miércoles, 17 de diciembre de 2014

El ojo de la cerradura

Julio César  Castaño Bossio, el gran maestro, el  amigo sincero
"Julio César Castaño Bossio, uno de los maestros clave en mi largo y todavía incipiente aprendizaje" 
                                                    Joaquín Mattos Omar, Poeta y columnista del periódico El Heraldo

Por Tito Mejía Sarmiento

Colega y amigo, Julio César Castaño Bossio, mi deuda para contigo es inmensa. El contacto de tantos años con tu sencillez, con el rigor de tu inteligencia, con tu riquísima cultura, con tu conversación-siempre circunscrita a lo universal-con tu prosa clara y aplacada, con tu honestidad a toda prueba; digo que el contacto contigo, se cuenta entre los bienes más puntuales que me ha dado la vida sin lugar a dudas.

Tu legado, no sólo para aquellos que hemos tenido la fortuna de conocerte, sino para la sociedad y la cultura de nuestro querido Instituto Técnico Nacional de Comercio de Barranquilla, del Instituto Pestalozzi, de la Universidad del Atlántico, de la Universidad Autónoma…, seguirá siendo  aquella visión grandiosa del universo y sin exageración, del propio hombre que anima en tu pensamiento y en tus invaluables conocimientos.

Quiero manifestar, sin hiperbolizar que, Julio César es un sincero crítico de arte, excelente gestor cultural, avezado asesor literario, un intelectual que casi siempre evade las adulaciones, pero hoy le voy a agradecer que haga  una excepción  conmigo, porque guardarme esta emoción que en estos momentos me embarga, podría resultarme perjudicial. 

A pesar de que hoy 7 de noviembre de 2014, culmina su extraordinaria carrera pedagógica en nuestra institución por razones obvias (retiro forzoso), tengo la plena convicción que sus enseñanzas, sus sabios consejos e infinita bondad estarán siempre a la orden del día para todo aquel o aquella que así lo requiera, probablemente, como una manera de asentar esa oleada de contraposiciones que compone nuestra subsistencia o  como dice el nuevo premio nobel de literatura 2014, el francés Patrick Modiano, en un hermoso ensayo sobre la amistad, “para no seguir viviendo aislado como cuando uno conoce un vecino y sabe, además, que vive tan solo como uno. Más aún: como no comunicarle que uno existe y le manda un papelito diciéndole: aquí estoy, amigo mío, amigo del alma, aquí estoy para ayudarte en lo que fuere.

El colega Julio César parece tener el don de la ubicuidad cuando se trata de dar una voz de aliento a sus amigos(as), en los momentos adversos de la existencia, dispuesto  además, a cruzar las fronteras cuando uno se lo solicita. Tengo muchas evidencias, pero el espacio no lo permite.

Para terminar esta semblanza del gran educador Julio César Castaño Bossio, nacido en Arjona, Bolívar,  egresado de la Universidad del Atlántico en Filología e Idiomas y con un cúmulo de especializaciones, anexo la visión que sobre él tiene Carlos de la Hoz Albor, hoy gran escritor, excelente docente y uno de los tantos alumnos que tuvo el profesor Castaño durante su extenso quehacer pedagógico. La visión es tomada del libro “Cuaderno de apuntes”, página 157:

 “El profesor Julio César Castaño Bossio se levantaba a lo sumo un metro y medio del suelo. Pero cuando leía, lo que hacía muy a menudo en sus clases, su firme voz sugerente era capaz de abrir puertas que conducía a mundos muy diferentes al desgastado por la rutina que nos rodeaba. Además, el trato con sus estudiantes era siempre amplio y cordial y eso, de alguna manera, había borrado la distancia a veces infranqueable que por ese entonces muchos de los maestros trazaban para alejarse de la vida de los discípulos y limitar su relación con ellos a los salones de clase. Un día llegó al salón con un  libro del poeta español Federico García Lorca que, según contó, acababa de comprar. En el rostro se le notaba que ese autor lo tenía maravillado. Al comenzar la clase nos leyó un poema en el que hay unos versos que yo nunca he olvidado. No es que me dijeran nada en especial y hasta podría asegurar que nunca más me volví a tropezar en mis lecturas con aquellas palabras, pues este autor español no se encuentra entre mis devociones. Pero la manera como el profesor Castaño leyó el poema (sería más exacto decir: como lo entregó a nuestros sentidos),sumado al valor que le dábamos a él como persona, crearon un conjunto de emociones que afectó mi memoria y mi sensibilidad para siempre: ¡Si muero, /dejad el balcón abierto!, dicen aquellas dos líneas que yo estaría dispuesto a convertir en mi epitafio solo para honrar a aquel maestro al que me une la gratitud eterna de haberme iniciado, con ese gesto de aquel día y otros en los que era pródigo, en la religión de la lectura.

 ¡Larga vida para ti y los tuyos, apreciado profesor y amigo! 
Y como dijera a sus tropas tu tocayo Julio César, el emperador, al cruzar el río Rubicón: ¡Alea iactaest, es decir, La Suerte Está Echada!

Postdata: Llegaron muchos, muchísimos mensajes de agradecimiento para el gran maestro y amigo sincero, Julio César Castaño Bossio, pero por cuestiones de espacio, solo aparecen estos. Presento disculpas a los demás.

Nelsy Cecilia Guerrero Sánchez: ¡Profe, como ese, creo que ya no vengan. Tal vez, en otra vida!

Alejandra Gutiérrez Sánchez: “El maestro Castaño fue alguien importante en mi vida, ayudándome a forjar como persona y profesional”. ¡Gracias por topármelo en el bachillerato y en  la Universidad!

Edna Martínez:”Mi profe favorito, no sabe cuánto de bueno me enseñó, y no hablo de conocimientos sino de la visión, del criterio propio, del desafío del mundo”.

Yomi Martínez: “Julio Castaño Bossio,  excelente profesor de Español y Literatura, gran amigo de los estudiantes. Le tengo un gran aprecio. Hace muchos años que no lo veo”.

Martín Mendoza Juliao:”Más allá de impartir sus grandiosos conocimientos, un ser humano a carta cabal. No se le escapaba nada cuando corregía los exámenes”.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Bitácora

Los libros y un incidente de viaje

Por Pedro Conrado Cúdriz

Viajaba del centro del departamento al sur del Atlántico en un bus añejo y además repleto de pasajeros y sueños; tuve la fortuna que uno de los pasajeros se quedó en unos de los pueblos de la vía y dejó el puesto libre de pesos, para que yo lo ocupara.

Acostumbro en viajes de una hora, a veces menos, a veces más, leer un libro de bolsillo que siempre me acompaña, como un viejo amigo de viaje; a veces es un libro de poesía, en este caso “La geometría del agua” de Fernando Denis, y en otros, relatos cortos. La lectura, en mi caso, requiere del silencio, del vivir sin el tic tac del reloj, con la quietud de los ruidos.

El silencio permite la concentración, focaliza la atención en el placer de la lectura.

Y ocurrió lo inevitable, el conductor, en el marco de los hábitos de los transportadores de este tipo, le subió el volumen a la radio para que se pudiera escuchar mejor la canción vallenata en medio del ruido ensordecedor de la máquina. El ruido invadió mi cuerpo, todo, agresivamente, como golpes de mano, razón para abandonar la lectura. Pensé en la insensatez del transportador, en su indelicadeza y falta de consideración por los pasajeros, que como yo aman el silencio, la introspección.

Miré para todos los lados y algunos de los pasajeros estaban absortos en sus propios pensamientos, otros conversaban animadamente y otro, muy joven, entonaba la melodía que se escuchaba por los parlantes chuecos del autobús. Había tres jovencitas con sus aparaticos y audios personales, ensartados en sus oídos, escuchando otra clase de música, pero sin perturbar a nadie. Las miré agradecido, intentando retomar la vía de la lectura.

Me levanté y le pide con amabilidad al conductor que le bajará el volumen a la radio y me observó de arriba abajo – probablemente pensó que yo estaba loco- sin determinarme. No dijo nada, siguió conduciendo su máquina vieja, muerto de la risa, mientras conversaba con su ayudante de viaje. Volví a mi puesto molesto por el comportamiento antisocial del transportador, por su incomprensión y desconsideración.

Tengo un amigo, el autor de “Un hombre destinado a mentir”, Ramón Molinares, que se molesta cuando uno lo llama al móvil en los horarios de la mañana, le molesta que le interrumpan la lectura o el placer de la escritura de algún artículo para la prensa. Puede usted imaginar amigo lector, las necesidades diversas de todos los pasajeros del autobús, puede incluso imaginar que el conductor no imagina, aunque tenga imaginación para considerarlas. Y sin en embargo, la piedra existe, está ahí para ser contemplada, analizada.

Pienso en la democracia y los demócratas, en los cultos y los incultos, y en el gran esfuerzo del mundo para evitar que la estupidez alcance el límite del hombre, que lo toque, y si lo toca que sea capaz de comprender la suma de las tonterías que un hombre puede cometer mientras conduce.

 En mi silencio me pregunté si el tipo que conducía la máquina había asistido alguna vez a un curso de relaciones humanas, o de meditación, algo de yoga, para realizar los encuentros con su ser interior, pero por las apariencias, el conductor parecía más un vecino del Cesar, un habitante sempiterno de las parrandas vallenatas. Solo faltaba la mesa y los cuartos de licor.

Intenté conectarme otra vez con la poesía de Denis, pero comprendí que lo mejor era ver desfilar el paisaje verde de la región, observar a lo lejos, a mano derecha, las montañas del Atlántico, sembradas quizás en las geografías de Usiacurí, o Tubará. En algunos casos se puede leer, en otros no, y este fue otro caso en el que el libro salió perdiendo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La Plaza de Majagual

LA PLAZA DE MAJAGUAL

Por Luis Payares Mercado

 En Sincelejo, esta plaza está ubicada en la cumbre plana de una pequeña colina urbana, que en un tiempo dejó de estar asignada a pastos y árboles  para ser acondicionada a las emociones y costumbres de los capitalinos sucreños; permitiendo así, disfrutar con holgura las manifestaciones de alegría como: fandangos, festivales, encuentros regionales, exposiciones artesanales entre otras.

Esta plazuela, muy reconocida por artistas colombianos, es mencionada en sus composiciones cantadas, como homenaje a un emporio de flujo cultural, donde ellos surcaron sus primeras fanaticadas;  resaltándola  como un lugar importante que tuvo y tiene que ver con el desarrollo cultural de los sincelejanos y sucreños.

Hoy, La Plaza de Majagual, acoge con mayor amplitud, diseño y elegancia a las nuevas generaciones para que expresen sus manifestaciones artísticas, culturales y sociales, siendo inscrita en la lista de edificaciones arquitectónicas más representativas del municipio, como el edificio de la gobernación, La catedral, El polideportivo las delicias y El teatro municipal ; convirtiéndose así en un lugar público muy significativo, necesario  y tradicional para las fiestas del veinte de enero de los sincelejanos.

Esta plazoleta, en las tardes, es un observatorio  de carreras de nubes y de garzas blancas que viajan por rumbos que nunca  nos han interesado.  Se palpa  un ambiente acogedor, con brisa natural y con atardeceres platerescos, propicio para recibir a propios y visitantes. Es un sitio de paz que los sincelejanos no deben dejar de cuidar y aprovechar.

No hay excusas, para no disfrutar en Sincelejo, una noche romántica, cumplir una tertulia con amigos citados u ocasionales o hacer regocijos  familiares.

En épocas de verano, en Sincelejo, es el escenario nocturno más indicado para observar el cielo y apreciar la lumbrera junto con los millares de estrellas fijas y fugaces, que los afanes citadinos, nos hacen restarle importancia.

En las noches, la plaza de majagual, con un gran número de luces (ahora exigiendo mantenimiento) que brotan de un piso  como alfombrado con las trenzas de un sombrero vueltiao; como si el cacique “Chinchelejo” en su época, las hubiera sembrado para que hoy germinaran como flores celestes y alumbraran  el camino de la reconciliación y la paz  de los sucreños.

La Plaza de Majagual, es un sueño real. Es un pedazo de cielo lleno de estrellas, que  cayó en Sincelejo, para que subamos en él y soñemos el futuro recordando el pasado.

El ojo de la cerradurra

LA VOZ KIDS

Por Tito Mejía Sarmiento

En este país donde cambian fácilmente de sitio las memorias, donde la violencia desde hace mucho tiempo viene tocando las puertas sin pedir permiso, llegó a buena hora, un canto a la emoción para la familia colombiana: LA VOZ KIDS, el programa de Caracol televisión  que todas las noches de lunes a viernes en el horario de ocho a nueve, acapara una gran audiencia en la historia reciente de la farándula colombiana (17 % de rating), por encima de los novelones llorones y otros bodrios  a que nos  tienen acostumbrados. 

El programa penetra como es obvio en una residencia, en un apartamento como poniendo en su lugar
todas las cosas y con una especie de imantación reúne a toda la familia de Colombia en medio de una aventura de esparcimiento espontáneo. Entonces, unos niños(as) talentosos(as) sueltan sus extraordinarias voces que  engalanan de esperanzas el pentagrama musical de nuestro país, (según el padre de unos de los concursantes “enseña a desarrollar talentos y a formar carácter”) lo que hará a lo mejor que, la vida en un futuro no muy lejano, se le suelte de las manos a la muerte, mientras las lágrimas de los ángeles se reventarán contra las losas de física envidia. 

La Voz Kids  es un programa con una hechura importada desde Holanda y ha tenido un éxito arrollador en todas las naciones donde  se ha emitido a través de las pantallas de televisión. En lo que se refiere a Colombia, este reality es conducido  por Alejandro Palacio y Linda Palma y cuenta con un jurado conocedor  a fondo de la temática: Andrés Cepeda, Maluma y Fanny Lu. 

Amén, el movimiento de este programa está respaldado por una serie de Psicólogos y otros especialistas para evitar traumas en los participantes.

Es importante resaltar que cada uno de los entrenadores cuenta con 27 concursantes que están compitiendo para ganarse 300 millones de pesos y un contrato con Universal Music.

Asesores musicales: Shaila Dúrcal: Asesora de Fanny Lu. 
Kany García: Asesora de Andrés Cepeda.
Pipe Bueno: Asesor de Maluma.

Para este concurso de canto se manejan tres importantes etapas con las cuales se busca  formar y pulir la que será la mejor voz del país.

Etapa 1: Audiciones a ciegas: los cuatro entrenadores están de espaldas a los participantes y se guían únicamente por su voz. Si la voz del concursante conquista al entrenador, este oprime un botón que hace girar la silla en la que el experto se encuentra y queda de frente al participante. De esta manera, demuestra que desea que este participante forme parte de su equipo. Si más de un entrenador oprime el botón, el participante tiene la opción de decidir con cuál de los entrenadores quiere entrenarse en esta competencia; pero si un entrenador es el único que oprime el botón, automáticamente, el concursante se va a su equipo. Si ninguno de los entrenadores oprime el botón, significa que el participante no ha sido seleccionado.

Etapa 2: Las batallas: los seleccionados en las audiciones a ciegas, se enfrentan entre ellos por un puesto para continuar en la siguiente etapa del concurso. Se presentan 3 participantes del mismo equipo y sólo uno avanza a la siguiente etapa. Cada entrenador inicia con un equipo conformado por 27 participantes y al final deberá tener sólo 9.

Etapa 3: Las superbatallas: los equipos se reducirán nuevamente, cada entrenador deberá organizar tres batallas con 3 participantes cada una. Cada entrenador escoge a 3 participantes de su equipo para que se enfrenten entre ellos. A cada concursante se le asignará una canción diferente.

Etapa 4: Shows en vivo: cada entrenador llegará con 3 participantes a los Shows en vivo y saldrá un concursante diario hasta que queden los tres finalistas que disputarán la  gran final. 

¡Buena por el canal Caracol que le sonó la flauta en esta ocasión, para beneplácito de los televidentes!

martes, 28 de octubre de 2014

El problema de los caballos cocheros en Cartagena

El problema de los caballos cocheros 

Por Santiago Villamil Bonfante

Cuando las personas van a Cartagena de Indias tienen una gran variedad de imágenes para llevar en su recuerdo: estas pueden ser sus murallas y casas coloniales para aquellos amantes de la arquitectura;  pueden ser playas, corales y manglares para aquellos amantes de la naturaleza; edificaciones modernas, hoteles de primera clase y discotecas ostentosas para aquellos amantes de lo que denominamos «darse el gustico»; y hay, por supuesto, caballos cocheros. Los cuales no sabría a sus amantes en cuál categoría clasificar, porque para amantes de los caballos dudo mucho que puedan llegar a ser. Al igual que la abrumadora diferencia social de esta ciudad, los caballos cocheros son una vergüenza de Cartagena, hacen parte de aquello que en un principio estuvo bien pero luego quiso revivirse para hacerse mal, y de mal en peor. 

Sin ánimo de darme atributos como historiador u otro calificativo de la amplia rama de las humanidades, interesadas en la no precisamente hermosa, pero interesante historia de Cartagena, dejaré claro ciertos puntos sobre el surgimiento de los coches y los cocheros en La Heroíca. Además de cierto problema semántico y chocante que tengo con la palabra «tradición». 

Los verdaderos coches cartageneros, y traídos por nuestro conquistadores, eran ligeros y de dos puestos. En el sentido común de los españoles, un caballo criollo colombiano no podía jalar cargas tan pesadas y ahora, decadas después, debemos tragarnos nuestro orgullo y malicia, porque los españoles más razón no pudieron tener. 

Como en una oportunidad me relató el historiador León Trujillo: «Los coches en Cartagena fueron desapareciendo con la llegada de los automóviles y el desarrollo de la ciudad. Fueron décadas después que el coche quiso empezar a usarse para fines turísticos y empiezan a aparecer estos carruajes pesados, que no corresponden con las medidas del Centro Histórico de la ciudad ocasionando problemas de movilidad». Tan sólo defiero en un elemento con el conocido historiador, no sé si es porque seamos de generaciones distintas o yo esté muy aferrado al argumentar con una definición, es tan sólo que para mí el paseo en coche no puede ser considerado una tradición. Veamos que nos dice el diccionario: 
tradición (sustantivo) transmisión de hechos históricos y elementos culturales de generación en generación.

Es ahí donde encuentro el problema. Hecho histórico, sí. Con cierto elemento cultural, quizá en un muy remoto punto de vista. Pero soy de aquellos defensores de que las sociedades evolucionan y guste al que le guste las tradiciones tienden a desaparecer cuando no tienen ni el más remoto pragmatismo. ¿Cuántos cartageneros de generación en generación han usado el paseo en coche? Posiblemente ninguno vivo en la actualidad. ¿Por qué es el retomar algo de siglo atrás, que desapareció de la ciudad y fue, fallidamente, revivido considerado una tradición y no un anacronismo? Aún no he encontrado quien me pueda refutar esto sin antes repetirme su consigna retrógada de un negocio privado que se las quiere tirar de patrimonio de la (falta de) humanidad. Mas sí he encontrado muchos acertando en que utilizar coches de hasta una tonelada con caballos de apenas 340 o menos kilogramos es lo más cruel, menos ético y lógico que puede ser visto a la luz pública y el turismo de una ciudad. Daría vergüenza, incluso allá atrás por la revolución industrial cuando los primeros animalistas se opusieron a la tracción animal. Los veo golpeando sus frentes en la tumba, seguro que sí. 


¿Por qué sufren los caballos cocheros en Cartagena?

El otro día con un amigo muy cercano y de los pocos que apoyan mi causa decíamos que pareciese
que los caballos se estuviesen poniendo de acuerdo para caerse y protestar frente a los medios de comunicación. En el rato que conversábamos creo que llegamos a contarnos oralmente un cuento lleno de personificación. Un cuento en que los caballos cocheros se susurran y ponen de acuerdo y discuten cuál debería ser el siguiente en protestar, caballos cansados de vivir entre los escombros y las malas condiciones para luego ser sometidos a horas de arduo trabajo sin remuneración como buen alimento o bebida. Parecería muy fantasioso esto que llegamos a imaginar pero si hacemos una
retroalimentación de los hechos llega a cobrar cierto sentido.

La bomba estalló en Mayo del presente año cuando se apreció en un video colgado a YouTube cómo un caballo se desplomaba en el centro histórico y por más que intentaba levantarse este no tenía las fuerzas necesarias para hacerlo. Ante el hecho la sociedad de cocheros dijeron que se trataba de un resbalón por la herradura. Como no tenía sentido cambiaron su argumento a que el caballo había sido cerrado por un automóvil lo cual lo hizo tropezar agotado. En unas semanas posteriores cayó otro caballo, y no es difícil suponer que repitieron su argumento. 

La Procuraduría se expresa pidiendo suspender el servicio de coches hasta que no cumpla con las condiciones adecuadas. El alcade desacata la sugerencia asegurando que realizará controles en el servicio. Promesa que queda derrumbada cuando unas semanas después se presentó un caso aún más visible para la ciudadanía y el turismo que fue el de Luchador, un caballo que cayó victima del agotamiento en El Laguito y fue atendido por veterinarios extranjeros y financiado únicamente por ciudadanos. A este punto creo que tenemos claro que la sociedad de cocheros no cuenta con asistencia veterinaria para los animales de los cuales derivan su sustento, también tenemos claro que no son hidratados ya que tuvieron que aplicársele más de seis bolsas de suero y alimentarlo con
panela, no logró ponerse en pie hasta el día siguiente. Para calmar un poco la tristeza de mis lectores, quisiera contarles que Luchador hoy descansa en una finca, lejos de quienes alguna vez lo maltrataron.

Hace aproximadamente dos semanas un caballo cochero fue encontrado muerto en Bocagrande. En la necropsia realizada hubo dos versiones: una para los medios, y otra por parte de uno de los veterinarios. Ante los medios la Umata pronunció que “La muerte del caballo se dio por razones naturales, un infarto”. Sin embargo, uno de los veterinarios presentes cuya identidad es preferible reservar nos envió la foto del corazón en el cual se veían claramente reventadas las arterias por exceso de trabajo físico, agotamiento y deshidratación. Este fallecimiento creó disturbios en las redes sociales de manera inmediata haciendo que el mismo alcalde se pronunciara al respecto. Lo que cabe destacar es que si supuestamente habían realizado una ardua labor de control anterior, yo me pregunto: ¿Por qué el caballo que falleció faltaba de algo tan básico como su herradura? ¿Los supuestos micro-chips instalados no avisaron del mal estado del caballo? Vaya que sí son extrictos los controles. Esta sesión de sucesos da una fuerza aterradora y curiosa sobre mi primer argumento. De alguna forma existe algo, sin dejar mi escepticismo aparte, que ha hecho una demostración de lo que a diario viven estos caballos. Llámalo como quieras; conspiración equina, un llamado divino al buen trato hacia los animales, etc. Yo particularmente me siento muy cómodo al asegurar que esto hace parte de esa ley universal en donde algún día la verdad sale a relucir, fuerte como el sol e imposible de llegar a taparse con un indice, así sea el del alcalde.

Por algo la semana pasada se desplomó otro caballo cochero, uno de los nuevos según aseguran, el cual hongos en su herradura y heridas en sus patas marcan su cuerpo equino. Lo fuimos a socorrer en Bocagrande y fue decomisado tanto el coche como el caballo. La historia que no salió en los medios, y me tomaré el atrevimiento de resumir, es que el caballo no pudo ser transportado al lugar de reposo debido a que la Umata no contaba con transporte. Aceptamos por ende que uno de los cocheros prestara su camión para transportar el animal. Terminó siendo una trampa, parecida a aquellas uno cree solo ver en las novelas, puesto en vez de transportarlo al lugar de descanso estipulado, incumplieron la ley frente a la mirada de la policía y cuatro carros repletos de ambientalistas, llevando el caballo a una de las caballerizas. Si no fuese por la contundente autoridad de una policía que nos acompañaba el caballo seguiría aún trabajando con una pata herida. 


Las erróneas propuestas para solucionar algo de profundo trasfondo

A todo el mundo le encanta opinar sin unirse a la causa. Existen otros servicios de coches en el mundo, sí. Pero es que a esos caballos no se les hace cargar más de lo que su anatomía permite, a esos caballos no se les hace descansar entre las basuras y escombros. En otras partes del mundo usan algo llamado ética, usan herraduras especializadas que no hieran al caballo. En otros sitios tres familias no viven de un caballo explotado. Pensar que el servicio de coches cartagenero alcanzará algún día ese nivel es utópico, sabiendo que aun al día de hoy estos señores exigen que construyan las caballerizas con dinero del distrito. Si crees que unos percherones o  sólo el control darán verdaderos frutos, con todo respeto te debo decir, deja de tener tanta fe que estos desde hace rato dejó de ser lo que alguna vez fue en la colonia. 

lunes, 13 de octubre de 2014

El origen del chat

El origen del chat 

Por: Luis Payares Mercado

Ahora con la nueva forma de comunicación escrita a través de las redes sociales, que como caballito viene cabalgando día a día, entrándose en la comunicación de nuestra lengua castellana y, dejando un entender; como,  si  cuando se usan  estos canales o medios de comunicación no tuvieran nada que ver con nuestra Lengua.

Los usuarios de estas redes, por la rapidez a que no se pierda la idea a expresar, no evocan ninguna regla ortográfica ni de puntuación y,  a sabiendas que el ordenador le muestra una línea roja en subrayado indicándole que la expresión o término está envestido de error; así se envía y el que lo recibe lo entiende aunque sepa que se omitieron reglas de nuestra Lengua.

Tratar de enseñar o recordar reglas idiomáticas  a los cibernautas es recibir reproches e insultos, argumentando que  se les está invadiendo su libertad de expresión, manifestando que lo importante, es que se entienda lo que se quiso decir. El receptor cuando no logra este acometido responde con un (ja, ja, ja…) y el emisor cree que fue entendido.

En el aula de clases; desde  antaño, antes que las redes informáticas aparecieran, ya los alumnos venían  practicando el chat escribiendo en papelillos, pasándolo entre ellos  y escribiendo sus aportes a la idea en exposición.  En ciertas ocasiones cuando  son sorprendidos por el educador; algunos les interrumpe y destruyen tal acción comunicativa; otros, los utilizan para corregir la ortografía y puntuación, haciendo del canal o papelillo una vergüenza comunicativa; diciendo que escribieron por decir algo: “amor con h, boca con v, vida con b, entre otros”.

Con el tiempo se vio que las empresas de las comunicaciones en el mundo y, aquí en Colombia (Telecom) habilitó cabinas para que la gente se comunicara de manera personal y que otros no escuchara sus mensajes; y hoy,  lo vemos en los cafés internet, cómo las personas; tal en el salón de clase desde su puesto o cabina se comunica de manera escondida como actividad intima.  Esto también lo trajo el celular, las tables,.. pero sin el derecho de usarlos en el salón de clase;  para premiar el chat que se inició en las aulas con estudiantes que desde entonces son  llamados, por algunos educadores como hiperactivos o promotores de indisciplinas en los salones.  

El ojo de la cerradura

¡Y con ustedes, Pelusa en el piano!

Álvaro Cabarcas Charris, director y productor musical de la Banda Caramba, mejor conocido en el mundo de la farándula como 'Pelusa’.

Por Tito Mejía Sarmiento*

La lluvia no cesa en Barranquilla, la famosa esquina del Caribe colombiano, más bien parece incrementarse de una manera intimista. El aguacero suma más de dos horas. El reloj que cuelga en la pared de la sala de mi apartamento señala las 4 de la tarde de este lunes 22 de septiembre de 2014. Desde la ventana, veo crecer un arroyo que sigue raudo como si conociera de memoria la calle que ha de recorrer hasta rematar su embate en Bocas de Ceniza, ahí donde el río Magdalena se besa con el mar Caribe con implacable pasión desde tiempos inmemoriales.

De repente, mi celular timbró. Identifico la voz de Álvaro Cabarcas Charrys, director y productor musical de la Banda Caramba, mejor conocido en el mundo de la farándula como 'Pelusa’.

Este músico barranquillero nacido en el populoso barrio Cevillar, con 37 años de vida musical y que ha sido pianista de las más cotizadas agrupaciones de nuestro país como Alma Latina, Los Rivales de Colombia, la Revelación de Juan Piña, el Grupo Niche, Guayacán Orquesta, Grupo Galé, La Verdad de Joe Arroyo, amén de haber acompañado en muchos escenarios del mundo a connotados solistas como Tito Gómez (q.e.p.d.), David Pabón, Oscar D´león, Papo Rivera, Bobby Cruz, Maelo Ruíz, Charlie Cardona, Andy Montañéz, me responde cada pregunta sin tapujos como cuando el sol lanza su ardiente llamarada sobre el amanecer de una urbe cuyo silencio humilla: “Tito, sigo en la lucha con mi propia banda musical desde el 2002, con la fe de posicionar internacionalmente otra vez, salseramente hablando, no solo a Cali, ciudad donde vivo hace muchos años, desde cuando el maestro Jairo Varela me contrató para que hiciera parte de su famoso Grupo Niche, sino a mi natal Barranquilla, y en fin a toda Colombia, ya que necesitamos con urgencia una representación seria en cuanto a la esencia de la salsa clásica”.


Barreras al momento de la promoción

Comienza a centellear en medio del aguacero, entonces, le sugiero al maestro Pelusa que pospongamos esta interesante entrevista mientras cesa la tormenta, pero él me dice, espera un momento y te redondeo la idea, Tito, como si las centellas encandilaran también su alma : “No es justo que un artista nacional lleve a cabo, por ejemplo, un proyecto bueno y costoso, para que más tarde, cuando ya se cristaliza, el artista sale a promocionarlo en algunas emisoras y enseguida, se encuentra con “ciertas barreras”. Yo no las patrocino y les pido a mis colegas músicos que tampoco porque de lo contrario, nos estamos poniendo la soga en el cuello. Por eso, para la temporada de carnaval nuestros músicos se comen un cable ya que algunos empresarios prefieren los foráneos en un 90 %. Es más, resucitan artistas muertos musicalmente y no quiero dar nombres para no herir susceptibilidades, pero la gente los conoce perfectamente. Artistas que fueron y ya no son, no tienen tarima porque hace años se bajaron de allí y los llevan a Quilla con tanque de oxígeno, con muletas y lo peor es que algunos llegan con ínfulas de estrellas, gritando y tratando mal a los músicos locales que los acompañan en sus presentaciones. Ojalá la nueva reina del 2015, la lindísima Cristina Felfle Fernández de Castro prefiera más la calidad de los músicos nuestros.”


¡Caramba, Alvarito, por fin te veo!

Álvaro no tuvo que dar tantas vueltas para hallarle el muy sugestivo nombre a su agrupación: “Siempre quise rendirle un homenaje a la memoria de mi madre Margarita, a su alegría que jamás olvidaré, a su valentía, a su palabra, y a la tácita falta que me hace. Cada vez que una gira del Grupo Niche duraba por lo menos un mes por fuera de nuestro país, al regresar, yo la buscaba de una, entonces, ella me expresaba: ¡Caramba, Alvarito, por fin te veo!, y sin pensarlo dos veces me dije, mi orquesta se llamará Pelusa & la Banda Caramba y acá estoy con ella desde 2002”.


El remoquete “Pelusa” parece sacado de una fábula

Cuando el carnaval se gozaba en todo su esplendor en una esquina cualquiera de Barranquilla a comienzos de los 70s y su poderoso eco abría de una el pecho que palpitaba como golpes inquietos de un tambor ante una puerta cerrada, cuando cada persona labraba en su mirada alegría y por supuesto, el dolor cedía y cuando en la frondosidad de un árbol de matarratón se anidaba la brisa que venía del mar Caribe, un niño flaco de 12 años y de invicta mirada llegaba silbando donde su vecina, la mejor modista del barrio para que le confeccionara una camisa de carnaval a su hermano mayor: “Mi hermano mandó a confeccionar una camisa de terciopelo para carnavales donde una vecina. Como esa tela tenía mucha pelusa, y yo a cada instante le decía que si ya había hecho la camisa, ella se quejaba de eso con mi mamá Margarita. Entonces, le puso a la camisa unos parapetos, lentejuelas y por último le colocó la palabra “Pelusa” en la parte de atrás, como un remoquete por la intensidad mía para que le hiciera rápido la camisa a mi hermano. Dos días después, la modista fue a mi casa y le dijo a mi mamá, que más bien la pelusa era yo y no mi hermano mayor que era un alma de Dios. Al principio me molestaba que me dijeran Pelusa, pero después con el tiempo me pareció fabuloso y así me quedé hasta el sol de hoy”, me confiesa Álvaro.

Cuando la lluvia termina de interpretar su tonada y el cielo de la urbe se pone su vestido gris, Pelusa recuerda al gran Lino Frías, el de la Sonora Matancera, como el mejor pianista de todos los tiempos y de Colombia a Hugo Molinares, Chelito de Castro, Alex Ortega, Andrés Gómez, Luis Fernando Artuz, Jaime Henao. Tampoco olvida a esos grandes soneros colombianos que acompañó con su piano: Hugo Alandete (q.e.p.d.), Charlie Gómez, Juan Carlos Coronel, Carlos Guerrero, Alex Torres, Diego Morán y a los extranjeros: Tito Gómez (q.e.p.d.) e Ismael Miranda. Pelusa igualmente profesa admiración por muchas orquestas de salsa, pero entre ellas, manifestó que la mejor sigue siendo el Gran Combo, verdadero ejemplo de unidad y disciplina.

Finalmente, Pelusa me dice que ”Es difícil en Colombia, mantener una orquesta y posicionarla porque algunos medios radiales y de televisión no creen en nosotros. Tenemos que triunfar primero afuera y ahí sí nos apoyan o tú crees, mi estimado periodista Tito, que ¿Shakira se hizo en Colombia? Ella primero triunfó afuera y luego creímos en ella. Así somos. El estado no hace nada, el Ministerio de Cultura produce risa y los congresistas no elaboran unas leyes que amparen y defiendan verdaderamente al artista colombiano”.

Tito Mejía Sarmiento *
Licenciado en Filología e idiomas, Universidad del Atlántico; locutor profesional; profesor de tiempo completo del Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla. Poeta ganador del V Concurso Nacional Metropolitano de Poesía, organizado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, en agosto de 2001.

viernes, 10 de octubre de 2014

Bitácora

El culpable

Por Pedro Conrado Cúdriz

Es una figura creada para la ignominia, estigmatizada y fundada según los intereses poderosos de los otros, buenos o malos, una  figura que busca exculpar a alguien de los errores cometidos, o es, en últimas, la ficción causante de alguna tragedia, como lo ha hecho el Estado desde los tiempos de la lluvia con la guerrilla. Ella es la culpable de nuestro descuadernamiento total.

Es fácil culpar al otro de lo que nos pasa, es una manía social, perversa, de los seres humanos, pero también es una debilidad; cerrar un ojo y solo mirar lo que uno quiere observar de sus circunstancias, nos puede evitar el dolor, aunque desvirtúa la verdad y la propia verdad de lo acontecido.

Para algunos columnistas de la prensa nacional y regional, a propósito de los acuerdos que buscan construir consensos en La Habana para la firma de la paz, el único culpable del desastre nacional, es el grupo subversivo de las FARC. Nadie más. Para ellos la historia nuestra tiene origen en este movimiento guerrillero, porque el Estado colombiano (y sus gobiernos) es una mansa paloma. La FARC son algo así como el infierno y el gobierno el paraíso.

La FARC son las culpables del cambio climático, del desastre de la salud, de la mala calidad de la educación, del modelo económico, del anofeles, mosquito de la familia culicidae que habita en todo el mundo, o del animal corrupto, de la familia política regional y local que habita en toda la nación.

Para estos analistas no existe la historia, ni los conquistadores y colonialistas españoles, ni Bolívar, ni la Constitución del 86, ni el Frente Nacional, nada. Y aquí el cuento no es quién fue primero, si el huevo o la gallina, si dios o la nada. Y hay una pregunta crucial para resolver el delirio de la mentira: ¿Estaban las FARC antes que el Estado Colombiano?

Y entonces ¿Por qué se habla de postconflicto? ¿Qué es el postconflicto? Comprendo que cuando se habla del postconflicto, se está hablando de erradicar las causas que dieron origen histórico al conflicto armado colombiano: la pobreza, que es la madre de todas las desgracias, la desigualdad social, los privilegios de clase, la corrupción, que es peor que la guerra, o es otra guerra contra los pobres, el sistema político de clientelas, el negocio de la salud, la mala calidad de la educación, el desempleo, la desnutrición infantil, la falta de oportunidades, el problema de los jóvenes para acceder a la universidad pública, los pueblos sin agua y energía y todo lo que no nos ha permitido vivir con dignidad.

La pregunta es por qué los columnistas mienten, por qué no dicen la verdad, cuando ellos saben  muy bien que los lectores de sus columnas no son analfabetas funcionales. Son los que a punta de tinto y cigarrillo en alguna cafetería-librería de la nación, o en las cafeterías universitarias, leen y releen sus opiniones hasta lograr sacarle sangre a las palabras escritas, hasta alcanzar el columbramiento de la realidad nacional para las inferencias, las comparaciones, las intuiciones, las predicciones, los sustos, las iluminaciones, los análisis, las decepciones, los pesimismos, la intertextualidad, etc. 

La paz no se consigue con mentiras y si se consigue no es paz, es otra cosa, el mismo monstruo que nos ha devorado las entrañas en estos últimos cincuenta años. Las FARC no es la única culpable, hay algo más acá o más allá de la historia nuestra que nos puede explicar por qué el gobierno está sentado en La Habana con otro grupo guerrillero en medio siglo. Eso es lo que  tenemos que saber los colombianos.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El ojo de la cerradura

Marcos Coll Tesillo: ¡El récord continúa!

Por Tito Mejía Sarmiento

Gol olímpico: una jugada del fútbol, en la cual un jugador chuta  el balón  desde el punto del saque de esquina, entonces,  entra directamente en la portería contraria sin que toque previamente a ningún otro jugador. Es una anotación poco frecuente y muy pocos jugadores han conseguido realizarlo en alguna ocasión a lo largo de su carrera deportiva. (Conferencia mundial de Wikipedia).

Culminado recientemente el campeonato mundial de fútbol en Brasil 2014, con el título para la selección de Alemania,  el barranquillerísimo Marcos Tulio Coll Tesillo (23 de agosto de 1935), talentoso mediocampista,  tiene el récord de haber sido el primer futbolista en conseguir el primer y único gol olímpico que hasta ahora se haya  marcado en toda la historia de un campeonato mundial. Es decir, el récord  continúa después de 52 años.

Vale la pena recordar  a  las  nuevas generaciones que esta  proeza deportiva sucedió el 3 de junio del año
 1962, en el estadio Carlos Dittborn de Arica, Chile, cuando nuestro país participaba por primera vez en un campeonato mundial organizado por la Fifa.  Marcos Coll Tesillo logró anotarle el histórico gol cuando transcurría el minuto 23 del segundo tiempo,  a uno de los mejores arqueros del mundo en todos los tiempos, Lev Yashin (la araña negra), en el desarrollo del juego de primera ronda de dicho campeonato, donde nuestra selección Colombia igualó a cuatro goles con su similar de la Unión Soviética, cuya sigla era C.C.C.P. Al año siguiente,  con la transparencia de los amaneceres y el lenguaje del deseo, en nuestra nación se rebautizó la semántica de esa sigla para mofarse de los Rusos por “Con Colombia casi perdemos”.(Gol olímpico de Marcos Coll. Narrador: Gabriel Muñoz López en Caracol .Col. 4 - 4 URSS, Chile 62, You tube).

Aprovecho una visita a su residencia con ocasión de  una fiesta familiar para conversar con este ilustre hijo del barrio San Roque, nacido a una cuadra de la Iglesia que lleva el mismo nombre de ese importante sector de nuestra urbe, allí donde el color del día es a cada instante diferente por el bullicio alegre de la cercanía del mercado y donde los mismos gatos no son pardos en la noche cuando suben por los tejados.

Este hombre que en todo el orbe se le conoce como “El olímpico” Marcos Coll Tesillo, me dispara con la misma velocidad de un rayo que traspasa  el vaivén babilónico habitado en la quimera, al introito de la conversación, y con la misma seguridad de convertir quizás el mejor gol de toda su vida, y así poder entonces morir tranquilo, una solicitud muy respetuosa, que a decir verdad  por su tono, parece sacada desde lo más profundo de los entresijos de su  noble corazón: “Creo que el mejor homenaje que me pueden hacer en vida, es colocarle mi nombre a la plazoleta que van a construir ahí, al ladito de la Iglesia de San Roque, donde yo nací. Lógicamente, con su respectiva efigie y una leyenda del primer  y único gol olímpico que hasta ahora se haya marcado en un campeonato mundial de fútbol”.

(Ojalá esta petición llegue al oído del presidente Juan Manuel Santos, a quien considera uno de sus  grandes amigos, a la alcaldesa Elsa Noguera, a quien considera una dama amante del deporte, al Concejo Distrital, a la clase dirigente, en estos momentos cuando se está realizando  la gran remodelación en ese centro histórico de Barranquilla).

La Selección ideal de todos los tiempos

Como el colibrí que sostenido en el aire chupa el néctar de las flores, este jugador que debutó profesionalmente  en nuestro país con el equipo Sporting de Barranquilla en el año  1952,   que se retiró en 1971, jugando para el equipo de sus amores, El Junior, también de Barranquilla(ver recuadro de equipos donde militó)*, este crack de la banda derecha con más de 443 partidos oficiales jugados, que logró anotar más de 84 goles en Colombia y 13 en el exterior, también parece extraer de su aún lúcida memoria con una proverbial humildad la selección ideal de Colombia en toda la historia, sin herir lógicamente susceptibilidades: 

“Sin discusión, Efraín - el Caimán - Sánchez, en el arco. En la defensa: Arturo Segovia, Mario Alberto Yépez, (Andrés Escobar), Óscar López y Jesús – el Toto -Rubio. En el medio campo: Carlos – El pibe - Valderrama, James Rodríguez, Rolando Serrano, Freddy Rincón y yo, por si acaso. En la delantera: Radamel –Falcao - García, (Willington Ortiz) y Faustino Asprilla. Toda esta banda dirigida por un maestro argentino como Adolfo Pedernera (q.e.p.d.), le da sopa y seco a cuanta selección se le atraviese   en la cancha,  estimado periodista, Tito”

Un hombre agradecido con la vida, con toda su familia, con el fútbol y con sus amigos(as) y al que  también le duelen las injusticias sociales

A sus 79 años, Marcos, sigue jovial con la vida, con toda su familia, con sus amigos(as), con el fútbol, deporte que le ha dado hasta invitaciones a dos campeonatos mundiales con todos los gastos pagos por parte de la Fifa: Italia 1990 y Francia 1998). Y para mantenerse en forma, casi todas las madrugadas, él camina una hora, lee con cierta regularidad a  Ghandi, García Márquez, la Biblia y  cuantos periódicos y revistas  de fútbol caen en sus manos, amén de escuchar y ver  toda clase de programas deportivos. También se considera un hombre muy creyente y sensible al que le duelen las injusticias sociales en el mundo y para demostrarlo en el acto, Marcos ahora me declama emocionado con su gutural voz,  un bello verso de la poeta tolimense, Esperanza Carvajal Gallego que lo hace derramar lágrimas, “...de nada nos sirve sentirnos más que los otros, si dentro llevamos el reloj que nos oprime por igual en esa batalla que estruja el alma”.

En su memoria sobreviven los recuerdos de su peregrinación deportiva:

 “A pesar del paso del tiempo, siento una enorme admiración por los técnicos Adolfo Pedernera (q.e.p.d.) y Gabriel Ochoa. Tengo el diccionario de ellos dos en mi cabeza. Ellos tuvieron una gran influencia en mi vida deportiva y eso lo llevaré bien guardado en mi alma hasta el día de mi muerte. Guardo un gratísimo recuerdo, además,  del equipo Atlético Bucaramanga durante la década de los 60s. Allí me fue muy bien futbolísticamente hablando, al lado de otro gran señor, el gran deportista Germán – Cuca- Aceros”.

El padre que mira a sus hijos no envejece

Marcos Coll Tesillo es padre de 5 hijos: Marcos, Mario Alberto,  Orlando, Fabián y Omar. De todos sus hijos,  Mario Alberto fue el único que siguió la senda del “Olímpico” en el maravilloso mundo del fútbol. Marcos tiene además siete (7) nietos: Sandra, Katherine  Snaider,  Andreina, Loren Sofía, María Paula  y el último, el gran  Santiago, el pechichón de todos: “Siempre me he considerado un buen padre porque el padre que  mira a sus hijos no envejece, trabajé duro por mis hijos en el fútbol, en el Cerrejón, 24 años, de donde soy un feliz pensionado. Siempre pensando en ellos”.

Cuando  la tarde empieza a parpadear en el horizonte de la ciudad por la penetración orgásmica de la noche, le ruego muy gentilmente que me responda rápidamente las últimas tres preguntas obligadas en materia futbolística, no sin antes agradecerle su deferencia para este reportaje:

¿El mejor jugador del mundo en todos los tiempos?

R/ Pelé

¿El mejor jugador de Colombia  en todos los tiempos?

R/ Dos: Carlos – el pibe - Valderrama y Willington Ortiz.

¿Qué le pasó a nuestra selección Colombia en su partido contra Brasil?

R/Pienso que los jugadores nuestros le dieron mucha importancia a las declaraciones que los medios internacionales decían sobre el  árbitro que iba a dirigir el encuentro en los cuartos de final, el español Carlos Velasco. Esto tensionó demasiado al grupo e incluso al mismo maestro José Néstor Pékerman. Tanto es así, que cambió su esquema táctico que le había dado buenos resultados en los juegos anteriores, al alinear a Guarín e Ibarbo, pensando en el atranque y potencia de estos jugadores de 1 con 83 de estatura, cosa que no sucedió en la realidad. Solo la memoria de Pékerman podría resolver este laberinto, pero no se pudo. Ese es el fútbol.

(Ver recuadro de equipos donde militó)*


Tito Mejía Sarmiento*

Licenciado en Filología e idiomas, Universidad del Atlántico; locutor profesional; profesor de Tiempo Completo del Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla. Ganador  del V Concurso Nacional Metropolitano de Poesía, organizado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, en agosto de 2001.
Obras publicadas:

 El ojo ciego del planeta, poemas, Barranquilla, Berma Impresores, 1992; Visionarios, cuentos y poemas, coautoría, Editorial Don Bosco, 1993; La suma de las noches, poemas, Barranquilla, Don Bosco, 1998; Crónica de los días, poemas, Barranquilla, Don Bosco, 2003; Nelson para todos, para siempre, biografía, Barranquilla, Don Bosco, 2007; Confesión anclada en la soledad de mi alcoba, Poemas, Barranquilla, La Casa de Asterión-Universidad del Atlántico, 2005;  A veces llegan cartas, Sibila Editores, 2011; De la ciudad y sus amores ajenos, poemas , Sibila Editores, 2013

Bitácora

NO HABLES CON EXTRAÑOS

Por Pedro Conrado Cúdriz

“No es cierto, no se ha muerto (Cortázar). No crean todo lo que se dice
en los periódicos. Porque existen complicidades amistosas que no se acaban nunca.” GGM

 Estas advertencias nos eliminan la posibilidad de encontrar en los otros las explicaciones del porqué no somos como los que se desviaron voluntariamente de la ruta reconocida, o de aquellos lucidos que cierto día de sus vidas, rompieron el molde de la normalidad ciega y lucharon bocas arriba contra la incomprensión de los demás mortales.

Ser diferentes en la mayoría de los casos es un peso existencial intolerable y en otros casos, la minoría, un goce invaluable,  una cachetada en todo el rostro feliz del que observa o lee.

“Ya en la superficie - escribe Cortázar en Bajo nivel - seguía viéndolos (imágenes de rostros en  el metro) como una especie de corrección de la realidad que pretendía rodearme y moldearme y someterme a su pretendida escala de formas y valores; de golpe esas imágenes monstruosas, esas uñas y esos dientes agigantados por el ansia de la sociedad de consumo, se me volvían positivos, me ayudaban a desconfiar de lo usual y lo fácil y lo presabido; de golpe yo era un pigmeo entre pigmeos, allí en la esquina podía estar esperándome, terrible y definitiva, la enorme niña que amaba el queso Babybel, y esa niña podía ser de hidrógeno o de cobalto, su zapato me aplastaría contra la acera sin odio y sin razón como nuestros zapatos aplastan hormigas a lo largo de gratas excursiones dominicales.”

Los extraños nos cambian la existencia, quiero decir, la manera como vemos las cosas, la escalera, el reloj, el miedo, la hormiga, el tubito de pasta dental, París, el amor, la concepción del perro, cualquier cosa que se encuentre congelada, coagulada, en medio de la realidad de todos los días (“Dejando de lado los motivos - en “Instrucciones para llorar” del escritor argentino-, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese al escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza”).

Estos seres extraños a los convencionalismos y la moda, que son como son, o han logrado ser sin alteraciones ontológicas, nos surten de realidades fantásticas, que nos asombran en medio de la mediocridad del pensamiento y la imaginación normal. No voy a tocar a Rayuela, la respiración escritural más extensa del cronopio argentino, pero nadie que haya sido tocado por la magia cortazariana puede olvidar cuentos como “Continuidad de los parques”, el del pulóver: “No se culpe a nadie,” o “Una flor amarilla,” o “Casa tomada,” para mencionar solo estos.

Es imposible pretender que Gabriel García Márquez sea superior a Julio Cortázar, como plantean algunos, (otros sostienen lo contrario) porque uno es premio Nobel y el otro no. Y no solo es el tema de las subjetividades y realidades literarias. Creo que los dos, dentro de su estilo propio, saltaron las barreras imposibles del mundo congelado de la mayoría de los hombres y nos donaron las obras que con tanto deleite seguimos disfrutando hoy.

Pensar que uno es superior al otro, nos excluye de otras voces igual de mágicas e imprescindibles; ningún hombre agota nada, ni filosóficamente ni en el campo de la literatura. García Márquez ni Julio Cortázar pretendieron nunca ser los dictadores de la literatura en el mundo, son otros los que sueñan con vivir sujetos a otros, los que sueñan con ponerles linderos a la literatura, crear islas artificiales para gustos subjetivos, crear dioses de papel que no van a alcanzar nunca la cima de dioses, porque no hay dioses, sino simple autores clásicos. Nos abruma, por ejemplo, que Truman Capote, ensimismado en su egolatría y fama, haya en alguna ocasión considerado a Borges un escritor de segunda.   

Regresando a No hables con extraños, los profesores deberían darse a la tarea de enfrentar a los estudiantes de bachillerato y primaria con seres de “otro planeta”, sujetos raros, que incluyan a poetas, cuentistas y novelistas, ateos, homosexuales y toda la variedad de humanidad que hay en el mundo, gente que observe el vivir con otro prisma, que tenga narrativas diferentes de la realidad para confrontarla con la que tiene la gente normalizada por la cultura. Este ejercicio podría ayudarnos a comprendernos y aceptarnos sin la intermediación de las ideologías y los prejuicios, buscando rendirles un homenaje a los creadores, a los que nos perturban la vida con sus creaciones, nos prestan sus ingredientes para los asombros y nos donan la belleza de su arte para hacer más soportable la existencia.