingo, 16 de octubre de 2016

Un país entre verdad y mentira

Un país entre verdad y mentira


Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Los colombianos estamos en un momento donde enfrentamos mil situaciones difíciles, pero realmente alarmante e imposible de creer o entender, pero estamos sumergidos en algo, entre un sí y un no, entre unos que dicen tener una verdad y otros una mentira, entre  muchos aficionados, entre  analíticos y críticos, entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, entre traicioneros, desleales, entre justos e injustos, entre víctimas y guerrilleros, entre una Constitución que desean cambiar fácilmente y al acomodo de unos cuantos, entre lo justo y lo injusto, entre lo lógico e  ilógico,  entre política y politiqueros, entre comunistas, socialistas y demócratas, entre un gobierno nacional indiferente que busca ayudar en gran medida a otros pueblos mientras el suyo muere de hambre, entre un gobierno que busca aprobación de países que han matado la integralidad de su pueblo, mientras ignora la opinión de quienes lo eligieron, un gobierno que busca protagonismo mintiendo al mundo sobre las diferencias que existe en su pueblo, un gobierno que habla de equidad, de educación, paz y nada de eso existe en su pueblo, entre los que no respetan las diferencias y los que sí, entre el miedo y la amenaza, entre lambones ignorantes en puestos competentes, mientras que los competentes están en  puestos incompetentes, entre ideologías egoístas, cerradas, estúpidas y de verdad incomprensibles, donde he visto comparaciones ridículas que no pegan ni con chicle, entre opiniones macabras ante una situación que solo perjudica al pueblo, pues al gobierno no, ellos ya están asegurados con propiedades en el exterior y sus familias.

Pero qué triste es saber que ante tantas situaciones absurdas no podamos hacer nada, solo opinar hasta cuando el mismo sistema al que vamos encaminados lo permita, pues veo venir sucesos que algún día mis plumas ojalá me  pueda permitir escribir, como hoy mi vecina patria Venezuela escribe su miserable historia frente a un mundo indiferente que solo busca beneficios de los pueblos que direccionan aquellos que solo creen tener la verdad.

Dedico este poema, no le digo no a la paz, ni si a la guerra, solo digo que la paz no solo es Santos, ni su ideología, ni la guerra aquellos que dijeron no. Esto es lo primero que debemos entender, no creer o que queremos creer y hacer creer.

La palabra PAZ, es perfecta, no debe tener tacha y si la tuvo debe limpiarse cuidadosamente, pero cuando se llame paz debe ser perfecta, porque sino, no es paz, es imposición y la guerra nunca es perfecta porque tiene muertos, la guerra es miserable, sangrientas, eso no es perfecta, es sucia, no cambiemos la posición de ambos términos que son diferentes y en Colombia estamos jugando mal, ganemos limpiamente con la verdad, sin cambiar y combinar papales. Ahora les comparto un corto pero sincero Poema

LA TAL PAZ

Colombia desde muchos años sueña con la libertad
Ante una guerra indolente que ha causado la muerte
De incontables inocentes.
Aunque nieguen culpa alguna las victimas
Jamás tendrán reparación
Porque hoy el pueblo es sometido a un perdón
Y olvido al que llaman PAZ. 
Escribo como colombiana, no pertenezco a ningún bando, solo quiero un país justo, sin mentira, sin engaño ante realidades visibles, donde se cree que somos estúpidos y que estamos destinados a tragar entero.

No quiero un país donde los inocentes paguen por criminales

Un país donde  la ley sea para unos y para otros no, un país donde se premien lo ilógico y se condene lo lógico, no quiero un país de mentira y la paz vendrá, si algún día la paz reinará, pero para ello los seres humanos debemos dejar de existir ya que en nosotros la paz no existe.