lunes, 2 de marzo de 2020

Por el ojo de la cerradura

Carlos Consuegra Donado: de la radio, el rey de las madrugadas

No deja ni vende su pichirilo o corcel verde (carro Willy)
Es amigo de los amigos, y es de pocos amigos, 

Por Tito Mejía Sarmiento

Advertencia: La siguiente entrevista fue realizada al maestro Carlos Consuegra Donado, el 19 de marzo de 2016, e iba a ser publicada en El Dominical del periódico El Heraldo, pero me dijo rotundamente que la divulgara sin fotos porque no era amante de las mismas. El fotógrafo Jairo Buitrago le insistió en múltiples ocasiones que se dejara tomar por lo menos una sola foto, pero el hombre no dio su brazo a torcer. Hoy, 25 de febrero de 2020, al enterarme de su fallecimiento y en honor a su memoria, la doy a conocer a los lectores después de haberla conservado inédita 4 años. Lógicamente, sin fotos.

A  las tres en punto y cuando apenas la ciudad siente el deseo  de desnudarse a borbotones delante de las barbas de una madrugada que trae consigo toda la idiosincrasia del Caribe colombiano,  Carlos Consuegra Donado, el veterano y consagrado hombre de radio, llega con sus “ochenta y pico años a cuestas”, como él mismo dice, y con su barítona  voz  a los estudios de Emisora Atlántico en la calle 72 No. 48 - 37, para presentar 15 minutos más tarde como lo ha venido haciendo desde hace más de 26 años, su muy sintonizado programa “Reminiscencias Musicales”:  todo un compendio de melodías que transporta  a  una vasta  audiencia hacia el más íntimo ceremonial con el pasado. Es decir,  a la época de la mujer que nace sin corazón en el pecho, pero que  no tiene  la culpa de ser así,  o más exactamente, al amor sin nombre, hasta casi sin semblante, que vaga, como un beso ofrecido, por el recinto más umbroso de la escalera y por último, los cantos de viejas sirenas que salen de unas voces que reflejan aromas de arena recién mojada, palitos de matarratón, mares y olas de un tiempo mejor... La época que permite precisamente que,  esa misma audiencia siga descubriendo  nuevos bríos en los caminos del presente  para   poder decir sabiamente como  el célebre Don Quijote, que podrán quitar la aventura pero no el esfuerzo del encantamiento.

Sintonía asegurada en la madrugada 
Raro es el conductor de taxis, bus, busetas o cualquiera otra persona sin distingo de clase que no tenga su receptor encendido en los 1070 de la amplitud modulada de Emisora Atlántico durante la hora y cincuenta minutos que dura el programa, lo que demuestra que Carlos Consuegra Donado es el rey de las madrugadas en la radio barranquillera sin ninguna discusión  y que según varias encuestas así como va, le seguirá torciendo entre el celaje Hertziano de lunes a viernes, el cuello al cisne de la competencia que hasta la presente se ha venido vistiendo de engañoso plumaje sin ningún éxito.

Cuando el paso del tiempo no pareciera cubrir de edad los días
La prisa del tiempo no pareciera envejecer a este hombre que  nació hace más de 80 años en la histórica ciudad de Cartagena de Indias. Su vitalidad, su vocalización, su tonalidad, su voz, esa extraordinaria voz que aún se conserva en la cima estelar de las edades, se desvela irreverente en la silenciosa memoria de los sueños: “Me despierto como un relojito  nuevo a las dos de la mañana, me baño, tomo un cafecito,  fumo un cigarro y listo para la batalla. Durante el recorrido que hago de mi  casa, ubicada en   barrio Los Andes, a la emisora en mi poderoso corcel verde, así llamo  a mi  jeep  Willy, modelo 53, que entre otras cosas,  no lo cambio por ningún otro modelo y no me preguntes, Tito, el porqué , silbo varias  canciones que voy a programar con base en lo que la audiencia ha solicitado  a  través de las líneas telefónicas los días anteriores en pleno espacio musical, que  dicho sea de paso, tiene varios clientes fijos desde hace muchos ratos, cosa que me complace y que habla de la seriedad  y calidad que tiene la audición que inventé  en la mitad de los años 80s”.

Titulares, ensueños y placeres
A las tres y cuarenta, la voz del también reconocido hombre de radio y televisión,  Jorge Cura Amar,  agita la rienda por cinco minutos de “Reminiscencias Musicales” con el anticipo de algunos titulares de las principales noticias que se ampliarán  en la primera emisión de “Atlántico en Noticias” a  las 4:55, cuando ya el sol empieza a asomarse enrojecido por el horizonte, alumbrando de las huellas los deseos.
Pasados los titulares, el maestro Carlos Consuegra Donado, el hombre que tuvo sus inicios en Radio Barranquilla, la cual años más tarde pasó a ser Radio Reloj, y que dice admirar a Marcos Pérez Caicedo entre sus colegas,  retoma el espacio dándole un toquecito de distracción y placer, lo suficiente, para que con seguridad como me lo manifestaron muchos de sus oyentes, las parejas en el feliz territorio conyugal confiesen su tiempo compartido pleno de melodías que viven y crecen en la sonora cavidad de ensueños por todos los siglos de los siglos, así se incendie la memoria en las horas peregrinas.

Director de grandes estrellas
Don Carlos  pareciera ser un hombre de pocas palabras cuando está fuera del micrófono, demasiado hermético y esquivo para dar una respuesta, diría yo, y eso es muy respetable. Entonces, acudo a  una de las tantas  estrategias como aquella de hacer preguntas cortas y precisas, que él mismo nos sugería a las primíparas voces de la Comunicación Social, cuando oficiaba como director  de la siempre recordada Radio Reloj de la Cadena Caracol de Colombia , cuyos estudios quedaban frente a Bellas Artes, aquella famosa emisora de la hora exacta, la de la música variada y la de los servicios de despertador, cumpleaños, complacencias, personal para el terminal, resultado de las loterías…

“Efectivamente, fui director desde que llegué hasta cuando me pensioné de la desaparecida Radio Reloj y tuve la fortuna de contar en la primera etapa con una lujosa nómina de voces que hacía las delicias de innumerables oyentes, por ejemplo, recuerdo a verdaderos profesionales del micrófono como Álvaro Ruiz Hernández, Ventura Díaz Mejía, Jacob Guerra Camacho, Pedro Vizcaíno Oliveros, Joaquín Pertúz Romero, Mario Trillos, Miguel R. Hidalgo, Edgardo Moscarella  Noguera, Humberto Restrepo Viñas, Roque Celia Coll, Elmer Araujo entre otros. Y en la segunda etapa, también conté con otra nómina valiosa de locutores como Sergio Ramírez García, Edgar Perea Arias, Roger Araujo Ensuncho, Abel González Chávez, Gustavo Donado Lascarro, Evaristo Jiménez Martínez, Mauricio Rieder Guao, tú, mi querido Tito y otros que se me escapan y me perdonan la omisión. O sea,  puras estrellas que más tarde triunfaron en la narración deportiva, la farándula de nuestro país  y del exterior. Muy respetuosamente, sugiero a algunos locutores actuales que no griten  mucho porque así no van a llegar a la edad de trabajo que yo llevo, que no sean  irreverentes e incultos.”

Anécdota en clave muy personal
A manera de colofón quiero contar una anécdota que me sucedió con el maestro Carlos Consuegra Donado cuando yo  estaba dando mis pinitos en la radio, concretamente en Radio Reloj,  allá por los años 70s,  y él era precisamente mi director: “Entraba al turno de doce a seis de la mañana de lunes a viernes para pagar como decimos en radio la novatada. El sueño hábilmente me estaba arrinconando en su caverna cadenciosa cuando llevaba tres horas de labores, y entre melodías y melodías me daba cabezada tras cabezada. No lo pensé dos veces, y entonces empecé a colocar los famosos mosaicos de La Billo´s Caracas Boys  y Los Corraleros de Majagual que duraban hasta 12 minutos cada uno. Por unos instantes-, dejé que mis sentidos durmieran en sus vuelos, seduciendo quizás imágenes mensajeras de arcano misterio en el mes de octubre.
De súbito, timbró el teléfono y abrí mis ojos sobresaltado, eran a las tres y treinta de la madrugada: ¡Buenos días a sus órdenes, contesté! Del otro lado del auricular una voz inimitable me decía: ¿Tito cómo se llama esa emisora?
- ¡Radio Reloj, don Carlos!, ¿por qué?
- ¿Y por qué cree usted que se llama Radio reloj?-
- Porque debe dar la hora cada tres minutos, don Carlos!-
- ¡Bueno, usted tiene más de 24 minutos que no la da!-
Desde ese momento comprendí que con este veterano y vigente hombre de la radiodifusión colombiana se debería izar para siempre el pabellón de la rectitud y que además con él no se podría sortear el espíritu alienante de las reglas en los días siguientes preñados de posibilidades.

Lo que dicen sus compañeros de Emisora Atlántico:
El locutor y periodista Jorge Cura Amar: “Admiro su disciplina, talento y amor por su trabajo. Si llego a tener más de 80 años  quisiera tener esa misma vitalidad.

El locutor y periodista Edgardo Caballero Gutiérrez: “Es un excelente ser humano, y un locutor como pocos...por algo lleva tantos años dictando cátedra.

El ingeniero de sonido Reynaldo Ojeda Corro: “Parece cabrero pero cuando lo conoces es la persona más amable del mundo.”

sábado, 29 de febrero de 2020

ICHITKI, CAPITAL INDÍGENA DE COLOMBIA

ICHITKI, CAPITAL INDÍGENA DE COLOMBIA

LA TIERRA QUE BRILLA en sus 85 años

 Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Es probable que Eduardo Londoño Villegas, el fundador de Uribia, se inspirara en los planos parisinos del barón Haussmann cuando trazó aquí, el 1 de marzo de 1935, las calles de la ciudad destinada a ser capital de la nueva comisaría de la Guajira. Eran los tiempos del primer período presidencial de Alfonso López Pumarejo (ROSSELLI COCK 2007). Cuyo nombre se dio en honor al caudillo liberal Rafael Uribe Uribe.

Su plaza octogonal en lugar de un Arco del Triunfo, hay un obelisco en cuya punta ondea una bandera, reconocimiento que estos caudillos le otorgaron a esta población precolombina, quien cada año entona su himno un 1 de marzo con gentil ademán, alzando su frente, corona de perlas, coqueteándole aquel que la quiso fundar. 

Como bien lo describe su himno cuyo autor, dice la información fue María de Betania.

Uribia a pesar del tiempo, ha logrado consagrar su tradición, sus manifestaciones culturales, ha consolidado cada arraigo pese al sometimiento del modernismo y la conquista misma que ha intentado borrar de su matriz una historia imposible de no poder leer, gracias a cada uno de sus habitantes que se han mantenido y que en cada década han fortalecido sus tradiciones y su tradición oral, brindando con el mismo tiempo atractivos a quienes la visitan, ya que posee bondades que la hacen única y atractiva como el Cabo de la Vela, Nazaret, punta gallina, puerto Estrella, Puerto nuevo, Puerto Bolívar, media Luna y así cada una de sus comunidades indígenas o rancherías que la hacen diferente, otro acto simbólico y maravilloso que mantiene esta tierra ha sido el festival de la cultura Wayuu, que se ha consagrado como el eje central de muestra sagrada de cada una de esas manifestaciones que hoy la engrandecen ante el mundo, pues concentra a propios y ajenos a disfrutar de las riquezas que la enaltecen, entre ellos personajes principales como el palabrero, putchiput quien es reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad, sus artesanas, tejedoras de sueño, quienes con su creatividad plasman en sus tejidos la magia de su amada (ichitki) Uribia, así mismo sus grandes diseñadoras, la elección de sus majayuras, sus  poetas como Glicérido Tomas pana Uriana( qepd), escritores, periodistas, profesionales en cada campo social, políticos, líderes sociales, maestros, sindicalistas y así cada  uno de aquellos que hoy coronados de perla la enaltecen el nombre de esta población que celebra sus 85 años de fundada.

En estas 8 décadas Uribia entonará su himno con gentil ademan, sus hijos nativos y propios  preparan una gala en honor a su nombre, existencia y fundación, permitiendo que ella sueñe y viva una real transformación, en estos 85 años, uno de sus hijos, el alcalde wayuu tendrá la responsabilidad de hacer que esta aproximación al siglo se pueda seguir leyendo que ichitki se consolida más, que sus servicios básicos sean esa base sólida para que este pueblo pujante siga avanzando y que cada uno de sus hijos puedan aportar desde la preparación, la educación y que estas mismas sean esa plataforma de una real transformación en cuanto a la calidad de vida y al fortalecimiento de esos usos y costumbres desde la tradición oral.

Que este 2020 en sus 85 años, Uribia brille aún más, que el Cardenal Guajiro, el mar Caribe y el cardón, sigan inspirando a sus habitantes, para que se valore y se aproveche todo el potencial que solo ella puede brindar.

 Feliz cumpleaños, Ichitki y que el jayechi y el kasha suenen en tu honor

martes, 11 de febrero de 2020

El trabajo de los periodista no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas se esconden

El trabajo de los periodista no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas se esconden ( Ryszard Kapuscinski)

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Dejar pasar esta fecha especial 9 de febrero, en el que la historia empezó a escribir en sus paginas ante el nacimiento y la circulación 1791 por primera vez el "Papel Periódico de Santa Fe" en la ciudad de Bogotá. Cuyo fundador fue Manuel del Socorro Rodríguez, quien se ejerció como bibliotecario, periodista, ensayista y poeta en la época de la Nueva Granada, actualmente territorio colombiano.  En el periódico se publicaba información alrededor de temas literarios, políticos, científicos y cotidianos de la época. 

No esta de mas resaltar que a nivel internacional se celebra el 8 de septiembre en homenaje al periodista checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943.

Volviendo aterrizar a la fecha que nos convoca cada 9 de febrero, en honor a nuestros periodistas, es para mí como columnista resaltar con mi arte a todos y cada uno de esos que hacen posible que las noticias, informaciones y situaciones locales, regionales, nacionales e internacionales lleguen a nuestras casas o en el lugar en el que estemos ubicados.

No es una labor fácil la de nuestros periodistas, así mismo se cita:
"El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para esto y esté dispuesto a vivir sólo para eso, podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente." (Gabriel García Márquez,2015).

Son ustedes, periodistas, esa oportunidad que la existencia, el tiempo y la realidad nos ofrece para saber aquello que sucedió, aunque no estemos, ustedes son quienes nos muestran un camino que seguramente será real según la calidad de su investigación, nos sentimos seguros de que se mantendrán en el tiempo siendo la luz en aquella oscuridad que no podremos ver de inmediato.

Felicitaciones a todos y cada uno de nuestros periodistas colombianos, regionales, costeños, guajiros en todos los medios de información.

 Quiero resaltar el evento que se ha convertido en algo sagrado como la fecha misma, la integración que realiza nuestro distinguido amigo, colega y periodista Hermes Francisco Daza, quien año a año cita a cada periodista de la Guajira y del Cesar a reunirse en un almuerzo y conversatorio en san Juan del Cesar, Hermes, durante ya varios años entrega su corazón y esto le ha permitido que cada uno de sus amigos lo apoyemos y acompañemos a este evento como espacio de reflexión sobre el trabajo que desarrollan cada año los periodistas , por lo cual es apoyado por el Cardenal mayor Ismael Fernández Gámez, otro periodista que de alguna manera también contribuye a que diariamente todo su equipo periodístico nos mantengan informados, como cada uno de los espacios de noticias, periódicos, que recorren nuestro territorio a ellos y a todos los periodista de mi amada dama Guajira, feliz día y recuerden: “Sólo quien sabe de periodismo, y de lo costoso del desinterés, puede estimar de veras la energía, la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre”. José Martí

Por el ojo de la cerradura

Piel braille

Por Tito Mejía Sarmiento

Para Homero y Sonata, invidentes de la calle 100

Con sus voces se fueron guiando como si vivieran en sus ojos: ¿De qué lado estás, Sonata?
-A un metro tuyo, Homero.

Y así, a fuerza de tacto, vaciando la timidez, se inundaron de ganas, se despojaron de sus prendas hasta quedar completamente desnudos. La  claridad de la alcoba contrastaba con la cerrazón de sus ojos. Por la dureza y el alto relieve de sus pezones, se notaba que la piel de la muchacha jamás había sido domesticada. De pie, frente a frente,  él  comenzó a besarla en derredor a su nuca lo que la llevó por momentos a lanzar unos gemidos breves y precisos de amor en la entrada de un precipicio. Luego, pensándose dentro de cada uno, se besaron en la boca sin decir una palabra, se manosearon repetidas veces la piel braille de sus cuerpos,  mientras la tarde se iba tendiéndose a sus encantos. En ese caos de caricias y de súplicas, es decir, en ese nada existe que no se olfatee, Sonata
abrió inevitablemente sus piernas para que Homero hundiera toda su erecta sombra en la estrecha cordillera de ella, hasta derramarle la hirviente llamarada con todos sus poderes lácteos. Al final, sus miradas parecieron perderse a lo lejos en el alma del silencio. Ambos sonrieron momentáneamente por el deber cumplido. Ellos, dueños de sí mismos, están seguros que a lo mejor en otra ocasión, aunque no existan las miradas, sus ágiles manos imantarán nuevamente bajo la piel de Erato  como una víbora que devora y resucita, la luz de los deseos a la velocidad del minutero obediente en ojos ajenos.

miércoles, 22 de enero de 2020

Helada mañana de enero conjugada con el canto del río Cesar ante los versos del poeta, donde entregar el corazón se volvió una costumbre

Helada mañana de enero conjugada con el canto del río Cesar ante los versos del poeta, donde entregar el corazón se volvió una costumbre

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

El cambio inicia desde cada persona, si un líder tiene sentido de pertenencia y ama lo que es y de donde es, el cambio no solo se lo escucharemos decir sino que cada uno de sus hechos.

Son las 5:40 am me abraza un helado viento en la tierra de poetas, hace de mi mañana muy agradable, camino en la calle del embudo, muy popular por su forma, se nota una belleza tranquila y silenciosa en la mañana, el nuevo alcalde ha mostrado que el cambio inicia hasta con la limpieza de sus calles, muy bien, Álvaro José  Díaz Guerra y su equipo que han iniciado demostrado que uno primero se baña, se cambia y luego sale a trabajar, esos pequeños detalles son significativos, no es que este exagerando pero este equipo nuevo me suena a esta misma sensación de un real cambio, es que ver a un alcalde y a su gestora limpiando y aseando desde su lugar de trabajo, lo cual podrían mandarlo hacer,  es muestra de humildad, sentido de pertenencia y motivan, además, dan real muestra de liderazgo ante su equipo de trabajo y de alguna forma los invita  a bajar el ego de pensar simplemente en sentarse en un escritorio mientras el mundo se cae, aquí va la cosa bien, un equipo de calidad, con solo ver a mi querida María Isabel Urbina en vez de tacones con tenis y gorra, a mi colega y amigo Rafael Humberto y así cada secretario me llena de alegría por esta bella tierra de poetas, el río Cesar canta en su helado recorrido cada año nuevo y más cuando sus hijos la honran en cada despertar.

Son las 6:40 am luego de este recorrer agradable toda esta calle del embudo, de observar desde el monumento que se instaló en honor  al acordeón donde sueñan las melodías de Juancho Rois ante la bella luna Sanjuanera, que nos hace bien acompañarnos cada noche pese al abrazo oscuro de las nubes negras, pero ella imponte también celebra este hermoso 2020 y no permite que opaquen su belleza y grandeza y sale a alegrar nuestro sueño, observar esta bella avenida principal, la casa de justicia, la alcaldía.

Observo y se escucha un silencio el los locales y negocios quienes cambian el panorama por las noches de esta popular avenida, convirtiéndose en el epicentro de diversión y encuentros nocturnos de amigos, enamorados y amantes, hasta las 2:00 am cuando nuevamente se vuelve silenciosa y se prepara a recibir aquellos que caminan antes de que el imponente sol aparezca.

Paso por las clínicas, Coomeva, Someda, la San Juan, edificio Medico, cuánto desarrollo, muchos negocios de comidas, hoteles, me doy cuenta de que San Juan es una tierra de emprendedores, profesionales y de gente que ama su tierra, que valora lo que es y que se mantiene en los altos estándares de progreso y cambio.

Ya son las 7:00 am en el puente casi para retrocedes mi andar me detengo a inhalar este frío viento que canta al chocar con las corrientes del río Cesar los versos de Marciano, Yeyo, Tijito, Luiso, De los Calderones, los Moya y así cada compositor de esta tierra donde la costumbre es entregar el corazón.

domingo, 12 de enero de 2020

Lectura, mi dulce alegría

Humberto Domingo Peribán da respuesta a la pregunta que cierto personaje* no supo responder... 

Por Pedro Linares Domínguez
Un muchacho conduce una cuatrimoto rodeado de una parvada de jovencitas. Atada a la parrilla posterior llevan una carretilla colmada de pencas de palma de coco y hacen uno y otro viaje para dejar toda esta basura en la playa a un costado de la panga, ese monstruo herrumbrado que arrastraron los lugareños hasta depositarlo a unos pasos de la playa, entre frágiles y polvorientos arbustos y médanos, y los restos de un uveral que se extendía desde la punta del faro hasta más allá de Playa Dorada. Las Palmas —a esta hora— es un pueblo tranquilo y fresco en las últimas brisas de la tarde. 

Humberto Domingo, recostado en la mecedora los mira pasar y retoma el hilo de la charla al mismo tiempo que deposita la taza de té en la mesita de madera que se interpone entre nosotros. 
—Fue leyendo a André Maurois como descubrí el gran mundo de la literatura. A través de sus páginas aprendí que la lectura requiere disciplina y buen gusto. No debes leer por leer. Debemos leer los mejores libros porque de todos modos no tendremos tiempo de leerlos todos. 
 —¿Qué obras leíste de este autor? —le pregunto. 
—Inicialmente «Las rosas de septiembre», «No cometerás adulterio» y «Lectura, mi dulce alegría». También leí una colección de cuentos, «La comida bajo los castaños» y una biografía de Iván Turgueniev, uno de los tres grandes de la literatura rusa. 
—Los otros son Leon Tolstoi y Dostoyevski** … 
—Así es.
  —¿De qué manera influyeron en ti estas lecturas? 
  —André Maurois me llamó al orden. Me orientó, por así decirlo. Antes de “Lectura, mi dulce alegría” mis lecturas eran muy desordenadas. Leía cualquier clase de libros. En aquel tiempo estaba muy en boga la ufología. Fui un asiduo lector de Erich Von Däniken, de J. Allen Hynek, y profundicé en ciertos tratados de piramidología y ciencias ocultas. Había una bruja que escribía libros, una tal Sibyl Leek y un señor de apellido Benavides que escribió un libro sobre las profecías de la gran pirámide. 
—No me digas que hasta leíste libros de brujería. 
—Sí y no creas que me da pena confesarlo. «El gran Grimorio», «Echiridione Leonis Papae» y otros tantos que no recuerdo. Me sumergí en el mundo de los grandes iniciados, las sociedades secretas y todo lo que tuviera que ver con fenómenos paranormales. Telepatía, telequinesis, PK, combustión espontánea, criptozoología, el famoso monstruo del lago Ness, Pie grande, Mothman, el hombre polilla o mosca ya no me acuerdo bien. Pero cuando irrumpe en mi universo mental el señor Maurois me doy cuenta de que hay otra clase de libros. Literatura seria por así decirlo. Y es cuando descubro a Honoré de Balzac, Victor Hugo, Emile Zola, Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, George Sand, Baudelaire,  Cervantes, Benito Pérez Galdós, Goethe, Ibsen y toda la gran literatura rusa del siglo XIX. 

Vuelven los jovenzuelos con la carretilla vacía. Humberto Domingo apenas les presta atención. Toma un sorbo de té y prosigue: 
—Si me hicieran la famosa pregunta que le plantearon a cierto personaje de la política actual yo diría que uno de los tres libros que marcaron mi vida fue, sin duda, «Lectura mi dulce alegría». 
—¿Cuáles fueron los otros dos? 
—«Cien años de soledad» y «El ingenioso hidalgo, don Quijote de la Mancha». 
—¿De qué manera influye «Cien años de soledad» en ti? 
—Me abrió las puertas del boom latinoamericano. Yo no me quedé en Gabriel García Márquez con todo y que leí toda su obra. Busqué a los otros autores del boom: Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, aunque Rulfo es un poco anterior al boom, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Arturo Uslar Pietri, Juan Carlos Onetti y a un señor que aún no termino de entender pero que disfruto mucho leyéndolo: Jorge Luís Borges. Porque, sabes, soy curioso por naturaleza, normalmente cuando leo un libro, el que sea, trato de averiguar quién es el autor, donde nació, qué otro libro ha escrito y el resto. Con Gabriel García Márquez, además del boom latinoamericano, descubrí a William Faulkner… 
—Nada menos. 
—Y a Hemingway. 
—¡Uf! 
—En la obra de García Márquez hay ecos de estos dos grandes autores, de Kafka y Virginia Woolf. El coronel Aureliano Buendía tiene su gemelo Literario en el coronel John Sartoris de William Faulkner. Macondo y Yoknapatawpha corren paralelos en la creación de mundos imaginarios. Y esto no es fortuito, el mundo que describe Faulkner —el sur de los estados unidos— es muy semejante al pueblo de García Márquez invadido por los norteamericanos de la compañía bananera. Pero hay más. El juego con el tiempo. Faulkner rompe con el relato lineal y reelabora la técnica del monólogo interior planteada por James Joyce, la llamada corriente de conciencia, desarrollada magistralmente en su novela «Mientras agonizo» y García Márquez despliega todo su talento de novelista en una obra muy parecida, con un tema clásico, puesto al día: «La hojarasca». Es su primer libro, y en esta obra ya hay destellos de lo que vendrá después.

Me siento abrumado, son muchos datos. Los chicos de la carretilla y la cuatrimoto van rumbo a la playa con otro viaje de pencas de coco y basura y Humberto Domingo está desatado. Pronto caerá la noche. Indira nos ofrece más té y se sienta en silencio en la mecedora que está vacía. 
—Bueno, recapitulemos: «Lectura mi dulce gozo», «Cien años de soledad» … ¿Y el Quijote? 
—Cervantes enriqueció mi vocabulario. La primera lectura del Quijote, haz de cuenta que la hice en chino. No entendí nada. La segunda la hice con un diccionario léxico muy bueno. Esto me permitió en una tercera lectura reír como nunca y asistir asombrado a esa desmesurada obra que inaugura el género novelístico en España y nos permite vislumbrar los alcances de la literatura de altos vuelos. El Quijote es una obra monumental. En literatura debería ser una lectura obligada. 
—Me dices que leíste El Quijote con un diccionario, cómo haces para no olvidar los términos nuevos que vas descubriendo. 
—Sencillo. Descubro la palabra, trato de intuir su significado a través del contexto, voy al diccionario y escribo en una libreta la palabra y su significado, y escribo algunas oraciones utilizando ese término. No falla. Es en el ejercicio de la palabra como puedes hacerlas tuyas y de este modo se integran en tu vocabulario. 
—Sencillo pero laborioso. 
—No obstante, no deja de ser enriquecedor. Por ejemplo, ¿sabes qué quiere decir “espilorchería”? 
—No lo sé. 
—Te lo dejo de tarea. La encuentras en el capítulo XXIV de la segunda parte del libro que estamos comentando. ¡Notable espilorchería! como dice el italiano… 

*En plena Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara (4 de diciembre de 2011), el presidenciable del PRI, Enrique Peña Nieto, no supo responder, sin titubear, cuáles son los tres libros que han marcado su vida personal y política. Confundió títulos y autores y se proclamó lector de la biblia.
**Increíble omisión, especialmente porque quien habla es Humberto Domingo Peribán, no menciona ni a Puskhin ni a Gógol.


Por el ojo de la cerradura

Señas del perseguidor

Por Tito Mejía Sarmiento

Confieso que nací en un pueblo ribereño (Santo Tomás), donde hubiera querido nacer cada vez que naciera. Donde fui concebido además, por una hermosa pareja que se pasaba muchas veces la vida hablando del amor y sus metáforas bajo la tela de la noche y sus luciérnagas diminutas. Una pareja de ojos toledanos que transitaba asida de las manos por los mismos caminos aunque le pareciera cerca lo que estaba tan lejos.

Confieso que mi piel se eriza hoy en llamarada, ajena a la raíz que la redime, al acercarme a la ventana de la memoria: los primeros aguaceros de octubre internados en el arenoso patio de la vieja casa de paja, entorno esencial de nuestros sueños, que espantaban a las palomas de plumaje gris y blanco que en el loco afán  por resguardarse en sus casitas de madera que papá les colocaba en la cúpula de los árboles, cruzaban los aires en medio del émbolo sonoro de su gutural monotonía. Aquella gotera en mi cuarto con su entrañable olor a humedad, que en ósmosis mutua de ruido y frialdad, al caer en el recipiente de turno, no nos dejaba dormir.

Es que nada se puede detener sin sentir felicidad: mis hermanos cabalgando sobre escobas haciendo de jinetes enmascarados, y yo persiguiéndolos por las encharcadas calles del pueblo con un revólver imaginario entre mis manos hasta darles captura al final del arco iris.

Confieso que cuando tenía diez años, casi todos los viernes bajo la luz de una luna amaestrada, jugaba con la vecinita de enfrente, que tanto me gustaba, a “los besos robados.” Abro paréntesis para decir, que esa vecinita de enfrente, es hoy la compañera inseparable de mis días con muchos episodios que contar cuando el amor se declara culpable.

Confieso que con la devoción del flagelante de un viernes santo y con el luto de marfil herido por la pérdida de algún amigo, que sin decir su nombre quedaba clavado para siempre en el alma de todos los lugareños, no faltaba ni faltaré a los funerales en mi terruño, porque se viven, se sienten al unísono aunque en el centro de los mismos, esté el errante de lo mundano,  ese que por burlarse o por escapar aún más del terco intento, inventa cosas, se ríe o mira con piedad su propio simulacro.

Y como el tiempo huye y te da señas para que registres la huella de su paso, no quiero cerrar esta evocación  no sin antes decir, que sigo buscando con ojos persistentes  la cara de la vida en todos los rincones de mi pueblo, aun cuando me cobije en la inmaculada lágrima que se forma en los bordes de la risa y de la locura.

miércoles, 8 de enero de 2020

Un año de cambio para La Guajira

2020 Un año de cambio para La Guajira, desde el norte al sur, cantan las del mar, y sonríen las montañas del nevado ante el río Cesar

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

2020, son las 5:00 a.m., una grito de júbilo suena en cada ola del mar Caribe, un canto de cambio se escucha entre las estribaciones de altas montañas de la Sierra Nevada se Santa Marta, desde mi balcón las brisas del noreste me permiten percibir en esta mañana de enero distintas sensaciones de esperanza, permita la existencia se cumpla y que el cambio que el pueblo eligió logre alcanzar las perspectivas de un nuevo amanecer, que ese brillante sol que  hace su puesta cada día desde el paisaje desértico de mi Guajira  y que se oculta visiblemente desde el faro del Cabo de la Vela, donde turistas y propios lo observan ilumine cada corazón y la mente para gobernar los recursos que existen para invertir en el bienestar del pueblo.

Un nuevo gobernador, joven en el que confió La Guajira, Nemesio Rois, muy popular del que La Guajira ha hablado antes de ser hoy elegido como Gobernador, el pueblo le ha entregado su voto de confianza, por lo que puedo leer mientras tomo mi café, es que va hacer historia y que la imagen negativa que se maneja en La Guajira en cuanto a corrupción va a mejorar, Nemesio Rois Gobernador, un nombre de imponencia, bueno, dentro de cuatro años podré leer nuevamente sobre la gestión que emprende desde ya, ah, que no se le olvide apoyar a los gestores, que su nuevo director de cultura se centre en toda La Guajira, que no todo se quede en Riohacha, bueno vale la pena como cultora y gestora pedir públicamente, esa es la idea de hacer cultura todos los días.

Son las 5:20 quiero otro café, no sé pero siento como una paz, esta brisa del noreste me llena de alegría, puedo escuchar un Jayechi, dibujo en mi mente la waireña, el sombrero wayúu y el bastón, esto se conjuga en un nuevo tiempo para la capital indígena de Colombia, empezó con pie firme, un joven wayuu de Uribía,  jamás en la historia de esta población se había tomado la decisión de que un wayúu preparado pudiese tener el bastón otorgado por la mayoría de su gente, se trata del joven Bonifacio Henríquez, mas conocido como Boni, el chinito, bueno, leo en él, unas ganas de trabajar por lo mejor para su pueblo, que reine los servicios básicos, que el emprendimiento, la cultura, la educación y el turismo permitan ser un atractivo para cada habitante, que el desempeño social sea el interés de todos los uribieros y que el cambio comience por cada uno, adelante, chinito, se confió en ti y ojala dentro de cuatro años pueda se asertiva.

Ya son las 6:40 me sigue trayendo consigo la brisa ese grito de esperanza que tuvo ese Maicao histórico, esa cuna de comercio que no sé en que momento se convirtió en otro lugar, fue abandonado y adoptado por el olvido y la ola de violencia, saturado pidió auxilio, se pudo escuchar su voz, hoy amanece lleno de esperanza con un personaje que había soñado trabajar por ella y poder rescatarla, Mohamed Dasuki , los maicaeros esperan que dentro de cuatro años poder tener el Maicao de ayer u otro mejor.

7:00 a.m. Ah llega a mí versos de río Cesar, puedo observar desde este balcón sonreír las montañas de la Sierra Nevada, creo que necesito otro café, la poesía del poeta se divisa en esta mañana de brisas, a la vez fría y silenciosa, me permite en la tranquilidad de mi casa poder percibir la esperanza de todo un departamento, escuchar en mi imaginación los versos de Leandro Díaz, quien veía lo que no podía ver el otro, un poeta de estos que pare La Guajira, la poesía de Luiso Egurrora, de Marciano, de "Tijito", de "Yeyo" Núñez, de Roberto Calderón en fin estar en la tierra donde entregar el corazón es una costumbre, donde también se divisan cambios significativos, aunque no se puede negar que San Juan en una comunidad de talento, de emprendimiento y alta calidad de profesionales, lo ratifica nuevamente San Juan con su alcalde Álvaro Díaz, también un joven profesional que ha demostrado su alto desempeño al servicio de su comunidad, esperamos que como buen sanjuanero siga reafirmando que su pueblo al que le entrega el corazón y confianza es el indicado, felicitaciones y que en el libro de la historia de su vida esta sea la experiencia de mayor significado, adelante, alcalde del cambio.

En mis cortas líneas solo me resta felicitar a todos los nuevos administradores municipales y legisladores que su intención sea el de servir durante sus cuatro años y que el amor, respeto y la esperanza de nuestra Guajira sean su mayor atractivo de subsanar.

Ah, ya es hora de desayunar, seguimos compartiendo, son las 8:20 de este maravilloso 2020.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Por el ojo de la cerradura

Mi hermano, el médico Nelson Ricardo Mejía Sarmiento
                                                                    “¿Por qué das muerte a quienes han de morir?”                                                                          Alberto Assa

Por Tito Mejía Sarmiento

Nelson es uno de mis  hermanos  que siempre llevo y  llevaré muy adentro de mi alma y de ahí, nadie lo va a sacar. 
El 29 de abril de 2004, fue vilmente asesinado por la espalda a solo tres metros del DAS en  Barranquilla, cuando fungía como alcalde popular de Santo Tomás, Atlántico y el presidente de los colombianos era Álvaro Uribe Vélez. Hoy, 15 años y 8 meses después, y cuando diciembre asoma  con intensidad sus guirnaldas, su policromía de luces y villancicos, el crimen de Nelson sigue en la más completa impunidad ante los ojos de todos sus familiares y coterráneos. 

Muchas personas todavía en Santo Tomás y municipios aledaños, se miran en Nelson como si fuese su propio espejo y se pasean vestidas como lo hacía él por las avenidas casi todos los días, mientras los minutos pasan por sus cuerpos, estableciendo la duración del tiempo con humanidad ajena.

Mi hermano, el médico Nelson fue una pérdida muy dolorosa para todos nosotros cuando menos la esperábamos y desde entonces, nuestros ojos despliegan una inmensa mirada triste, acompañada de un silencio mayúsculo que llora cada vez  que mencionan su nombre por alguna circunstancia de vida que pareciera por supuesto,  no caducar sobre todo en las noches cuando las aves se dan de golpes contra la claridad de la luna llena.

A mí hace mucho tiempo me han tratado de loco porque no dejo descansar a Nelson en paz, pero es que ni él mismo puede descansar en sana paz porque no sabe quién o quiénes dieron la orden de asesinarlo pegándole tres disparos con una pistola automática,  en su cabeza con premeditación y alevosía, aquella tarde de abril cuando se disponía a saborear un sancocho de pescado que tanto le gustaba, acompañado de su abogada, Edith María Carrillo Badillo en el restaurante “don Efra” de la calle 52 con 43 esquina. Entonces, razones tengo de perseguir su recuerdo que vuela magullado por toda su casa, su finca La Juntera, mi casa, las casas de mis  hermanos y hermanas, en fin por todo el pueblo, con una perdurable vivencia de extensiones trastocadas.

No me queda otra cosa que seguir indagando y  tropezándome  con las  palabras  para lograr sus recuerdos de un presente que sea ha vuelto histórico en  la querencia diaria. Es que es muy duro y triste, amables lectores,  un hermano sin su hermano, no sentir la alegría de su cara en la mía, es todavía más durísimo, es decir, todos esos años  como dice el poeta Joan Margarit : “ debo convivir con la tristeza y la felicidad, vecinas implacables”.

Ahora voy en un bus, escucho un vallenato: “¡Ay! Perdóneme señorita si en algo llego a ofenderla, pero es que usted tan bonita, que no me canso de verla”, (La juntera),  creo que es Nelson el que canta, y no Diomedes Díaz, no  lo sé, solo sé que unas lágrimas recorren mis mejillas y que una hermosa dama sentada a mi lado, me dice sorprendida,  qué le pasa, señor. Trato de recomponer mi cara antes de responderle: ¡Es que con esa canción que está sonando, señorita, me acuerdo de  mi hermano Nelson, un médico que mataron el 29 de abril de 2004, un hombre de puertas abiertas, por donde, sin pedir permiso, entraba todo el que quería a cualquier hora del día, de la noche o madrugada. Ese día, no solo lo mataron a él sino a todo un pueblo que aún llora porque su asesinato sigue en la más completa impunidad!

Bitácora

Lo que deja el paro

Por Pedro Conrado Cúdriz

“Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud.” Federación Universitaria de Córdoba, Argentina. 1918.
       
  “Y estamos cansados de ser los cómplices de nuestros verdugos, de elegir a los que nos matan, de alimentar a los que nos roban, de admirar a los que nos desprecian.” William Ospina

¿Podría Duque separarse del Centro Democrático? ¿Tiene el carácter o las agallas para hacerlo? ¿Con cuánta autonomía y libertad cuenta para ser un mejor actor de la política colombiana? ¿Qué tan decente y justo es el presidente Duque? ¿Él representa al Centro Democrático o a los colombianos? ¿Después del 21N ustedes creen que Duque necesita interlocutores para hacer los cambios que exige el país? ¿Cuáles son sus dilemas personales y políticos?

Lo que todavía acaba de vivir el país, es uno de los acontecimientos políticos más trascendentales de los últimos 50 años. Nunca antes el país había experimentado un fenómeno marchante de tal magnitud, en días y en los niveles de lo nacional y lo internacional. Marchas, cacerolazos diarios y conciertos musicales ligados a los objetivos del paro. Y por igual sentimientos y emociones de miedo, incertidumbre, terror, muertes y miles de heridos y detenidos. Y, además, un movimiento sindical- cívico telúrico que no ha dejado de inquietar a la sociedad toda. Menos al régimen, que sigue con su tradicional agenda y como si no pasara nada.

¿Qué ha pasado para que la sociedad se levante en sus propios hombros?

Varios factores de corte político, económico y social pueden ayudar a comprender las causas. Una deuda social acumulada por años y décadas, traducida en el deterioro paulatino de la calidad de vida o el bienestar de los ciudadanos. Los malos servicios públicos incluyendo la salud. La pobreza extrema. La imparable corrupción, es decir, el robo de los dineros públicos planeado por un régimen que ha terminado diseñando la casa por cárcel para burlarse de los colombianos. Las trabas a la paz y a las propuestas anticorrupción, votadas por casi 12 millones de nacionales. La mala calidad de la educación pública. Las propuestas de las reformas gubernamentales: tributaria, laboral y la pensional. La clase política, concentrada en el gobierno y en los “clubes” o gremios de los ricos como la Andi, Fenalco, Fedegan, una minoría privilegiada que disfruta a su antojo de las mieles del sistema. La impotencia de la gente para cambiar los factores que obstaculizan la movilidad social en Colombia. Y el sistema de corrupción clientelista, entre otros factores, son el combustible más peligroso para mantener encendida la hoguera de la indignidad nacional.

Lo que se observa es un odio social acumulado, que aprovecha las marchas para enviarle sus mensajes al gobierno de turno. Detrás de los vándalos se esconde el odio de clase, los resentimientos, la violencia política de los que no pueden expresarse y opinar como lo hacen los políticos y los gobernantes de turno todos los días. Es el odio de los marginados, manifiesto también en los estadios de Colombia. Porque la pobreza embrutece y violenta la vida de los que viven hacinados y al margen del bienestar humano de los que viven al norte de las ciudades. Lo de ciudad Bolívar en Bogotá o el distrito de Aguablanca en Cali, son ejemplos claros del fenómeno opresivo de la marginalidad. Aguablanca tiene más de 180 estructuras criminales en su vientre descocido, una sociedad pauperizada al extremo por parte de un capitalismo genocida.

Bueno, toda pobreza arrincona al hombre y lo obliga a la violenta sobrevivencia biológica. Y este hombre, que nació bueno, se ve obligado, en últimas, por la circunstancia a delinquir para poder supervivir en medio de las más espantosas condiciones inhumanas. Y este mismo hombre, seguramente pensará antes de un atraco, que nada pierde si seguirá viviendo en lo inhumano, porque la muerte, quizá, es mejor que la vida. La muerte puede entonces ser el alivio contra la costra de la infamia y la indignidad de vivir como animales. 

Pero el entorno latinoamericano también tiene un efecto dominó sobre las marchas políticas en el país. Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina son ejemplos espejos a pesar de las diferencias que los separan. No es la democracia la que solamente está en crisis, es el sistema capitalista todo el que colapsa, el que les quita la respiración a los pulmones de la sociedad civil. Sus sociópatas y sus áulicos son los que al final lo defienden tal como funciona, a pesar de que en Chile, los ricos han reaccionado a sus horrendos e injustos gobiernos plutocráticos y están decidiendo cambiar la Constitución política y bajarles el salario en el 50% a los congresistas. Esa es otra de las razones por la que las marchas desbordaron los partidos políticos. Las gentes dejaron de creer en ellos cuando convirtieron los votos y los votantes en otra mercancía más del mercado capitalista. Cuando sus intereses dejaron de ser comunales y partidistas para ser personales.

Las marchas no tienen partidos porque sus orígenes están en las inconformidades del corazón de las gentes, en sus frustraciones familiares e individuales. Porque también desapareció la esperanza y la movilidad social se diluyó de sus vidas. Porque asistir a la universidad perdió sentido humanista y ser profesional fue otra obra más del consumo mercantilista. Porque nacer pobre da lo mismo que morir pobre. Porque, en fin, se prohibió soñar.

Ningún político puede atribuirse el liderazgo de las marchas, porque a las gentes se les acabó la paciencia de seguir esperando las promesas de los cambios propuestos por los partidos políticos. Nadie cree en nada ni en nadie. Se murió la esperanza. Por eso las marchas, para intentar crear una nueva esperanza, viva, palpable, comprobable y sometida a la experiencia diaria. Si alguien le pregunta – me dijo un amigo – por qué las marchas ahora y no en el pasado, dígale que nos tocó despertar hoy, abrir los ojos hoy, porque somos como unos animales sosegados por la esperanza, como rinocerontes, pero tenga mucho cuidado con herirlo o meterse con ellos…”

El movimiento era tan anhelado que la gente se preguntaba: ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando tanta injusticia? Y, sin embargo, las marchas sorprendieron a todos, al gobierno y a los mismos marchantes, porque las marchas terminaron cambiándole la imagen cotidiana a la ciudad – esto también sorprende – y le cambió la rutina a la gente, trabó algo de sus vidas, pero al final todos entienden que es por la bendita esperanza. “No imaginé estar aquí todos los días,” dijo una marchante en televisión. Y prosiguió: “A pesar del miedo que tengo de morir en el movimiento de gentes, persisto. Es necesario el mensaje que le estamos enviando al gobierno. Ya no estamos ni ciegos ni sordos.”

Quien dio estas declaraciones era muy joven y seguramente tenía conciencia del oscuro futuro proyectado por la politiquería. Un título universitario sin movilidad social era continuar en la pobreza de la guerra y el mal gobierno. La OCDE cree que para salir del estado de pobreza a la colombiana se necesitan 200 años. Y así como vamos – con el círculo cada vez más estrecho de los ricos – será imposible cambiar de estatus económico.

El inventario de los enemigos

Los gobiernos nuestros son unos expertos en crear enemigos falsos para exculparse de los factores de poder que desestabilizan las instituciones. Por más de cuarenta años fueron las guerrillas, el M19 o las Farc las culpables de todas las desgracias que pasaban en el país. Y a falta de lucidez política y pensamiento crítico de la sociedad, el invento terminaba y terminó triunfando. Todavía hay gentes que siguen odiando a los farianos a pesar que esta guerrilla desmontó su estructura armada y se adaptó al sistema como partido político. Ahora para excusarse del malestar nacional de hoy se inventaron enemigos como los venezolanos, Santos, el ELN y el mismo Gustavo Petro.

Como los pobres no tienen identidad política – es la versión de Byung Chal Hun, el filósofo coreano - los poderosos en el gobierno se la inventan creando en el imaginario popular los enemigos falsos del poder para direccionar la atención ciudadana en otros temas menos delicados o ficticios. Esto, según el editorial de El Espectador del 1 de diciembre del 2019 “… oscurece el debate. Cierra el diálogo que se dice estar promoviendo.”

Igual ocurre con la violencia de la que el propio gobierno exculpa el Esmad, que es otro de los factores violentos del sistema, porque resulta peor que la misma violencia de los vándalos y los oportunistas de la calle. Mejor armamento, letalidad y trajes de protección. Peor porque es el mismo Estado el que se escuda en la institucionalidad para boicotear el derecho a la protesta pacífica de los ciudadanos. Detrás del boicot se esconde la intolerancia y el castigo oficial a las voces diferentes y opuestas al gobierno, un hábito antidemocrático que termina definiendo la enfermedad dictatorial del régimen.

La violencia obstaculiza la práctica pacifica de la protesta constitucional y esto lo sabe muy bien el aparato ideológico-militar del Estado. El Esmad, por ejemplo, se ha constituido en una fuerza letal y no en una fuerza para disuadir y prevenir actos violentos en los paros. “En tiempos de paz – dijo un estudiante en la marcha – no se necesitan policías violentos.” El conocimiento de la violencia como factor político para boicotear el derecho constitucional a la protesta, es una conducta perversa de un gobierno desesperado por defender el estatus quo.    
 
Los defensores del estatus quo

Algunas voces defensoras del estado de cosas gubernamentales quieren hacerle creer a la ciudadanía, que las protestas son solo eso, protestas, movimientos ciudadanos para manifestar sus inconformidades con los gobiernos de turno, pero no pueden exigir cambios ni acciones de Estado. Para ellos los protestantes son solo una masa solicitante que debe respetar el diseño constitucional. Es decir, reconocer que el presidente fue elegido democráticamente. Y no hay nada que hacer. “Porque – la protesta o el paro como dice el editorial de El Tiempo del 1 de diciembre de un año agónico como lo es el 2019 – no puede, de ninguna manera, ser considerado un ejercicio democrático. Para decirlo sin ambages: la democracia se ejerce en las urnas, donde se respaldan programas de gobierno… Pero queda claro: la protesta callejera no reemplaza el sufragio universal, lo complementa.”

Y el ciudadano de a pie, el callejero, se pregunta si la forma de gobierno es un pacto inamovible, inflexible y si hay que tolerar o aceptar como un hecho irreversible de los dioses a los malos y pésimos gobiernos.

Y todos los movimientos de protestas en el mundo han terminado modelando positivamente las realidades políticas, sociales, económicas y culturales de sus países. Brasil, Francia, Alemania, México, Estados Unidos, Chile, España, etc., son ejemplos históricos a corto, a mediano o largo plazo de cambios sustanciales.

Pero a lo que le temen en realidad los gobiernos y los defensores del estatus quo, es lo que queda de los movimientos de paros en el mundo, que en últimas los actores se conviertan “en activistas políticos – como sostiene Juan Manuel Sánchez, historiador de la Universidad de Múnich -, en defensores de derechos humanos…” Leer en El espectador, “Una lucha que no se arruga.” Dic 1 de 2019