lunes, 15 de febrero de 2016

El grave asunto de hambre que padece La Guajira

LOS NIÑOS WAYÚU PROTAGONISTAS DE LA REFLEXION  MUNDIAL, NACIONAL, DEPARTAMENTAL E INDIVIDUAL

 Por Delia Rosa Bolaño Ipuana
 
Para el mundo los niños Wayúu  están siendo  protagonistas, la hambruna que los acecha, el abandono  y olvido  en que se les ha tenido,  por fin salen a relucir, gracias a los medios de comunicación e información de quienes en su ardua tarea se encargan de que se haga justicia, situaciones negativas, tristes e inhumanas que han venido ocurriendo a partir de que el Gobierno de Santos se llevó las regalías para Bogotá creando con ello la ley General de regalías, lamentablemente para los wayúu, esto no fue una gran idea, pues esperábamos que estos  recursos que hacen parte del subsuelo de los guajiros y que eñ Cerrejón  entrega al Gobierno Naciona,l fueran invertidos en la población de La Guajira, en educación, salud, vías de acceso, en infraestructura, tuberías para llevar el agua de la represa del Rio Cesar, ubicada en San Juan del Cesar, y  del rio Ranchería, ubicado entre Barrancas, Fonseca y Albania. 
 
Realmente si el recurso de los guajiros se invirtiera en las necesidades de La Guajira, hoy las rancherías lejanas, pero muy lejanas de la Alta Guajira, como Siapana, Portete, Puerto Nuevo, Nasaret, Punta Espada, Sierra de la Teta, entre otras muchas que están a las orillas del Océano Atlántico, no estuvieran afectadas como ahora, zonas de la península muy afectadas, ya que no existen vías de acceso adecuadas para que los wayúu obtengan los beneficios a que tienen derecho, ni mucho menos sus líderes, quienes gozan de privilegios inancanzables para los pobladores de las rancherías pobres, quienes no tienen el detalle de gestionar para el bien común, solo lo hacen por el bien particular, pues no entiendo cómo existe tanta hambre, si se supone que existen estos líderes o representantes legales de las comunidades para velar por el orden, la estabilidad de su comunidad, para el bienestar, la educación y progreso de todos sus miembros, pero también hay algo muy curioso y lamentables entre estos líderes,  existen  muchos que  no tienen entrada en el medio social o burocrático, y aquellos que no pueden son utilizados por  líderes de otras comunidades   con gran habilidad y que tienen acceso  a estos medios sociales, los hacen firmar documentos para que los  deleguen para gestionar los recursos de estos líderes con poca posibilidad para la gestión de sus comunidades y lamentablemente no se sabe o tal  vez si  sabemos qué  se hacen estos recursos, estas situaciones de hambre no se notaban y nunca pasaban hasta el punto de que niños, ancianos, mujeres y hombres wayúu murieran, pues se le engañaba con unos cuantos granos de maíz, arroz y azúcar, ellos no están acostumbrados a alimentos ostentosos como de pronto los Wayúu que  por el desarrollo tienen otro tipo de alimentación y para mantenerse en ellos se capacitan y busca otras fuentes, existen otros wayúu que bajo las limitaciones e inclemencia del tiempo han podido salir y tener éxitos con sus diferentes artes, unos por sus propios medios, otros porque son hijos de líderes con manejo de  recursos de  comunidades  a los que no pertenecen,  en fin, se trata de que se reflexione y se empiece a tejer un mejor mañana, a que seamos capaces de reconocer los errores que se han tenido y que esos recursos tomen nuevamente su cauce, que es educar y dar bienestar a nuestros paisanos, a buena hora ha llegado una gran mujer wayúu al poder, una dama que ha sentido el llanto, el dolor de sus paisanos, nuestra Gobernadora Oneida Pinto, que durante su campaña conoció las rancherías de la alta Guajira y se encontró que esta parte de nuestra tierra tiene una gran herida, de igual forma después de ser elegida la primera mujer  Wayúu gobernadora nos cumple y nos ratifica a  los guajiros que no nos equivocamos con ella,  con el nuevo alcalde de Uribía, Luis Solano, un joven capaz y con un gran sentido humano, el alcalde de Manaure, Aldemar Ibarra  Mejía, otro ser que sabe para qué fue elegido, y el alcalde de Maicao, José Carlos Molina , quienes como nuevos dirigentes también han sido de total apoyo, y gestores al lado de la Gobernadora quienes hacen equipo para un mejor mañana  a nuestra dama declinada.

Esta situación permita que el Gobierno  Santos replantee el tema sobre los recursos de la Guajira y empiece a invertir en ella, llevando el agua como si fuera petróleo hacia lo más importante que debe cuidar el gobierno, su pueblo, la calidad de vida de los habitantes, a  los líderes de cada comunidad propia y a la que no pertenece, inviertan esos recursos en el bienestar de nuestros paisanos, en su educación para que ellos mismos sean los que empiecen hacer más por el progreso y desarrollarlo de su territorio.

La Guajira tiene una mujer de cambio ahora todos aportemos nuestro grano de arena, cumpliendo con nuestra responsabilidad para que podamos dejar de ser simplemente una etnia de lástima y empecemos a ser una etnia de superación, de cambio, de desarrollo, de competitividad como cualquier otro grupo humano de nuestra amada Colombia…

miércoles, 3 de febrero de 2016

Bitácora

Escuchar

 Por Pedro Conrado Cúdriz

                                                    “No recuerdo si fue Cioran el que aplicó hace tiempo ejercicios de silencios eternos y se convirtió en una piedra que asustó el barrio”

El que escucha es como un apóstol sufrido, o si se quiere, un cronista de viaje, porque su especialidad, la de ser cronista, es mirar, observar el mundo que camina. El que escucha ama el silencio, ama el paisaje, pero también ama al otro, porque sin él no sería quien es y le sería imposible la compañía; por eso afina el oído, por eso las palabras del otro son sagradas, y las respeta. 

Escuchar es una disciplina estoica en medio de tanto ruido de voces que luchan por salir a flote, por gritar al oído: “Hey, estoy aquí, yo existo.” El que escucha es un sabio, alguien que le ha torcido el pescuezo al ego; él se despoja de la prepotencia y de los falsos saberes, se queda quieto, se niega, se queda vacío para llenarse del ser y de las esencias del otro, no es un despojo, bueno sí, es un despojo de la podrida egolatría humana, de esa que induce a creernos superiores a los demás, o más sabio que los demás, a creernos el centro del mundo, aunque uno no sea parte de ningún centro, y esto es lo que nos llama poderosamente la atención de los habladores, del susto que sienten de estar solos, su incontinencia verbal (no quiero escribir verborrea o logorrea) es un grito vagabundo. 

No recuerdo si fue Cioran el que aplicó hace tiempo ejercicios de silencios eternos y se convirtió en una piedra que asustó el barrio; lo tildaron de loco, de sujeto absurdo, estrambótico, que es como si uno pensara en veneno, suicidio, pero logró que los otros escucharan el silencio, que lo sintieran así como uno siente el miedo, o los gritos de los cuchillos, o el terror de esquina. Estaba muy niño (pero lo recuerdo como uno recuerda imágenes de películas inolvidables) cuando observaba al abuelo Nolasco en el campo (nosotros lo llamábamos monte) sembrando las semillas que luego se convertirían en el pan de la casa, inclinado por largo rato al pie de la tierra y en el silencio más escabroso del mundo, tanto que era posible escuchar toda la poesía del lugar: la hoja movida por un lobito, el trinar de algún pájaro, la respiración del abuelo, o la respiración del mismo silencio. Todo en ese lugar era sagrado, incluso el hombre. En algún lugar de su universo periodístico, Leila Guerriero, escribió: “El oficio que práctico me enseñó a escuchar mucho y hablar poco, a olvidarme de mí y a entender que todas las personas son su propio tema favorito.” Otro ejemplo.  

domingo, 24 de enero de 2016

Desde las troneras del San Felipe

La oscuridad de las candilejas

Por Juan Carlos Céspedes Acosta

... y la Gloria, esa ninfa de la suerte,
 sólo en las viejas sepulturas danza.
                                           Julio  Flórez

Existe entre muchos escritores y poetas, un afán desbordado por ser diferentes, creen que siéndolo pueden acceder a las mieles del olimpo literario. Sucede que las páginas, físicas y virtuales, se llenan de una gran cantidad de experimentos de dudosa calidad artística. Muchas veces piensan, incluso, haber inventado nuevas formas poéticas que le asegurarán un sitial en la galería de los grandes creadores del mundo. Pero ocurre que al no conocer la historia de la literatura, inventan lo ya existente, entrando así a la logia de los tontos embaucados de sí mismos. 

En este universo de cobas mutuas en que se ha organizado la sociedad de las letras, no se debe creer ciegamente las loas y alabanzas que se reciben, sin colocarlas en el peso de la objetividad y el desinterés. En verdad, los grandes autores siempre han tenido mucha resistencia entre los “sabios” de turno, que manejan la crítica desde la comodidad de sus sillones de agregados culturales, asesores de editoriales multinacionales, mimados por los ministerios culturales, vedetes de publicaciones light y otras pandillas de mala leche que manejan la literatura en todas partes.

Si un escritor no conoce su oficio, lo más probable es que repita lo que ya otros han realizado hace mucho tiempo. No se puede ser novedoso partiendo de la nada. Habría que ser un genio y esto es lo menos común. Sé de muchos que no saben nada del arte que dicen practicar, pero aun así, se atreven a considerarse maestros del ramo. El simple hecho que tengan la posibilidad de publicar un libro cada vez que deseen y viajen por el mundo y asistan a cuanto encuentro se realice no los hace verdaderos escritores. Tampoco crean los que no lo hacen, que por no haber publicado, ni puedan viajar y sufran mucho, están llenando requisitos para grandes maestros. No todo lo que uno escribe es bueno, y si sumado a esto, no concurre la disciplina de corregir y revisar constantemente, lo más probable es que el resultado de nuestra “inspiración” deje mucho que desear. Y no quiero con esta afirmación generar polémica alguna sobre este tópico. La inspiración, entendida como un momento especial de disposición para la creatividad, nunca es perfecta, por ello hay que acudir a la autocrítica severa para decantar lo escrito.  

El estilo personal del escritor se adquiere con el constante ejercicio y se va desarrollando en la medida en que avanza en la dinámica creadora. Pocas veces el gran artista es consciente de la magnitud de la obra que está gestando. Esta se esta erigiendo ante sus ojos producto más de una intuición que de una seguridad. Pero esto no va a llegar sin que haya un sólido cimiento de estudio, lucha interior y constancia en el trabajo. 

Por último, si tanto les trasnocha la gloria, tengan presente que la gran mayoría de los grandes poetas y los escritores considerados clásicos, lo consiguieron después de muchos años de muertos, porque la literatura se exalta con el tiempo y parece que para ello no tiene en cuenta el promedio de la vida humana. Pero al verdadero artista esto es lo que menos le importa. Solo al que va tras las candilejas lo atormenta la carencia de reconocimiento.

El ojo de la cerradura

Gustavo Barros González, el cantante original de “Que me coma el tigre”

Por Tito Mejía Sarmiento *

 "A pesar de que los profesores me decían Pitágoras, no estudié Matemáticas. No lo pensé dos veces, lo mío era la música..."

De una casa pintada en su totalidad de blanco en el barrio San Nicolás de Barranquilla, emana una voz  a  capela con un dejo de nostalgia, mientras en el cielo en ese preciso momento cruza rauda una bandada de pájaros, en el atardecer del 5 de enero de 2016:

 “Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
que me coma el tigre,  que me coma el tigre,
mi carne morena.
Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
que me coma el tigre, que me coma el tigre,
mi carne  está buena.
Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
que me coma el tigre, que me coma el tigre,
mi carne es sabrosa.
Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
que me coma el tigre, que me coma el tigre,
déjate de cosa…
Entonces, me subo en el árbol, me subo en la loma, me tiro en el río.
El tigre se sube en el árbol, se sube en la loma, se tira en el río.
Entonces, me salgo del río, me meto en tu casa donde no me vea.
El tigre se sale del río, se mete  en tu casa, la cosa está fea”.


Es la voz de un hombre que hoy, a pesar de sus 76 años a cuestas, sigue en la brega de la música tropical colombiana con su propia agrupación “La Cuqui Band”, alegrando las fiestas en clubes sociales de la Arenosa  y varios rincones del departamento del Atlántico.

Me recibe efusivamente haciéndome pasar a su hogar. Hogar construido a punta de voz. Un hogar que no posee vigas ni cimientos, solo el vibrato de su voz lo sostiene. Es decir, la música ahí está apresada en los hilos de los días. Su esposa Ana Santos y cuatro de sus trece hijos del matrimonio, allí presentes, me miran sorprendidos como diciéndose para sus adentros: ¡Al fin se acordaron de Gustavo Barros González, el cantante original de Que me coma el tigre!
Sí, el mismo que viste y calza, Gustavo Barros González, el intérprete de  una de  las canciones más populares de Colombia, compuesta por Eugenio García Cueto, quien entre otras cosas, le incluyó una especie de epanadiplosis en una de sus estrofas. Esa melodía fue grabada por Nelson Díaz y el combo de Duque Palomino en 1968 (Sello Tropical), para ser más exacto, en pleno carnaval de Barranquilla, presidido por la bellísima y alegre soberana Rocío García Bossa.

Matemáticas o  Música
Después de haber recibido el título de bachiller otorgado por el Colegio Barranquilla para  varones,  Gustavo Barros González sentía que  el gusanillo de la música  le hacía cosquillas por dentro, muy a pesar de que sus padres al ver los buenos resultados obtenidos por él en Matemáticas, le insinuaban  una licenciatura en esa área, en la Universidad del Atlántico, pero Gustavo, el enjuto adolescente nacido un 9 de marzo en el barrio Abajo de Barranquilla, sabía perfectamente que las puertas de su pequeño universo de aquel entonces, estaban abiertas de par en par en el templo de la musa Euterpe:

A pesar de que los profesores me decían Pitágoras, no estudié Matemáticas. No lo pensé dos veces, lo mío era la música. Pasaba de fiesta en fiesta, esperando que me dieran la oportunidad de cantar en el grupo del maestro Over López, el padre de la dinastía musical de los López, acá en Curramba. A ese señor le debo mucho, me recomendó con el maestro Carlos Ariza Cotes, el mismo director de Ariza y su combo, aquel famoso grupo compuesto por un formato de saxofón, bajo, guitarras eléctricas y percusión, además  me ayudó a moldear mi voz. Óigala, amigo periodista, como suena todavía:
¡Son, son, son, ay que rico son, descarga en saxofón!
 ¡Baila, baila, baila pa´gozar, esta es la descarga para vacilar!”...


Del Grill Jimmy Lounge a Discos Tropical
La tarde del debut en  el famoso Grill Jimmy Lounge de propiedad de Alberto Navarro, en los bajos del Hotel Majestic en Barranquilla,   parecía agitar el oleaje de las horas con frenesí cuando esta joven promesa del canto popular interpretaba  sus primeras canciones con Ariza y su combo. Entre el selecto público se hallaba una persona muy querida en la sociedad barranquillera de la época, don Emilio Fortú (dueño de Discos Tropical), quien no dudó en contratarlos enseguida para grabar en su casa discográfica:

“A la semana siguiente ya estábamos grabando nuestro primer  larga duración (L.P.), de donde  se destacaron los éxitos: Descarga en saxofón y Alicia adorada. La lluvia de contratos no se hizo esperar. Recuerdo que tocábamos los fines de semana en dos partes, primero desde las dos de  la tarde hasta las siete de la noche en el bar – restaurante El escorpión (propiedad de Salvador Jassir) en Puerto Colombia, donde muchas veces alternamos con   Pacho Galán, Aníbal Velásquez, Arístides Marimón, La Protesta de Colombia dirigida por el pianista Mario Fontalvo  con las voces de Johnny Arzuza y el Joe Arroyo, un jovencito, tenor lírico que más tarde se convertiría  en el mejor cantante de Colombia en todos los tiempos y segundo, a las nueve de la noche sonábamos con mucho sabor en el Jimmy Lounge. Años sucesivos, grabaríamos más  long plays con verdaderos sucesos musicales como: Caracoles de colores, La Borrachona, hasta cuando el maestro Ariza  fue contratado por un buen billete en exclusiva  para Discos Fuentes. Se fue sin decirnos nada. Luego, Nelson Díaz, un gran saxofonista soprano, Duque Palomino y yo nos quedamos acá en el Sello Tropical; formamos un gran Combo también con saxo, clarinete, bajo, guitarras, percusión y le incorporamos violines. Empezamos a grabar  varios temas y como dicen por ahí, se vino una choricera de éxitos: Chili, Cañaveral, Joselina, Triste desengaño y por supuesto, el jonrón: Que me coma el tigre, melodía que a propósito fue incluida a última hora en la pasta fonográfica, por la insistencia de su compositor, un señor Eugenio García Cueto. Recuerdo como si fuera hoy mismo, todo lo que hizo ese compositor para que le grabaran su canción y fíjate lo que son las cosas de la vida, resultó siendo el éxito de ese L.P. y la canción del carnaval del 68. Fue tan clamorosa la influencia que logró alcanzar ese tema, que su fama trascendió las fronteras nacionales. Fue grabado en muchas otras versiones en  nuestro país y el exterior por grandes orquestas y famosos intérpretes como Diomedes Díaz, Lola Flores, Alberto Maraví, Lucho Argaín con la Sonora Dinamita y Charros de Lumaco... Gracias a esa canción a todos nos fue muy bien, incluyendo a su compositor que años más tarde, le grabarían Nuncira Machado, Manuel Villanueva, Joe Arroyo, Los Blanco de Venezuela  otros éxitos como la Mula baya, el Marinero, las Arepas”.

Más apoyo a la música de la tierra
Este cantor  que  trabajó  en Bogotá para el acreditado grill La Muela (Séptima con 18) del sargento Pinto Barros, que también estuvo vinculado a la nómina de los Platinos del maestro Álvaro Cárdenas Román en Cartagena, el trovador alegre que gracia a su voz (la que aún cuida como si fuese una niña consentida) , logró educar a todos sus hijos, el sonero de baja estatura, pero gigante de corazón, el que sigue vigente y siente una profunda admiración por el cantante Juan Piña y los desaparecidos Tony Zúñiga y Joe Arroyo, por los  compositores Adolfo Echeverría y Adolfo Pacheco Anillo, ahora llora aplastando como un niño su nariz contra el vitral de la ventana, cuando se refiere a las  emisoras de frecuencia modulada que solo  programan champeta, reggaetón, merengue y casi nada de la música tropical colombiana, llámese porro, fandango, cumbia, merecumbé, salsa y paseíto:

“Da tristeza  lo que están haciendo los programadores de la banda F.M. con nuestros músicos de la costa y de toda la nación. Es decir, desprecian el gran  potencial de un Checo Acosta, Juan Piña, Álvaro Ricardo, Chelito de Castro, Edwin Gómez, el Pin Ojeda, Pelusa y su banda Caramba, Tupamaros, Niche, Guayacán, Sensación orquesta, Fruko y sus tesos…

Agradeciéndole su deferencia, salí de su residencia, sintiendo a mis espaldas el eco de su voz: “Entonces, me subo en el árbol, me subo en la loma, me tiro en el río.
El tigre se sube en el árbol, se sube en la loma, se tira en el río.
Entonces, me salgo del río, me meto en tu casa donde no me vea.
El tigre se sale del río, se mete  en tu casa, la cosa está fea”.


De regreso a mi hogar me puse a pensar en medio del coqueteo de una  leve brisa nocturna que seducía en esos instantes, en  un bello verso del poeta salvadoreño, Jorge Galán: “Ahí donde las épocas del mundo se volvieron memoria de la dicha para dejarnos solos”.
¡Así están los músicos de nuestra patria, solos! ¡No pueden avanzar lo que quisieran porque el desierto que pretenden transitar se vuelve más extendido!

¡Si no hacemos algo, entonces sí, se los comerá el tigre!

*Locutor, poeta, docente  y escritor

lunes, 18 de enero de 2016

La literatura teje historia y desaparece la ignorancia

La literatura teje historia  y desaparece  la ignorancia  “HAY FESTIVAL”

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Estamos iniciando un año relevante  para nuestra amada  patria Colombia, un año donde los guajiros esperamos que nuestra situación social, cultural, educativa y económica supere la de los años anteriores. Nos aproximamos a varios acontecimientos maravillosos que nos unen y nos invitan a tejer mejores días, uno de esos sucesos es el Hay Festival, un evento que enaltece el buen nombre de aquel guajiro que se sienta a escribir, a analizar y a transformar la  realidad con ese mundo imaginario que le hace sonreír y soñar con un universo diferente, donde no exista la ignorancia, donde no exista  la mentira, la  corrupción, la envidia, la calumnia, la  injusticia y  todos aquellos aspectos desagradables para la vida, pero que aún así  hacen parte de la  existencia.

El Hay Festival es un evento que motiva al escritor guajiro a seguir creyendo, a seguir en la búsqueda de mundos posibles, a construir con pluma y tinta la oportunidad de conquistar un futuro diferente, escribir la historia permitiendo cambiar el presente.

A través de la escritura hemos conocido el pasado y hasta el momento eso no ha cambiado, sin embargo, son pocos los que leen y es imposible sin leer dejar la ignorancia y poder contribuir aportando desde su campo.

Solo la mente que se ejercita en la lectura es capaz de comprender la insensatez de la inopia, sin embargo,  teme al alto porcentaje de vitamina no sé, que puede afectar al mundo que se ahoga en la esencia de la miseria.

Escribir es escapar de una realidad y sumergirse en mundos y personajes fantásticos a los que se les da vida según la  necesidad que se tenga, es la esencia pura del sentir y pensar del escritor,  las acciones de sus personajes.

El Hay Festival que inicia en nuestra amada tierra La Guajira y termina en la Heroica, en la hermosa  Cartagena, territorio de historia, de magia y color, donde escritores de cada rincón de nuestro país, escritores internacionales, periodistas, lectores, aficionados y personajes de la vida pública y privada se reúnen a  compartir la magia de la literatura.

Que maravilloso que La Guajira sea un  escenario  de este evento magno,  evento  que alimenta el arte de los escritores, así como también está próximo a realizarse el Encuentro de Escritores Literatura al Mar, que dirijo por medio de la Fundación Casa del Arte, para resaltar a nivel local, nacional e internacional la literatura, así también otros actos que se organizan como el Encuentro de Escritores Guajiros por un selecto grupo de escritores de nuestra tierra, resalto a Abel Medina con Fundación Las letras,  a nivel nacional gestores amigos gestan  literatura que además  nos une en uno solo “LITERATURA Y ARTE” el Parlamento Nacional de la costa en Cartagena, el encuentro Internacional vuelven los comuneros en Santander por el Hernando Ardila, el festival de las letras en Valledupar por el maestro William Rodríguez, Festi Tolú por el ppoeta Jorge Marel,  el  encuentro de escritores Internacional y nacional de  Ichaguaya en Facatativa Cundinamarca por el Maestro Ricardo Arias y la maestra Alexandra Díaz , Festival del Lit en Boyacá por la maestra Elisabeth Córdoba, el Encentro de escritores en Chiquinquira, Flores Junto al Mar de nuestra amiga Isidra de la Vega , el encuentro internacional de Poetas del mundo por el maestro Luis Arias Manso, la Feria del Libro en Bogotá que realiza la Cámara del Libro y cada editorial del país y editoriales  internacionales  y así muchos encuentros  de Literatura que se realizan en todo el mundo.

Cada uno de estos encuentros y eventos  nos engrandece  y nos une como amantes de la literatura, actos que dinamizan nuestras letras y que nos lleva a cada escritor a una  puerta que todos abrimos como gestores y escritores a nuestro amado Universo.

Que viva y viva todos los pensamientos plasmados en papel y tinta…

domingo, 3 de enero de 2016

Bitácora

El árbol


Por Pedro Conrado Cúdriz

                  “Sembrar un árbol es igual a la crianza de un niño: hay que regarlo todos los días, hablarle a los oídos para ayudarlo a desafiar la aventura de la supervivencia. Y luego compartir con él la felicidad de su madurez.”
Cuando el profesor Jorge Charris me llamó salvajemente alarmado por su celular para contarme que habían cortado el árbol símbolo del Santo Tomás verde, el que estaba en toda la entrada del lado norte del municipio, recordé a Sábato en las conversaciones con Carlos Catania: Entre la letra y la sangre: “Nos decía (Tortorelli), tocando, acariciando el troco de uno de esos formidables árboles: “Pensá por un momento que cuando surgió el Imperio romano ya (esté árbol) estaba aquí, y siguió estando cuando ese imperio se derrumbó.” Más adelante Sábato comenta lo dramático de la enseñanza de la geografía si a ella se uniera la historia humana, sus vicisitudes y peligros: “Una geografía así (…) no es una inútil y olvidable colección de apuntes y cabos y golfos y montañas y mares, sino una viviente y emocionante aventura.”

Debo escribir que yo también sentí esa emoción local de salvaje indignación. La muerte de un árbol puede ser también la muerte de Dios, el desprecio por la naturaleza y es, por igual una desgraciada calamidad humana, la ausencia de la propia compasión y la ausencia de compasión por los demás. Es la atrofia de la inteligencia social. Sembrar un árbol es igual a la crianza de un niño: hay que regarlo todos los días, hablarle a los oídos para ayudarlo a desafiar la aventura de la supervivencia. Y luego compartir con él la felicidad de su madurez.

Alguien se atrevió a decirme que dejara la tontería de preocuparme por un árbol que tiene reemplazo, como otro día otro alguien me dijo lo mismo, pero por un perro de la calle. Entiendo el desastre de sus insensibilidades humanas y su vocación suicida y consumista del reemplazo, pero la existencia humana en estos precisos instantes nos está exigiendo otra cosa: humanismo, insuperable sensibilidad por todo lo que tiene vida, por el agua de los ríos, por los vientos calmos y la sombra de los árboles, por los pájaros y los animales en peligro de extinción, incluyendo al hombre. Nada más y nada menos. Egolatría, egoísmo, ceguera, incapacidad cultural, arrogancia política, ignorancia suprema. No sé, algo falló, algo estalló en todo el centro del cerebro, algo no permitió pensar en las consecuencias, algo no permitió contar con el otro, con el árbol, con los vecinos, con el municipio, con el país, con el mundo. No sé, no podemos continuar así desconociendo los límites de las libertades públicas y privadas. No sé por qué todavía somos así. No sé.

El ojo de la cerradura

El salario mínimo, según  María de los Ángeles

Por Tito Mejía Sarmiento

Mi vecina, María de los Ángeles Cañate Cáceres, es una gruesa y hermosa morena de pelo crespo, sin olvidar por supuesto, la trinitaria flor que la ha perfumado siempre en su oreja derecha, trabajadora incansable, mujer fuerte, que se ha hecho a sí misma cada mañana, en su pequeña empresa de bollos de mazorca y de queso…,  que entre otras cosas, le ha medio permitido para  levantar a su prole,  ya que su marido la abandonó, yéndose detrás de las faldas de una catira, allá en Venezuela hace más de dos décadas. Pero ella no ha querido enamorarse de otro hombre porque teme que una lluvia de múltiples requiebros la sorprenda en la calle y borre para siempre, el canto de amor que su guerrero amante dejó regado por toda su piel.

Como para no perder su habitual condición de lenguaraz,  se asomó bien temprano el dos de enero del año nuevo 2016, por la ventana  marroncita  de su casa, como dice la canción de Diomedes Díaz,  y  me soltó con su estentórea voz, esa típica expresión caribeña que aún resuena en mis tímpanos, cuando se le preguntó por el nuevo salario mínimo: ¡Este año comeremos mierda, amigo poeta!

—¿Y por qué dice eso, doña María de los Ángeles?

—¡No te la tires de pendejo! ¡Tú muy bien sabes de qué te estoy hablando.  Te lees como cuatro periódicos diarios y sé que estás enterado!  —Me recrimina frunciendo el ceño, antes de transcurrir con su perorata:

—Con esos aumentos tan descarados en los principales alimentos de la canasta familiar que acaban de clavarnos, nos jodimos, pero bien jodidos. El gobierno cree que uno puede comer muy bien con $689.454 Fíjate que ya el tal   IVA ese, viene con un 19 %. Por eso,  este año 2016 por lo que presiento, los pobres nos robaremos la tranquilidad de los gatos y los ricos nos robarán algo más que nuestro propio sueño, o sea que con este salario mínimo,  vamos a comer mierda y esto lo expreso para algunos que tienen un trabajo miserable y mienten cuando dicen que les encanta mucho.

Hasta razón tiene mi vecina María de los Ángeles porque según los analistas económicos,  la inflación  llegará al 6,8 %, las tarifas del servicio público serán las más altas de Latinoamérica, el salario mínimo $689.454, uno de los más bajos del mundo y para completar, Colombia está en la lista de los 15 países con el combustible más costoso del planeta.

Las centrales obreras esperaban que el aumento del gobierno fuese más racional de acuerdo con las posibilidades de la industria y el comercio, es decir, del perfeccionamiento laboral de Colombia, con la comprensión de que no debería ser ni muy bajo, que llevara a que los trabajadores perdieran la capacidad adquisitiva del empleo o muy superior que promoviera la  informalidad de sus funciones, pero nada, como casi todos los últimos doce años, el sueldo mínimo se firmó por decreto y entonces, como dice un bello trozo de la poeta  Marge Piercy : “El camino termina al pie de esa muralla, blanda, que se escurre”.

domingo, 13 de diciembre de 2015

FESTIVALES Y FIESTAS CULTURALES, ¿UNE O SEPARA AL PUEBLO?

FESTIVALES Y FIESTAS CULTURALES, ¿UNE O SEPARA AL PUEBLO? ¿A QUIÉN DEBE BENEFICIAR, A LOS ORGANIZADORES  O AL PUEBLO?

Por: DELIA ROSA BOLAÑO IPUANA

Los colombianos somos folclóricos por naturaleza; Siempre tratamos de mantener vivas nuestras tradiciones, herencia española, indígena y africana. Entre carnavales, desfiles, bailes y comparsas, el año transcurre al ritmo de nuestra música tropical.

 El Festival es un  evento social que trata de aglutinar una gran cantidad de conciertos de música durante varios días y generalmente del mismo género musical, de este modo los asistentes al festival pueden pasar varios días disfrutando de música en directo. En los  festivales se suelen realizar otras actividades alternativas relacionadas con la música. Uno de los más famosos de la historia fue el Festival de Woodstock de 1969. En el continente americano destaca el Festival de Viña del Mar y a nivel intercontinental sobresale el Festival de la Canción de Eurovisión por sus niveles de audiencia, que llegan a cifras de 200 millones de espectadores alrededor del mundo.

Los festivales empezaron siendo un conjunto de celebraciones en honor de los dioses. Ya en el 4500 a. C., los egipcios realizaban estos festivales acompañados de música y danza. Les siguieron los griegos y romanos. Los Juegos Píticos en Delfos incluían actuaciones musicales, y pueden ser considerados de los primeros festivales conocidos.

En la Guajira y el Cesar los festivales también tienen vida, contamos con numerosas festividades, fiestas donde en sus inicios buscaban resaltar las tradiciones y costumbres de los pueblos, podría decir que son pocos los que cuentan con tal intención, los festivales en el país se realizan con un fin benéfico personal de aquellos que lo dirigen y lo han dirigido, si los festivales se realizan con el patrocinio de empresas públicas y privadas no entiendo ¿por qué de los palcos? Que generan división  entre el pueblo  “pueblo  que es la voz de Dios”, como decía Jorge Iván el gran Churo Díaz, artista y excelente ser humano, quien inteligentemente pudo calmar a un público que se encontraba cansado, agotado, trasnochado y tomado, quienes esperaban su toque que ocurrió a eso de las 3:58 am del día 6 de diciembre 2015, provocando conflictos y tenciones entre los espectadores, cosa que me parece absurdo de parte de los organizadores, ¿por qué esperar tanto tiempo para que un artista cante? Los seguidores lógico esperan muchas horas por la presentación de sus artistas, llevándolos a tomar alcohol  para aguantar su llegada  y cuando estos se presentan encuentran a un público cansado de esperar y además para verlo entre rejas o no alcanzar a verlos, generando fuertes disturbios que obligan que el artista ya no siga su presentación, entonces se debe replantear estas situaciones que se genera todo el tiempo en los festivales, los festivales son para el pueblo, para integrar a la comunidad, no es un concierto donde solo tiene derecho a  tener contacto con el artista los que pagan el palco, quienes se levantan en sus sillas no permitiendo visualizar los artista que pagan las alcaldías, las gobernaciones y las empresas privadas, no debe existir palco que abarquen toda la plaza dejando al pueblo sin espacio, eso pude ver, observar y vivir en la fiestas de San Juan del Cesar, con esto estamos dividiendo el pueblo, si aquellos que desean un concierto privado con algún artista que se le organice en otra fecha, pero si hablamos de festival es la fiesta de todo el pueblo, no de unos cuantos, ahora no estoy justificando a la delincuencia, solo llamo a tomar medidas, hay un público al que va dirigido  los festivales o fiestas  culturales  y es todo un pueblo, no usemos arma de doble filo con los palcos que indirecta y directamente es una trampa para el que está en él, tiene más probabilidad de lesiones pues está encerrado.

Los presentadores de los festivales deben ser muy cuidadosos al dirigirse al pueblo, los responsables de estos eventos también deben saber a quién poner allí, ya que son ustedes los que están siendo  representados con esa persona, hay muy buenos presentadores, talentosos, con voz profesional y que además manejan a un público con la dulzura de su voz, como por ejemplo William de la rosa, gran presentador y periodista  guajiro,  y así  otros periodistas de talla  profesional, presentadores a los  que el pueblo ama, y pueden ser escuchados, como guajira y espectadora y testigo de las fiestas hermosas de San Juan, Tierra de Compositores, que no se empañe por el egoísmo o la avaricia, mantengamos vivo el folclor colombiano, costeño y guajiro, respetando al pueblo, ya que Colombia somos todos…

domingo, 6 de diciembre de 2015

El ojo de la cerradura

Electricaribe apaga el espíritu navideño 

Por Tito Mejía Sarmiento

Las personas se han abstenido de adornar con luces navideñas el frente de sus casas, este año 2015, “por temor a que los recibos se disparen aún más de lo que se han disparado”

En estos primeros días de diciembre, me he dado a la tarea de recorrer muchos barrios del norte y sur de Barranquilla en horas nocturnas. He pretendido hallar como otrora una interminable hilera de casas adornadas con sus respectivas luces navideñas, pero he tropezado con una serie inmensa de oscuridad. Solo la luna como coqueta compañera suelta su intermitente festín de luz, como para poder ver por encima, las caras de amargura temporal que muestran la gran mayoría de los habitantes con quienes me he topado en esta urbe del caribe colombiano, por el incremento en las  tarifas, amén de los constantes y prolongados cortes de energía eléctrica.
Electricaribe, una de las empresas que en Colombia ha visto caer en picada su reputación como entidad prestadora de servicios, aduce que “todo se debe al fenómeno del Niño que se está extendiendo demasiado y lógicamente al precio del kilovatio en la bolsa”.

Electricaribe, en forma cínica sostiene además en su portal de internet que “dedica sus esfuerzos a conocer y satisfacer las necesidades de sus clientes y proporcionar un servicio excelente que además de cumplir con los requisitos legales, esté acorde con los compromisos voluntariamente asumidos por nuestro grupo”. Pero otra cosa es lo que pasa a diario en los hogares y calles  de la ciudad. 

Dicho de otra manera: “Para que se nos agote la paciencia jobiana y se nos rompa el bolsillo de quien ya no insiste en el espeso eslabón del aliento, mientras los propietarios de esta entidad, la clase política…, se mueren a carcajadas”. 

Y la pregunta de los  usuarios  barranquilleros sigue ahí surcando mares de extensas acrobacias: ¿Hasta cuándo Electricaribe?

Las personas se han abstenido  de adornar con luces navideñas el frente de sus casas, este año 2015, por temor a que los recibos se disparen aún más de lo que se han disparado.

Personalmente, me tocará refugiarme amables lectores, en la medida que transcurran los días de diciembre, el mes más bello del año, en la poesía como siempre lo he hecho, para sacarle un hermoso ritmo a las vicisitudes de la vida, mientras miro otra  noche que pierdo en mi cadena inconmovible  de recuerdos :“cuando unos infantes aprovechando la brisa de diciembre, volaban sus cometas  en la cúspide de la tarde, abuelos sentados como guardianes alucinados al frente de sus casas de bahareque bien adornadas e iluminadas,  parecían nutrir sus sabias palabras en sus atalayas flotantes, una hermosa mujer de rosado vestir daba de comer a una nube de palomas, en el diario de los abandonos picoteados, mientras en derredor las mariposas amarillas fluían en la cúpula de una flor y un gato negro corría raudo sobre los aleros donde  parecía agrandarse aún más, el ocaso de una tarde que ya no era. Luego la noche como galaxia rectora de su destino, en una  adorada aureola de deseos incubaba el goce tácito de las parejas.

Posdata: ¿Quién podrá de defendernos de esta empresa que ha agotado la paciencia jobiana de las gentes?
Como van las cosas nos tocará invocar  al filósofo Diógenes de Sínope quien apareció en cierta ocasión en una plaza de Atenas, a plena luz del día, portando una lámpara de aceites mientras decía: ¡Busco un hombre honesto!
¡Amanecerá y veremos dijo el ciego!

sábado, 5 de diciembre de 2015

Bitácora

El dogma social

Por Pedro Conrado Cúdriz*

                                                            “El hogar apropiado es aquel en que los padres e hijos tienen los mismos derechos fundamentales: derecho a ser, a realizarse, a vivir plenamente, sin sumisión.” Francisco Leal.
                                                       “Amo mi perrito, lo llevo al veterinario y a la peluquería, pero no puedo aceptar a Raquel con su lesbianismo.Voz anónima.

No sé por dónde empezar esta historia de derechos y dignidad humana que viene desde los tiempos de la esclavitud y que ha pasado por los problemas de la libertad de pensamiento, por los problemas de la libertad, las persecuciones, las censuras, las exclusiones, el crimen y todo de lo que ha sido capaz el ser humano para negar al otro.

Hoy les ha tocado el turno a los homosexuales que son discriminados, excluidos y negados en sus derechos o en su dignidad humana. “Son diferentes, oigo, son casi monstruos.” “Ellos sólo tienen que respirar, nada más eso.” La sentencia de la Corte (pueden las parejas homosexuales, adoptar hijos) generó la reacción de los partidarios de la exclusión (muerte a la diferencia) y abrió también ese lugar oscuro de la cultura colombiana: la intolerancia, el racismo y la homofobia que vienen de la conquista, la colonia y la iglesia.

La cultura hace la tarea de fosilizarnos y luego el individuo-niño se encarga de repetir, de imitar, lo que los abuelos y los padres han repetido e imitado de sus mayores, bueno o malo. Los adultos reproducimos sin consciencia el mundo cultural de nuestros padres, desde donde bebemos la esperanza, pero también el miedo de perderlo todo o fragmentos del mismo todo; por eso defendemos con dientes y cuchillos la versión generacional de los mayores, porque creemos que el mundo será peor de lo que es si permitimos que los homosexuales se casen y adopten hijos.

Pero esta es la versión de los adultos que se han atragantado con toda la basura de prejuicios de sus mayores. Y entonces se discriminó específicamente al hombre, al otro, al diferente, al que se atrevió a fracturar el modelo común, de ahí los infanticidios, la esclavitud, la raza aria, el racismo, la inquisición, etc.

Cuando uno escucha en las esquinas que “La culpa que los pelaos no nos obedezcan como debe ser, es de los derechos humanos,” se sabe entonces que estos adultos desconocen la historia dramática y cruel de la infancia y se les ha olvidado también cómo fue su evolución infantil (experiencia) en carne propia.

Dos cosas en olvido: la historia de la niñez en el mundo y la historia propia.

Oigamos la voz de Francisco Leal:

“El niño sabe mejor que el padre lo que necesita en cada etapa de su vida. Si se le permite, él solo puede llegar a su óptimo desarrollo. Sólo necesita un espacio abierto y una lejana y discreta ayuda.” (1)

“El papel del padre y del educador, escribe Leal,  es remover los obstáculos que se oponen al despliegue pleno de sí mismo, en un contexto de amor y tolerancia. Somos apenas los parteros del yo profundo y verdadero de nuestros hijos.”

¿De dónde surgió el pavor de concebir hijos homosexuales? ¿Hay culpables? ¿Quiénes son los culpables? ¿Por qué nos produce tanto dolor un hijo homosexual? ¿Dónde aprendimos a ser intolerantes? ¿Cuál es la concepción que tenemos de lo humano? ¿Hay algún problema en la heterosexualidad?

Estamos luchando por un rol paterno que se ha desdibujado en el tiempo y no ha logrado cambiar cuando la vida le ha exigido cambios, porque se quedó caduco, inexperto, fosilizado, incompetente. Un rol paterno que no ha comprendido nada, ni el pasado, ni el presente ni ese lugar incierto que llamamos futuro. (¿Qué es eso?, me preguntaron un día unos padres de familia en una conferencia.)

¿Y comprender para qué? Para ser mejores seres humanos, para perdonar, para amar con intensidad y sin importarnos el color de la piel o la diferencia. Usted nunca ha escuchado aquella voz profunda del alma -madre: “Lo amo a pesar de todo.” “No importa lo que sea, así lo amo.”

Estos amores que desafían la cordura del hombre común, son los que nos dan esperanza y nos obligan a soñar con otros mundos mejores, con un mundo donde a nadie le importa la raza, la sexualidad ni la religión para convivir en armonía y paz.

Los adultos hemos sido dislocados del centro de la familia o del hogar, ya no somos el eje de nada y sí lo somos tenemos que compartirlo con el niño, que vive y experimenta el alimento espiritual de casa, el del entorno y el de sus pares, en especial el de estos últimos. ¿Los niños que conviven con parejas homosexuales o lesbianas, buscarán niños con tendencias homosexuales? No lo creo, ellos seguramente serán más tolerantes y vivirán como el resto de los pelaos, con sus vidas díscolas o solitarias, pero al fin y al cabo llevarán su existencia con normalidad, buena, si es aceptado, mala si es rechazado por ser hijo de homosexuales. No hay otras realidades mejores.

Otra vez la voz de Francisco Leal:

“La infancia ha sido vista por la civilización sólo como un estado transitorio que apenas tiene sentido como una flecha disparada hacia la diana final: producir un adulto. Y ese adulto debe ser bastante parecido al padre y al abuelo.”

El niño es como una copia mecánica y sin oportunidad de cambiar nada. Ese es el parecido. ¿Para qué cambiar lo que está bien hecho?, preguntan los abuelos. ¿Nuestro mundo está bien hecho?, pregunto a mis amigas. Y todos los días escucho a todas quejarse. “El mundo es una mierda,” dicen. ¿Y entonces? ¿El mundo es o será peor, con o sin homosexuales?

No sé, cuando escucho a los adultos despotricar de la Corte y de los homosexuales, me pregunto: Al fin y al cabo a quienes defienden: ¿A la iglesia, a la sociedad, a los adultos, a los niños? ¿A quiénes específicamente?

El mundo no es afortunadamente como lo deseamos, sino como es, por eso la infancia es un reto que se tiene que enfrentar cada día, sin libretos ni guía alguna, porque importa la calidad humanística del adulto protector y no su sexualidad ni su color de piel. Todos los días podemos cambiarle el rumbo a la vida; todos los días podemos hacer feliz a alguien; todos los días podemos desafiar la locura del mundo haciendo cosas buenas por los otros, en especial por los niños. Es casi la única meta, la de la felicidad.

Los derechos de los niños

Escucho la voz de una amiga: “La sentencia de la Corte lo que hace es violarle los derechos a los niños cuando los da en adopción a personas del mismo sexo.”

Y si pienso: “La Corte le niega la adopción a las parejas de un mismo sexo.” ¿Les garantizo los derechos a los niños?

¿Sustancialmente en qué cambió la realidad de los niños en Colombia? ¿Por qué el sexo es tan importante y fundamental para la adopción de los niños que buscan su hogar?

El mito de la unión natural

¿La familia tradicional es el paradigma de lo que los curas y sus acólitos llaman “unión natural? ¿La desnaturalización no es el producto de la negligencia y el abandono de los niños por sus cuidadores adultos? ¿Existe la “unión natural” o es simplemente la nostalgia adánica de la inocencia perdida en medio de la selva agreste de la modernidad y el consumo?

Las preguntas

La mayéutica tiene la rara importancia filosófica de buscar en las preguntas luces antes que respuestas, por eso las preguntas no duelen tanto, son raras explosiones cósmicas de la realidad en el cerebro humano. Somos seres de aprendizajes infinitos. Así como somos seres de aprendizajes, igualmente somos seres de aventuras, de riesgos, porque la vida misma es un ensayo, no una fórmula heterosexual ni homosexual.

Voy con algunas preguntas:

ü  ¿El niño necesita un padre o el adulto un niño?

ü  Si el niño tiene derechos ¿Quién se los garantiza? ¿El Estado? ¿Un cuidador adulto? ¿Quién? ¿Cómo?

ü   ¿Cuántos niños viven con homosexuales?

ü  ¿No es una realidad la homosexualidad?

ü  ¿Qué tan sana es la realidad heterosexual?

ü  ¿Tienen los niños abandonados que esperar que los salve un adulto heterosexual?

ü  ¿Educar a un niño es una formula heterosexual infalible?

ü  ¿Por qué un adulto homosexual no puede cuidar a un niño?

ü  ¿Qué cantidad de prejuicios contra la homosexualidad ocultan miedos inveterados contra los diferentes?

ü  ¿Cuántos homosexuales viven en el mismo techo de los heterosexuales?

ü  ¿Cuántos homosexuales cuidan niños?

ü  ¿Es mejor que la historia de terror, miedo y abuso siga con tal que el niño no sea cuidado por un homosexual?

ü  ¿No son estos mismos adultos heterosexuales, violadores de los derechos de las niñas, quienes ponen el grito en el cielo por la sentencia de la Corte?

ü  ¿Y la iglesia, que ha sido un nido de pedófilos y homosexuales, no hará mejor con revisar sus credos y prácticas?

ü  ¿Quién es un niño: un cerebro vacío que el adulto llena a discreción?

ü  ¿La educación y la formación a pesar de ser asimétrica, no forma parte de acuerdos democráticos?

ü  ¿Por qué repetir la historia y la cultura heterosexual que tanto daño le ha hecho sistemáticamente al niño y  a la mujer?

ü  ¿Cuántas mamás o papás educan sin parejas a sus hijos? ¿Existe alguna probabilidad que un niño educado por su madre sea afeminado? Y sí es lo contrario ¿Cuál es la probabilidad que la niña sea machorra?

ü  ¿Qué tan peligroso es que la familia moderna intercambie sus roles?

ü  ¿El ser humano es sólo sexo?

A pesar que mi posición es muy clara sobre la sentencia de la Corte, he querido ser ambiguo para obligar al lector a encontrar su respuesta en el texto.

(1)     Las citas de Francisco Leal corresponden al libro “La generación de los padres sumisos.” 

*Pedro Conrado es Sociólogo