domingo, 13 de diciembre de 2015

FESTIVALES Y FIESTAS CULTURALES, ¿UNE O SEPARA AL PUEBLO?

FESTIVALES Y FIESTAS CULTURALES, ¿UNE O SEPARA AL PUEBLO? ¿A QUIÉN DEBE BENEFICIAR, A LOS ORGANIZADORES  O AL PUEBLO?

Por: DELIA ROSA BOLAÑO IPUANA

Los colombianos somos folclóricos por naturaleza; Siempre tratamos de mantener vivas nuestras tradiciones, herencia española, indígena y africana. Entre carnavales, desfiles, bailes y comparsas, el año transcurre al ritmo de nuestra música tropical.

 El Festival es un  evento social que trata de aglutinar una gran cantidad de conciertos de música durante varios días y generalmente del mismo género musical, de este modo los asistentes al festival pueden pasar varios días disfrutando de música en directo. En los  festivales se suelen realizar otras actividades alternativas relacionadas con la música. Uno de los más famosos de la historia fue el Festival de Woodstock de 1969. En el continente americano destaca el Festival de Viña del Mar y a nivel intercontinental sobresale el Festival de la Canción de Eurovisión por sus niveles de audiencia, que llegan a cifras de 200 millones de espectadores alrededor del mundo.

Los festivales empezaron siendo un conjunto de celebraciones en honor de los dioses. Ya en el 4500 a. C., los egipcios realizaban estos festivales acompañados de música y danza. Les siguieron los griegos y romanos. Los Juegos Píticos en Delfos incluían actuaciones musicales, y pueden ser considerados de los primeros festivales conocidos.

En la Guajira y el Cesar los festivales también tienen vida, contamos con numerosas festividades, fiestas donde en sus inicios buscaban resaltar las tradiciones y costumbres de los pueblos, podría decir que son pocos los que cuentan con tal intención, los festivales en el país se realizan con un fin benéfico personal de aquellos que lo dirigen y lo han dirigido, si los festivales se realizan con el patrocinio de empresas públicas y privadas no entiendo ¿por qué de los palcos? Que generan división  entre el pueblo  “pueblo  que es la voz de Dios”, como decía Jorge Iván el gran Churo Díaz, artista y excelente ser humano, quien inteligentemente pudo calmar a un público que se encontraba cansado, agotado, trasnochado y tomado, quienes esperaban su toque que ocurrió a eso de las 3:58 am del día 6 de diciembre 2015, provocando conflictos y tenciones entre los espectadores, cosa que me parece absurdo de parte de los organizadores, ¿por qué esperar tanto tiempo para que un artista cante? Los seguidores lógico esperan muchas horas por la presentación de sus artistas, llevándolos a tomar alcohol  para aguantar su llegada  y cuando estos se presentan encuentran a un público cansado de esperar y además para verlo entre rejas o no alcanzar a verlos, generando fuertes disturbios que obligan que el artista ya no siga su presentación, entonces se debe replantear estas situaciones que se genera todo el tiempo en los festivales, los festivales son para el pueblo, para integrar a la comunidad, no es un concierto donde solo tiene derecho a  tener contacto con el artista los que pagan el palco, quienes se levantan en sus sillas no permitiendo visualizar los artista que pagan las alcaldías, las gobernaciones y las empresas privadas, no debe existir palco que abarquen toda la plaza dejando al pueblo sin espacio, eso pude ver, observar y vivir en la fiestas de San Juan del Cesar, con esto estamos dividiendo el pueblo, si aquellos que desean un concierto privado con algún artista que se le organice en otra fecha, pero si hablamos de festival es la fiesta de todo el pueblo, no de unos cuantos, ahora no estoy justificando a la delincuencia, solo llamo a tomar medidas, hay un público al que va dirigido  los festivales o fiestas  culturales  y es todo un pueblo, no usemos arma de doble filo con los palcos que indirecta y directamente es una trampa para el que está en él, tiene más probabilidad de lesiones pues está encerrado.

Los presentadores de los festivales deben ser muy cuidadosos al dirigirse al pueblo, los responsables de estos eventos también deben saber a quién poner allí, ya que son ustedes los que están siendo  representados con esa persona, hay muy buenos presentadores, talentosos, con voz profesional y que además manejan a un público con la dulzura de su voz, como por ejemplo William de la rosa, gran presentador y periodista  guajiro,  y así  otros periodistas de talla  profesional, presentadores a los  que el pueblo ama, y pueden ser escuchados, como guajira y espectadora y testigo de las fiestas hermosas de San Juan, Tierra de Compositores, que no se empañe por el egoísmo o la avaricia, mantengamos vivo el folclor colombiano, costeño y guajiro, respetando al pueblo, ya que Colombia somos todos…

domingo, 6 de diciembre de 2015

El ojo de la cerradura

Electricaribe apaga el espíritu navideño 

Por Tito Mejía Sarmiento

Las personas se han abstenido de adornar con luces navideñas el frente de sus casas, este año 2015, “por temor a que los recibos se disparen aún más de lo que se han disparado”

En estos primeros días de diciembre, me he dado a la tarea de recorrer muchos barrios del norte y sur de Barranquilla en horas nocturnas. He pretendido hallar como otrora una interminable hilera de casas adornadas con sus respectivas luces navideñas, pero he tropezado con una serie inmensa de oscuridad. Solo la luna como coqueta compañera suelta su intermitente festín de luz, como para poder ver por encima, las caras de amargura temporal que muestran la gran mayoría de los habitantes con quienes me he topado en esta urbe del caribe colombiano, por el incremento en las  tarifas, amén de los constantes y prolongados cortes de energía eléctrica.
Electricaribe, una de las empresas que en Colombia ha visto caer en picada su reputación como entidad prestadora de servicios, aduce que “todo se debe al fenómeno del Niño que se está extendiendo demasiado y lógicamente al precio del kilovatio en la bolsa”.

Electricaribe, en forma cínica sostiene además en su portal de internet que “dedica sus esfuerzos a conocer y satisfacer las necesidades de sus clientes y proporcionar un servicio excelente que además de cumplir con los requisitos legales, esté acorde con los compromisos voluntariamente asumidos por nuestro grupo”. Pero otra cosa es lo que pasa a diario en los hogares y calles  de la ciudad. 

Dicho de otra manera: “Para que se nos agote la paciencia jobiana y se nos rompa el bolsillo de quien ya no insiste en el espeso eslabón del aliento, mientras los propietarios de esta entidad, la clase política…, se mueren a carcajadas”. 

Y la pregunta de los  usuarios  barranquilleros sigue ahí surcando mares de extensas acrobacias: ¿Hasta cuándo Electricaribe?

Las personas se han abstenido  de adornar con luces navideñas el frente de sus casas, este año 2015, por temor a que los recibos se disparen aún más de lo que se han disparado.

Personalmente, me tocará refugiarme amables lectores, en la medida que transcurran los días de diciembre, el mes más bello del año, en la poesía como siempre lo he hecho, para sacarle un hermoso ritmo a las vicisitudes de la vida, mientras miro otra  noche que pierdo en mi cadena inconmovible  de recuerdos :“cuando unos infantes aprovechando la brisa de diciembre, volaban sus cometas  en la cúspide de la tarde, abuelos sentados como guardianes alucinados al frente de sus casas de bahareque bien adornadas e iluminadas,  parecían nutrir sus sabias palabras en sus atalayas flotantes, una hermosa mujer de rosado vestir daba de comer a una nube de palomas, en el diario de los abandonos picoteados, mientras en derredor las mariposas amarillas fluían en la cúpula de una flor y un gato negro corría raudo sobre los aleros donde  parecía agrandarse aún más, el ocaso de una tarde que ya no era. Luego la noche como galaxia rectora de su destino, en una  adorada aureola de deseos incubaba el goce tácito de las parejas.

Posdata: ¿Quién podrá de defendernos de esta empresa que ha agotado la paciencia jobiana de las gentes?
Como van las cosas nos tocará invocar  al filósofo Diógenes de Sínope quien apareció en cierta ocasión en una plaza de Atenas, a plena luz del día, portando una lámpara de aceites mientras decía: ¡Busco un hombre honesto!
¡Amanecerá y veremos dijo el ciego!

sábado, 5 de diciembre de 2015

Bitácora

El dogma social

Por Pedro Conrado Cúdriz*

                                                            “El hogar apropiado es aquel en que los padres e hijos tienen los mismos derechos fundamentales: derecho a ser, a realizarse, a vivir plenamente, sin sumisión.” Francisco Leal.
                                                       “Amo mi perrito, lo llevo al veterinario y a la peluquería, pero no puedo aceptar a Raquel con su lesbianismo.Voz anónima.

No sé por dónde empezar esta historia de derechos y dignidad humana que viene desde los tiempos de la esclavitud y que ha pasado por los problemas de la libertad de pensamiento, por los problemas de la libertad, las persecuciones, las censuras, las exclusiones, el crimen y todo de lo que ha sido capaz el ser humano para negar al otro.

Hoy les ha tocado el turno a los homosexuales que son discriminados, excluidos y negados en sus derechos o en su dignidad humana. “Son diferentes, oigo, son casi monstruos.” “Ellos sólo tienen que respirar, nada más eso.” La sentencia de la Corte (pueden las parejas homosexuales, adoptar hijos) generó la reacción de los partidarios de la exclusión (muerte a la diferencia) y abrió también ese lugar oscuro de la cultura colombiana: la intolerancia, el racismo y la homofobia que vienen de la conquista, la colonia y la iglesia.

La cultura hace la tarea de fosilizarnos y luego el individuo-niño se encarga de repetir, de imitar, lo que los abuelos y los padres han repetido e imitado de sus mayores, bueno o malo. Los adultos reproducimos sin consciencia el mundo cultural de nuestros padres, desde donde bebemos la esperanza, pero también el miedo de perderlo todo o fragmentos del mismo todo; por eso defendemos con dientes y cuchillos la versión generacional de los mayores, porque creemos que el mundo será peor de lo que es si permitimos que los homosexuales se casen y adopten hijos.

Pero esta es la versión de los adultos que se han atragantado con toda la basura de prejuicios de sus mayores. Y entonces se discriminó específicamente al hombre, al otro, al diferente, al que se atrevió a fracturar el modelo común, de ahí los infanticidios, la esclavitud, la raza aria, el racismo, la inquisición, etc.

Cuando uno escucha en las esquinas que “La culpa que los pelaos no nos obedezcan como debe ser, es de los derechos humanos,” se sabe entonces que estos adultos desconocen la historia dramática y cruel de la infancia y se les ha olvidado también cómo fue su evolución infantil (experiencia) en carne propia.

Dos cosas en olvido: la historia de la niñez en el mundo y la historia propia.

Oigamos la voz de Francisco Leal:

“El niño sabe mejor que el padre lo que necesita en cada etapa de su vida. Si se le permite, él solo puede llegar a su óptimo desarrollo. Sólo necesita un espacio abierto y una lejana y discreta ayuda.” (1)

“El papel del padre y del educador, escribe Leal,  es remover los obstáculos que se oponen al despliegue pleno de sí mismo, en un contexto de amor y tolerancia. Somos apenas los parteros del yo profundo y verdadero de nuestros hijos.”

¿De dónde surgió el pavor de concebir hijos homosexuales? ¿Hay culpables? ¿Quiénes son los culpables? ¿Por qué nos produce tanto dolor un hijo homosexual? ¿Dónde aprendimos a ser intolerantes? ¿Cuál es la concepción que tenemos de lo humano? ¿Hay algún problema en la heterosexualidad?

Estamos luchando por un rol paterno que se ha desdibujado en el tiempo y no ha logrado cambiar cuando la vida le ha exigido cambios, porque se quedó caduco, inexperto, fosilizado, incompetente. Un rol paterno que no ha comprendido nada, ni el pasado, ni el presente ni ese lugar incierto que llamamos futuro. (¿Qué es eso?, me preguntaron un día unos padres de familia en una conferencia.)

¿Y comprender para qué? Para ser mejores seres humanos, para perdonar, para amar con intensidad y sin importarnos el color de la piel o la diferencia. Usted nunca ha escuchado aquella voz profunda del alma -madre: “Lo amo a pesar de todo.” “No importa lo que sea, así lo amo.”

Estos amores que desafían la cordura del hombre común, son los que nos dan esperanza y nos obligan a soñar con otros mundos mejores, con un mundo donde a nadie le importa la raza, la sexualidad ni la religión para convivir en armonía y paz.

Los adultos hemos sido dislocados del centro de la familia o del hogar, ya no somos el eje de nada y sí lo somos tenemos que compartirlo con el niño, que vive y experimenta el alimento espiritual de casa, el del entorno y el de sus pares, en especial el de estos últimos. ¿Los niños que conviven con parejas homosexuales o lesbianas, buscarán niños con tendencias homosexuales? No lo creo, ellos seguramente serán más tolerantes y vivirán como el resto de los pelaos, con sus vidas díscolas o solitarias, pero al fin y al cabo llevarán su existencia con normalidad, buena, si es aceptado, mala si es rechazado por ser hijo de homosexuales. No hay otras realidades mejores.

Otra vez la voz de Francisco Leal:

“La infancia ha sido vista por la civilización sólo como un estado transitorio que apenas tiene sentido como una flecha disparada hacia la diana final: producir un adulto. Y ese adulto debe ser bastante parecido al padre y al abuelo.”

El niño es como una copia mecánica y sin oportunidad de cambiar nada. Ese es el parecido. ¿Para qué cambiar lo que está bien hecho?, preguntan los abuelos. ¿Nuestro mundo está bien hecho?, pregunto a mis amigas. Y todos los días escucho a todas quejarse. “El mundo es una mierda,” dicen. ¿Y entonces? ¿El mundo es o será peor, con o sin homosexuales?

No sé, cuando escucho a los adultos despotricar de la Corte y de los homosexuales, me pregunto: Al fin y al cabo a quienes defienden: ¿A la iglesia, a la sociedad, a los adultos, a los niños? ¿A quiénes específicamente?

El mundo no es afortunadamente como lo deseamos, sino como es, por eso la infancia es un reto que se tiene que enfrentar cada día, sin libretos ni guía alguna, porque importa la calidad humanística del adulto protector y no su sexualidad ni su color de piel. Todos los días podemos cambiarle el rumbo a la vida; todos los días podemos hacer feliz a alguien; todos los días podemos desafiar la locura del mundo haciendo cosas buenas por los otros, en especial por los niños. Es casi la única meta, la de la felicidad.

Los derechos de los niños

Escucho la voz de una amiga: “La sentencia de la Corte lo que hace es violarle los derechos a los niños cuando los da en adopción a personas del mismo sexo.”

Y si pienso: “La Corte le niega la adopción a las parejas de un mismo sexo.” ¿Les garantizo los derechos a los niños?

¿Sustancialmente en qué cambió la realidad de los niños en Colombia? ¿Por qué el sexo es tan importante y fundamental para la adopción de los niños que buscan su hogar?

El mito de la unión natural

¿La familia tradicional es el paradigma de lo que los curas y sus acólitos llaman “unión natural? ¿La desnaturalización no es el producto de la negligencia y el abandono de los niños por sus cuidadores adultos? ¿Existe la “unión natural” o es simplemente la nostalgia adánica de la inocencia perdida en medio de la selva agreste de la modernidad y el consumo?

Las preguntas

La mayéutica tiene la rara importancia filosófica de buscar en las preguntas luces antes que respuestas, por eso las preguntas no duelen tanto, son raras explosiones cósmicas de la realidad en el cerebro humano. Somos seres de aprendizajes infinitos. Así como somos seres de aprendizajes, igualmente somos seres de aventuras, de riesgos, porque la vida misma es un ensayo, no una fórmula heterosexual ni homosexual.

Voy con algunas preguntas:

ü  ¿El niño necesita un padre o el adulto un niño?

ü  Si el niño tiene derechos ¿Quién se los garantiza? ¿El Estado? ¿Un cuidador adulto? ¿Quién? ¿Cómo?

ü   ¿Cuántos niños viven con homosexuales?

ü  ¿No es una realidad la homosexualidad?

ü  ¿Qué tan sana es la realidad heterosexual?

ü  ¿Tienen los niños abandonados que esperar que los salve un adulto heterosexual?

ü  ¿Educar a un niño es una formula heterosexual infalible?

ü  ¿Por qué un adulto homosexual no puede cuidar a un niño?

ü  ¿Qué cantidad de prejuicios contra la homosexualidad ocultan miedos inveterados contra los diferentes?

ü  ¿Cuántos homosexuales viven en el mismo techo de los heterosexuales?

ü  ¿Cuántos homosexuales cuidan niños?

ü  ¿Es mejor que la historia de terror, miedo y abuso siga con tal que el niño no sea cuidado por un homosexual?

ü  ¿No son estos mismos adultos heterosexuales, violadores de los derechos de las niñas, quienes ponen el grito en el cielo por la sentencia de la Corte?

ü  ¿Y la iglesia, que ha sido un nido de pedófilos y homosexuales, no hará mejor con revisar sus credos y prácticas?

ü  ¿Quién es un niño: un cerebro vacío que el adulto llena a discreción?

ü  ¿La educación y la formación a pesar de ser asimétrica, no forma parte de acuerdos democráticos?

ü  ¿Por qué repetir la historia y la cultura heterosexual que tanto daño le ha hecho sistemáticamente al niño y  a la mujer?

ü  ¿Cuántas mamás o papás educan sin parejas a sus hijos? ¿Existe alguna probabilidad que un niño educado por su madre sea afeminado? Y sí es lo contrario ¿Cuál es la probabilidad que la niña sea machorra?

ü  ¿Qué tan peligroso es que la familia moderna intercambie sus roles?

ü  ¿El ser humano es sólo sexo?

A pesar que mi posición es muy clara sobre la sentencia de la Corte, he querido ser ambiguo para obligar al lector a encontrar su respuesta en el texto.

(1)     Las citas de Francisco Leal corresponden al libro “La generación de los padres sumisos.” 

*Pedro Conrado es Sociólogo

domingo, 22 de noviembre de 2015

JORNADA ÚNICA, UNA TRAMPA PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y UN BENEFICIO PARA LA EDUCACIÓN PRIVADA

JORNADA ÚNICA, UNA TRAMPA PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y UN BENEFICIO PARA LA EDUCACIÓN PRIVADA 

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

Según Gina Parody, es necesario que las instituciones oficiales de Colombia cuenten con una jornada de ocho horas diarias de cara a lograr un equilibrio entre los colegios públicos y privados, así como para igualar los estándares en materia de calidad entre ambos modelos.

"Un núcleo es que tenemos una educación privada de calidad y una pública que aún debe transitar un camino largo (…) solo el 1% de los colegios públicos se encuentran en un nivel ‘muy superior’, mientras que el 25% de los privados están en nivel ‘superior’ y otro 25% en ‘muy superior’"

La ministra indicó que los colegios privados invierten mayores recursos en infraestructura y ofrecen otras lenguas como el inglés, el francés o el alemán; además, orientan esfuerzos para contar con maestros que realizan estudios adicionales en el exterior y brindan facilidades como el almuerzo.
 
Satisfacer a la ministra y sus caprichos tan desvirtuados sobre la educación en Colombia adoptando políticas educativas que no van con la realidad del entorno de cada comunidad, no lo creo correcto ni viable para la educación colombiana, y menos para La Guajira, las condiciones de las Instituciones educativas,  aulas calientes con una cantidad de 40 a 45 estudiantes, pupitres en mal estado, una alimentación mala, arroz con frijol y Bienestarina no creo que garantice calidad, en mi concepto, como maestra, se deben adoptar  posiciones que vayan con nuestra realidad.

Por ejemplo, con la jornada a la que estamos acostumbrados se genera conflicto en el aula, procesos insuficientes y baja calidad en los procesos, esto es gracias al hacinamiento que encontramos en las aulas públicas de Colombia, 40 a 45 niños, eso es terrible, genera toda clase de conflictos, menos calidad, imagínese esta misma población hasta las tres de la tarde con las condiciones de las instituciones ya mencionadas, la ministra debió estudiar y pensar detenidamente con sus asesores este tema, y sobre  ¿qué genera la mala educación en Colombia y cómo buscar una estrategia favorable que contrarreste esta situación de muy mal gusto?, y que ellos realmente no conocen y no han experimentado ¿por qué no adoptar una política propia con base en nuestra realidad? si vamos a los colegios privados, ellos garantizan buen ambiente a sus estudiantes, aulas en condiciones que no sobrepasa los 20 estudiantes, por eso hay calidad en estos colegios y sin acompañamiento del Estado; imagínese a nosotros los maestros públicos colombianos trabajando con 20 estudiantes, con un aula acondicionada, acompañados del Gobierno, con un mejor sueldo, trabajando hasta la una de la tarde, donde se empleen a los docentes que le están pagando por las tardes para que presten sus servicios en la mañana, construyendo nuevas aulas, le aseguro abría mejor calidad y manejo de la población  y los colegios privados se acabarían, aunque en cierta forma esto favorece más a los colegios privados, ya que muchos padres llevarán a sus hijos a ellos.

 Nos están acabando y nos estamos dejando, ¿no creen ustedes que en cierta forma se busca acabar con la educación pública y  fortalecer la privada? ¿Por qué adoptar una parte de la política de los colegios privados y no todos sus procesos? Están invirtiendo mucho dinero en alimentación para la jornada única y pagando a profesionales para que continúen con los procesos,  y estos, por su puesto, encontraran un grupo saturado y en una condición desesperante, se está gastando un recurso que no garantizará sino la deserción de estudiantes y la terminación total de las escuelas publica, analicemos, padres de familia, que no nos están teniendo en cuenta para tomar decisiones apresuradas y que de alguna forma la vida en familia también se separa, el niño viene cansado y sin aliento para compartir en familia.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El ojo de la cerradura

Mario Miranda Marañón, el boxeador más taquillero en la historia de Colombia
Por Tito Mejía Sarmiento

Por la acera de la avenida Olaya Herrera con la calle 53 de Barranquilla, Mario Miranda Marañón, el hombre de las tres emes, el mismo boxeador carismático y prolífico que por la década de los 80 se convertiría, guardando las proporciones, en el mejor pagado de Colombia, ya que se daba el lujo de llenar todos los escenarios deportivos donde se presentaba con su boxeo cambiante. Imantado por los dioses del arte de fistiana, caminaba con su aspecto sencillo y pinta de galán de cine con un libro de boxeo, como ha de ser, bajo el brazo.
Ahora, al pasar junto a un puesto de periódicos y revistas de la esquina, se quita sus gafas Ray - Ban y se detiene a hojear El Heraldo, ejemplar que compra todas las mañanas, antes de irse a monitorear de lunes a viernes a una camada de boxeadores aficionados y profesionales en el gimnasio del estadio Metropolitano: “Creo, sin temor a equivocarme, que muy pronto tendremos nuevos campeones mundiales. Hay tres muchachos, pero no te digo sus nombres porque después los enferman, los endiosan, y les pasa como a mí, que me dejé llevar por falsos amigos, por la ruta del placer prohibido... y cuando quise despertar, abrir nuevos caminos, era tarde y se me vino la noche encima”, me dice con una pena superlativa y con la culpabilidad de una parte non sancta, y sonora como el tañido de la campana entre asalto y asalto de su pasado.

Boxeador por accidente

Cuando contaba con escasos 13 años y sufría de tabardillo,       (Enfermedad parecida al tifus, con fiebre alta y continua, alteraciones nerviosas y san -guíneas, y una erupción que cubre todo el cuerpo), este gran estelar boxeador barranquillero nacido el 15 de mayo de 1960, se dirigió una mañana de octubre a la Piscina Olímpica, motivado por la práctica de la natación, pero ese día no abrieron las instalaciones del escenario deportivo por reparaciones internas, y entonces, como buceando en el entorno de la fragilidad de aquel instante, notó que una de las puertas del colindante Coliseo Cubierto Humberto Perea estaba abierta de par en par y sin pensarlo dos veces entró al tinglado que años más tarde le daría la gloria y el rótulo del boxeador más taquillero en la historia de Colombia.
Recuerdo como si fuera hoy que el desaparecido entrenador de boxeo Antonio “Cochise” Orozco me dijo: ¡Hey, cabellón, ¿quieres guantear con ese muchacho que está practicando allá? Ese otro era nada menos que Pedro El Látigo Vélez.
Me dio una paliza de padre y señor mío, que llegué a la casa empapado de miedo, con los ojos bien hinchados, la boca partida, la nariz rota. Pero me la desquité años más tarde cuando nos enfrentamos con público, jueces, en fin, todo, y lo hice retirar del boxeo para siempre.
Creo, que desde aquella ocasión nació mi amor por el deporte de las ‘narices chatas’ y luego, con la ayuda de mis mentores comencé a ascender rápidamente en los campos aficionado y profesional, derrotando por knock out fulminante y técnico o por decisión unánime de los jueces a todo el que se me atravesara en el ring.
Lógicamente, también comencé a amasar una fortuna económica que, a pesar de mis locuras, hoy todavía se ve reflejada en bienes raíces y otras propiedades que me dan para vivir bien al lado de mi esposa Jackeline de Castro, en el popularísimo Barrio Abajo y con tres de los siete hijos que tengo, de los cuales cuatro son profesionales, y, lo más importante: sin tomarme un solo trago de ron, ni fumarme un cigarrillo desde hace 20 años.
Estoy dedicado plenamente a entrenar a mis pupilos y a comentar sobre boxeo en la sección Suena la campana, en los noticieros de Lao Herrera y Roy Vergara, que se difunden por Radio Tropical y Radio Libertad, respectivamente
”.

Nuevo ídolo en Colombia

Los amantes del boxeo que asistieron la noche del 9 junio de 1979 al Humberto Perea vieron nacer a un nuevo ídolo del boxeo colombiano: un muchacho enjuto, cabellón, con más pinta de cantante de rock que de púgil del peso gallo, quien derrotaba al cartagenero Edelmiro Cassiani por decisión.
Sentí una emoción muy fuerte cuando el público coreaba: ¡Dale flaco, dale! ¡Dale, cabellón, dale! Era mi primera pelea como profesional. Al día siguiente aparecí en casi todos los periódicos del país. Recuerdo que Fabio Poveda Márquez comenzó su programa diciendo: ¡Mario Miranda Marañón, el nuevo fenómeno del boxeo en Colombia, amables oyentes!”.

Gancho para la televisión nacional

Era tanto el impacto y el carisma que este boxeador estaba generando en el peso gallo y algunas veces en el peso pluma en todas las esferas de la nación, que el 27 de mayo de 1981, el gobierno nacional, a través del Ministerio de Comunicaciones, en cabeza de Antonio Abello Roca, autorizó la descentralización de la televisión nacional con la transmisión en directo, desde el Coliseo Humberto Perea de la pelea por el título continental de las Américas en el peso pluma, entre el mexicano Guillermo El Lobo Morales y Mario Miranda, teniendo como gancho la presencia de la diva del momento, la actriz Amparo Grisales.
Gané por decisión y después, todos los promotores solicitaban mi actuación cada dos meses. Era la maquinita de hacer plata, comentaba la gente, hecho que me perjudicó también en mi carrera, como sucedió con la pelea por el título mundial pluma con el portorriqueño Juan Laporte, donde la preparación no fue la mejor por muchos motivos”.

Una doble frustración

En la madrugada del 12 de agosto de 1982, el mundo del boxeo se enteró de la trágica muerte del campeón
mundial del peso pluma, el mexicano Salvador Sánchez en un accidente automovilístico.
Al momento de su muerte, se planeaba una súper pelea entre Salvador Sánchez y Alexis Argüello, revanchas contra Juan Laporte y Wilfredo Gómez, y por supuesto una pelea por el título mundial contra el retador número uno del mundo de ese entonces Mario Miranda. A raíz de ese hecho, el promotor cubano Tuto Zabala, representante de púgiles latinos ante Don King dijo que Miranda Marañón debería pelear obligatoriamente contra Laporte por el título mundial vacante en el Madison Square Garden.
Te soy sincero, ese día estaba nervioso de pies a cabeza, no me sentía seguro con la preparación. Además, lo digo con toda la sinceridad que me cabe en el alma, estaba afligido por la muerte de Salvador Sánchez. De pronto, enfrentándome a él, otro gallo hubiese cantado habría estudiado su estilo. Ya todos saben lo que pasó, no salí a pelear en el round once porque estaba cansadísimo, y entonces el árbitro le levantó el brazo a Laporte como el nuevo campeón mundial del peso pluma.
Pocos meses después me recuperé emocionalmente y seguí ganando combates. Llegué a ser nuevamente retador número uno, pero la oportunidad de títulos mundiales no se dio. Luego, me fui a Winnipeg (Canadá), donde trabajé 10 años en una multinacional de excavaciones y boxeando, hasta cuando hice mi última pelea como profesional, el 3 de junio de 2004, ganándole por decisión unánime en 4 asaltos a Billy Tibbs
”.
Proyectos

Hoy, este hombre que sigue enamorado del boxeo, que en el campo aficionado realizó 45 peleas, perdiendo solo 5, campeón nacional junior y declarado el boxeador más técnico del torneo en Bucaramanga, que en el profesionalismo combatió en 47, ganando 42, 25 por knock out, empatando 2 y perdiendo 3, quiere ver inmortalizada su grandeza en un escenario que lleve su nombre.
Anhela que se recupere el Coliseo Cubierto Humberto Perea (para ello confía en el alcalde Alex Char y el gobernador Eduardo Verano), para cristalizar un proyecto sobre la enseñanza del boxeo, para que llegue a un sitial de preferencia, no solo a nivel nacional sino internacional.

Bitácora

Participación

Por Pedro Conrado Cúdriz

“Nadie ha podido entender el silencio en medio de un grupo que canta y ríe.”

Si te quedas callado seguramente no pasa nada, pero si participas y dices algo, estalla algo, despiertas la memoria de todos, despiertas del letargo de la mente la luz de la vida, despiertas los sueños, las ideas que viven quietas en el cementerio de los recuerdos, y resucitan y nos tocan con sus alas de sueños, nos incitan, nos invitan a caminar por caminos desandados o caminos conocidos.

Si dices algo se despierta el universo y entonces todo cambia, porque son varias las voces que juegan con la realidad, que la interrogan, la escudriñan, la critican y la zarandean.

Si te quedas callado seguirá todo igual o como estaba antes, con sus groseras escaleras, con sus máscaras y escondrijos de siempre, con las mentiras del otro. El silencio algunas veces es una trampa para no  conversar, o es echarle tierra a nuestro dolor, a la ignorancia, pero también es negación del otro.

No calles, juega con las palabras, con la magia del encuentro, conversa.

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Voluntad

“… todo fue hermoso, sobre todo, todo fue movimiento.”

Hoy decidí llamarme Voluntad, cambié mi antiguo nombre por Voluntad, porque creo que todos los hombres deberían llevar este nombre, que arrastra, que lleva, que empuja, que mueve el cuerpo, que incita, que transforma pequeños pedazos de mundo, que hace lo que tiene que hacer para alcanzar una estrella. En fin, decidí llamarme así, Voluntad, porque creo en lo posible y en lo imposible, en la calle y en la escuela, en mis piernas de hierro, en lo que pienso y en lo que hago. Voluntad, me llamó una amiga, y el universo se movió conmigo, igual las cosas, la gente, el hombre, las pelotas, las plantas, las rosas, los sueños, las locuras, todo se movió sin preguntas, sin abulias, sin gritos, todo fue hermoso, sobre todo, todo fue movimiento.

domingo, 1 de noviembre de 2015

LA MUJER GUAJIRA DEL AYER, DE HOY Y DEL MAÑANA

TUU JIETKA  ALIKAINKA, SOUKAI OTTA WATTA
 LA MUJER GUAJIRA DEL AYER, DEL  HOY  Y DEL MAÑANA
 
Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

La historia ha sido precisa y radical en cuanto a los procesos de la liberación femenina en el mundo, desde el siglo XVIII la mujer ha venido luchando a favor de sus derechos desde la Revolución Industrial en Europa, revolución que despertó en la mujer el reconocimiento de sus capacidades y la necesidad de aportar al mundo con su decisión, fortaleciéndose más afínales del siglo XIX, con la revolución que se hizo  en Estados Unidos por un grupo de mujeres, protesta que las llevó a obtener su derecho al voto en el siglo XX en gran parte del mundo, la mujer a partir de este momento empezó  prepararse y a desempeñar importantes cargos decisivos.
 
Partiendo de estos  acontecimientos históricos también he deseado  exaltar  a la mujer guajira, es para mí, como escritora y gestora, importante resaltar nuestras cualidades y todo lo que hemos aportado cada una desde nuestro campo, al desarrollo de nuestro departamento, la capacidad de liderar y compromiso para el bienestar de nuestro pueblo;  el carisma, la inteligencia, la creatividad y dominio propio nos  han abierto escenarios en todos los campos en lo departamental, nacional  e internacional; en estos momentos hemos demostrado todas las cualidades y dones especiales de las que estamos dotadas y además,  nos escribe en  la historia y nos enmarca hacia el futuro.
 
Oneida Pinto es una gran representante de la mujer guerrera, emprendedora  y valiente,  se ganó el respeto  y el amor del pueblo guajiro. Hombres, mujeres y jóvenes salieron a decirle “sí” a esta mujer admirable, sabemos que no  nos  defraudara  y  que su equipo de trabajo será impecable y digno para un pueblo que necesita cambios significativos.

Como ella hay muchas mujeres en nuestra amada Guajira, que han llevado y que seguirán dando lo mejor  por nuestra  tierra en todos los ámbitos y en cada uno de nuestros municipios; en  Uribía, donde se mantiene vivo e intacto el Cielo de Oportunidades; Maicao y su comercio; Manaure  y sus salinas; Riohacha, nuestro distrito turístico; Barrancas, la tierra amable; Albania, la Princesa Negra; Hatonuevo,  donde se fortalece la amistad; Fonseca, tierra de cantores; San Juan del Cesar,  tierra de compositores y  su luna Sanjuanera; El Molino, Villanueva, Urumita, y así en  cada rincón de mi tierra donde existen  grandes mujeres dignas de ser honradas, en el ámbito periodístico, cultural, en la literatura, en la música, la composición, en la política y  en lo social.

Mujeres que han marcado la  diferencia dentro y fuera de nuestra tierra, su majestuosidad tan similar a la del Mar Caribe, nuestras mantas que danzan al vals del viento proyectando el feminismo y nuestra belleza, nuestras artesanías que plasman nuestros sueños, nuestra misión de tejer el mañana, nuestros chinchorros que mecen nuestras tradiciones y creencias,  que aun a pesar del tiempo hemos resistido a tantos golpes que nos hacen fuertes y dignas de posesionarnos en todo campo.

Frente al mundo la mujer guajira ha llevado la antorcha de su pueblo, ha tenido que reflejar la grandeza y el dinamismo de una tierra que ha resistido a la historia, una tierra étnica, un pueblo wayúu que demuestra con grandeza su equilibrio frente a la globalización y con orgullo levanta la frente ante las brisas del noreste.

Hubiese deseado plasmarlas a cada una en esta columna, pero son muchas, estoy en el trabajo de llevarlas a todas, sus obras y vida muy pronto estarán en sus corazones, en una obra que resalte su trabajo y aporte desde sus campos en el desarrollo de nuestra amada Guajira.

Así somos las mujeres guajiras… encantadoras, mágicas y exóticas como el amanecer radiante del Cabo de la Vela y el atardecer naranja de Nazaret y Puerto Estrella; mi Guajira grande.

domingo, 18 de octubre de 2015

El menor infractor

MENOR INFRACTOR

Por: Luis Payares Mercado

El niño, el adolescente, el joven, el menor, entre otros son los términos que encierran a una población que podría pensarse que están fuera de actuar delictivamente. Este grupo de personas, más bien se ve como protegido por los padres y los adultos que los circundan.  Son ellos los habitantes vulnerables a los violentos accionares de los mayores, de allí, las leyes que los protegen y castigan a los adultos que los atentan. Por eso, en asunto contrario, es escasa la  existencia de normas o leyes claras que castiguen a un menor por haber atentado contra un mayor y las que en algunos países existen no precisan la forma justa por no compaginar con el tratamiento normal de la sociedad en formación. Una conducta delictiva en un menor, no encaja en el esquema social natural de la humanidad. Pero la realidad es otra y está afanosamente posesionando  lo contrario. Por tal razón, surge  sustancial  preocupación  en estos  tiempos sobre las causas y orígenes de unos indeseados comportamientos que brotan de  este grupo de pobladores. Con esta misma inquietud, hay que buscar salidas que establezcan  algunas talanqueras que afronten  tan grave problemática social. 

De lo expuesto con antelación,  entonces,  debe quedar bien claro si los menores cometen  o no delitos contra los adultos. Esto, es la gran deficiencia que la sociedad no ha podido definir por las contraposiciones encontradas. Definir qué es  un “menor infractor” sería un buen punto de apoyo, pero de igual manera nos arroja conceptos en discordancia.  Elba Cruz y Cruz, de la  UNAM aporta en sus investigaciones que “podríamos contestar tanto afirmativa como negativamente, siguiendo una u otra postura. Sin embargo,… consideramos que los menores, más que infractores o delincuentes, son un síntoma de la existencia de fallas más graves en la estructura social, en especial dentro de la familia y el proceso educativo.” 

En Colombia la Ley 1098 de 2006, ofrece todas las garantías a los adolescentes y “quedan excluidos de responsabilidad penal, sin perjuicio de la responsabilidad civil de los padres o representantes legales…Y los tratamientos para  su conducta indeseada deben darse conforme a la protección  integral.”   

Viendo que la parte legislativa, se encuentra atorada,  es necesario recurrir inteligentemente a la práctica preventiva y de manera urgente, para  ir encausando a la sociedad actual al interés por el fortalecimiento de la familia al igual que al proceso educativo. Siendo el  actor principal a tratar en esta problemática, la familia, de allí sale el menor y por ende,  también el infractor. 

En fin, queda claro, que el “menor infractor” es un tratamiento inadecuado a una población que por la descomposición social, son ellos los verdaderos afectados sin ser los culpables. Que es responsabilidad principal del Estado, enfilar sus políticas (ICBF) al trato directo y preventivo en la familia, de allí están emergiendo  los comportamientos inadecuados que la sociedad sufre hoy en su  horrenda descomposición. 

domingo, 11 de octubre de 2015

Bitácora

Libros, bibliotecas y cantinas

Por Pedro Conrado Cúdriz

 En la totalidad de los municipios del departamento del Atlántico, y de Colombia, existe una biblioteca pública contra un ciento de cantinas. Es decir, por cada 150 habitantes hay una cantina y hay dos o tres parques, mal construidos y mal cuidados para 20.000 conciudadanos. Y lo que hace falta son las políticas públicas de corte municipal, o regional, o nacional, que nos den opciones diferentes a la cultura monopólica del consumo del alcohol.

Las cantinas son más importes que los libros. Los fines de semana, por ejemplo, no hay nada qué hacer diferente a la propuesta cantinera del municipio.  Ruido y alcohol es el fin de la vida.

La dictadura cultural del consumo alcohólico, tiene sus raíces en la incuria, la negligencia pública del estado, en su ineficacia y su falta de preocupación por el arte, también tiene origen en el subdesarrollo mental de nuestros gobernantes y sus agentes, quienes viven de la inmediatez y los granos de maíz de la administración pública.

Estos señores encontraron el mundo hecho para mejorarlo, pero no lo han evaluado ni han aportado una neurona para cambiarlo. Claro, ellos no aman el mundo, porque se aman a sí mismos con tanta devoción narcisa, que los pudre la egolatría. Necesitan que los amen, pero no aprendieron a amar ni aman el mundo donde nacieron y viven.

En el barrio La Paz de Barranquilla, un extranjero, amante del mundo, el cura Cyrilo, ha puesto una neurona y amor para el desarrollo de la zona: Hay una infraestructura construida a piedra y pala con una biblioteca solvente, sala de juegos infantiles, una sala de lectura para los niños de primera infancia, una sala digital y un lugar de atención para los ancianos y niños discapacitados. Nadie puede discutir su amor por el mundo.

La realidad nuestra es deprimente, tan deprimente, que Cesar Acevedo, el autor caleño de la película La tierra y la sombra, ganadora de varios premios internacionales, en especial Cámara de Oro, en Cannes, tuvo que salir corriendo de Cali, porque según su versión “En Cali no hay mucha esperanza, no hay mucho futuro… Cuando la visito siento que no estoy cómodo en ningún lugar… Yo quiero a Cali, sigue diciendo, pero para mí es como estar parado al frente del abismo, y si mirás mucho al abismo, te traga. Es un círculo vicioso en el que no pasa nada, no hay una buena oferta cultural, no hay nada qué hacer…” última Revista Boca, El Tiempo, Bogotá.

Una biblioteca no basta para veinte mil habitantes, porque puede resultar insuficiente, sin embargo, hay escasos lectores picados por el placer de leer, hay, eso sí, estudiantes hacedores de tareas, que van a la biblioteca en busca de los computadores para resolverlas. ¡Qué desgracia!

En los pueblos, convertidos en morideros de almas invisibles, la biblioteca tiene que convertirse en un faro o en un polo de atracción para subvertir la cotidianidad aburrida de los pobladores, alegrar el barrio y convertirlo en un hervidero de sueños. Pero no, es otra edificación más del lugar y en el caso de Santo Tomás, es una estructura física peligrosamente vecina de otra que construye el Estado para la policía acantonada en el lugar. Hasta estos extremos hemos llegado, en lugar de convertir ese punto de la geografía de los sueños, en  algo extraordinario, el lugar lo convierten en punto de la represión militar nacional. Díganme, si estos que dieron la orden de construir el cuartel de policía, y los que lo permitieron, aman el mundo.

Solo nos falta lo que pasaba en San Vicente del Caguán, que según Wilson Montoya, coordinador de cultura y turismo del municipio, había que pedirle permiso a la policía para ingresar a la biblioteca (ver Latitud de El Heraldo del 9 de agosto, Una biblioteca que le ganó a la restricción y al olvido.)

martes, 6 de octubre de 2015

El ojo de la cerradura

¡Si Carreño  estuviera  vivo!
 Crónica testimonial que suele suceder casi todos los días

Por  Tito Mejía Sarmiento*

 "Ahora entiendo el motivo por el cual la mayoría de los educandos, se alegra cuando oye decir de un rector que “mañana no habrá clases”."
El lunes  31 de septiembre de 2015, me levanté  bien temprano como todos los días. Hice jaculatorias al cielo. Salté  de  la cama, me lavé la boca, me bañé, me vestí, desayuné, volví a lavarme la boca y me despedí gentilmente de mi señora y de una de mis hijas, quien a esa  hora también se levantaba. Asumí la musa de las calles de Barranquilla, con el paso despierto de mis piernas para dirigirme a  la estación del bus que me llevaría a mi trabajo, diciéndole por supuesto, “Buenos días”  a  todo el que me tropezaba en el camino, pero raro era el que me contestaba.  Cuando voy en el bus, que a propósito llevaba un escándalo de “padre y señor mío” con champeta a bordo, interpreto el vasto silencio de una hermosa dama que sentada a mi lado, fluía ajena todas sus rosas, mientras  arriba el sol parecía asomar sus primeras  pavesas de mil ojos. ¿Cómo te llamas, preciosa?, le dije, respondiéndome  tajantemente que a mí que me importaba. 
Dos horas más tarde, comencé a intercambiar memorias con los amigos de la cátedra que fieles a sus dogmas, terminan a la larga, haciendo el trágico papel de hombres sabios porque sus alumnos parecen no interesarles dicha cátedra. Ahora entiendo el motivo por el cual la mayoría de los educandos, se alegra cuando oye decir de un rector que “mañana no habrá clases”. ¡Qué vaina, la escuela es una cárcel para muchos y prefieren según lo manifiestan sin tapujos “seguir metidos en Facebook  escribiendo tantas estulticias”!  (Aún recuerdo a mi gran amigo y colega universitario Julio César Castaño Bossio, quien con denodado esfuerzo a través de la enseñanza, daba cátedras de Gramática para la adecuada redacción de la Lengua Castellana y de la Literatura). 
Luego de un apetitoso almuerzo y la consuetudinaria siesta, inicio el periplo de las actividades vespertinas. 
Entro entonces, a las dos de la tarde en una entidad bancaria, y una de las empleadas, hace caso omiso a mi estimulante saludo cuando le digo: “Muy buenas tardes, señorita”. Al notar su indiferencia,  saco un confite  de mi bolsillo,  se lo doy para ver si endulza su alma  pero lo recibe, frunciendo su ceño con infundada ironía.  
A  las cinco de la tarde, me meto en   las ondas hertzianas para despertar  a  una audiencia anestesiada con la  música variada, pero mi esfuerzo resulta en vano.
Después, en la calle 72 con 48, a  la muchacha de vestido pronto,  también le robo decentemente su diálogo vespertino, pero me contesta con evasivos monosílabos.  Voy entonces al parque  Surí Salcedo, ese lugar que rompe  sombras con sus chorros de luz enamorados y   donde presos turpiales en   jaulas gigantes, regalan sus tónicos conciertos a  los instantes ingenuos y mi vista se tropieza con algunos  “buscadores de la felicidad” quienes intentan cazar a sus respectivos amantes para gozárselos durante toda la noche.  
De regreso a mi residencia, luego de una frugal cena, caigo pesadamente de cara a las estrellas  ante  tanta incultura de la mayoría de la gente, tanta falta de Urbanidad: ese  conjunto de reglas, las cuales tenemos que observar y aplicar en nuestra vida: cordialidad, generosidad, elegancia a la hora de portarnos y expresarnos, como lo pregonó y aplicó en su “Compendio del manual de urbanidad y sus buenas maneras” , Manuel Antonio Carreño, ese gran músico, pedagogo y diplomático  venezolano en 1853, quien a lo mejor a esta hora debe de estar revolcándose en su tumba. 
Un importante “Compendio del manual de urbanidad y sus buenas maneras” que tuvo  gran repercusión a nivel mundial, hasta el punto de que fue una obra aprobada para la enseñanza en las escuelas de instrucción primaria y secundaria de España y por supuesto de nuestro país, hasta cuando un presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, lo sacó para producir como es lógico, la hecatombe inmoral que se refleja hoy en toda la piel del territorio nacional. 
Tito Mejía Sarmiento*
Licenciado en Filología e idiomas, Universidad del Atlántico; locutor profesional; profesor de Tiempo Completo del Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla; poeta y escritor.  Ganador  del V Concurso Nacional Metropolitano de Poesía, organizado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, en agosto de 2001.