El apagón más largo en la historia de Barranquilla
Dolor, caos, angustia, pérdidas millonarias en muchos sentidos y, dos personas muertas
Por Tito Mejía Sarmiento
Domingo 4 de mayo de 2014.
Las manecillas de mi reloj marcan las 2:30 de la tarde. Comienza a caer el primer aguacero del año sobre Barranquilla, llamada por la dirigencia engañosa: La capital del TLC (Tratado de Libre Comercio).
Como por arte de magia, a los 10 minutos, la luz se va en casi toda la urbe y su área metropolitana.
Me dirijo a mi alcoba donde mi nieta Válerie, de un año de nacida, se ha despertado llorando, producto a lo mejor de las hogueras de calor que empiezan a encender en su cuerpecito. La cargo en el acto, y me dirijo abrazándola a la terraza en busca de una corriente de aire, al mismo tiempo que un pájaro de pertinaz trinar trata de buscar a lo mejor, refugio en las ramas de un frondoso árbol sembrado al frente de mi casa.
A la media noche, todos semidormidos y cercados de calor y zozobra con las ventanas abiertas, mientras una gata en celo busca a su macho amado en los alares, mientras la luna alumbra con su luz propia.
Lunes 5 de mayo, la zozobra sigue. No hay luz en un 80 % de la ciudad y su área metropolitana.
Entonces, Betty Yadira García, gerente de Electricaribe, empresa prestadora de los servicios de energía, como siguiendo una recomendación venida de la madre patria, les pide a los usuarios afectados que tengan un poquito de paciencia a través de los medios de comunicación porque ya todo se va a solucionar en las próximas 4 horas.
Martes 6, otra vez la zozobra. Todo sigue igual y la gerente de Electricaribe, repite la misma cantaleta del día anterior a través de los medios de comunicación: ¡Paciencia, paciencia, por favor! ¡Todo se va a solucionar, pronto, pero en esta ocasión no dice las horas! (Ver fotos tomadas del periódico El Heraldo).
Esa desfachatez de la funcionaria, me hace acordar a Job, aquel personaje bíblico sometido a una opresiva prueba por Lucifer con autorización de Dios y cuya dignidad y temple para salvar la adversidad, es usado por muchos credos religiosos como un ejemplo de santidad, integridad de espíritu y fortaleza ante las dificultades.
Miércoles 7 de mayo, se restablece en un 70 % el alumbrado eléctrico en la ciudad, pero aún en el área metropolitana continúa la zozobra.
Rescatando de las ascuas que nos dejaron esas malas noches, esos malos días, esas malas madrugadas y que la memoria ahora cubre con cenizas, dolor, caos, angustia, zozobra, pérdidas millonarias en muchos sentidos y, hasta con la muerte de dos personas, gracias al apagón más largo de la historia en Barranquilla, considero prudente que, las autoridades competentes, si son tan competentes, llámense como quieran, deberían poner en cintura la irresponsabilidad de esta entidad generadora de energía eléctrica, que entre otras cosas, cobra las más altas tarifas en el país, así su gerente, Betty Yadira García siga repitiendo la misma cantaleta de los días anteriores: ¡Paciencia, paciencia, paciencia por favor!, en los medios de comunicación (algunos no todos) que no se atreven a cuestionarla con firmeza después de 4 días de inoperancia, por temor a que les quiten la publicidad de dicha entidad.
P.D.
Ojalá el señor procurador, Alejandro Ordóñez Maldonado, le ponga la misma lupa a esa entidad como cuando quiso inhabilitar al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, por el asunto de las basuras, donde no hubo muertos como si en esta ocasión en estos 4 aciagos días del mes de mayo de 2014.
















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