miércoles, 13 de febrero de 2019

Mi Guajira mágica y sorprendente

Mi Guajira mágica y sorprendente 

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana 

Son las 4:00 p.m. Estoy escuchando los diferentes ritmos que contagian a uno de esta Guajira sorprendente, de su magia, su grandeza esa que nos cuenta Cerrejón, una de las empresas más importantes no solo para la Guajira sino para Colombia y el mundo.

Estuve en una socialización de sus aportes al departamento en el que fui invitada como uno de los líderes del departamento, como esa más que de alguna manera quiere el bienestar total en todos los campos.

A punto de un cierre que nos preocupa a todos, una empresa critica más que exaltada, el agua es uno de los temas que esta empresa ha cuidado y a la que han querido someter por la misma.

Escuchar comentarios como Cerrejón se robo el agua del río Ranchería y me pregunto ¿y ese que corre qué río es? ¿Qué intereses particulares ha habido? Comentarios como estos que he escuchado nacional e internacionalmente me dejan a veces sin palabras, los niños de la alta Guajira se mueren de sed porque Cerrejón se robó el río Ranchería, desvió tal río y por eso no llega agua a la alta Guajira, nuevamente me pregunto en la alta Guajira ¿cuándo ha habido río? ¿Qué interese hay, por Dios? La falta de estrategia tal vez como estas que hemos planteado muchas veces como desalinizar agua del mar para que sea apta para el consumo humano,  es obvio que los administradores de turno no han pensado seriamente en esta estrategia y muchas que le permita llevar uno de los servicios básicos a su comunidad, pero lo más fácil es decir que Cerrejón le corresponde, ellos que son poderosos, pero reflexiono, claro que sé que Cerrejón tiene una gran responsabilidad y hasta el momento la ha cumplido y es nada más  que las regalías que antes eran administradas por los gobernantes de turno de la Guajira no de forma eficaz, pero al menos no se registraban cifras de niños muriéndose de hambre ni de sed, pero llego nuestro premio nobel y le quitó a la Guajira su recurso y creó la famosa ley General de regalías, ya había hablado antes de este tema, pero me veo obligada a recordar que las necesidades comenzaron a notarse al 100% desde la gran idea de Santos y por otro lado Hugo Chavez en su momento empezó a cerrar fronteras generando un caos total entre la gran nación que comercializaban entre ellos.

Cerrejón no puede actuar solo, no ejecuta proyectos independientemente del estado, tienes normas también que los regula, sin embargo bajo sus limitaciones hacen y ellos también deben preguntarse como muchos Guajiros ¿y la plata que se hace? porque no se invierte en la educación, en estrategias para llevar agua, en salud, en bienestar social y cultural con todo ese recurso la Guajira estuviese super desarrollada ni Dubái, se pierde en el gobierno central y antes en los gobiernos locales, me sigo preguntando ¿qué tal si a Cerrejón le tocara manejar esos recursos, invertirlos en la Guajira estuviéramos mejores? No lo dudo, porque Cerrejón ahí ha estado empleando a miles de guajiros, capacitándolos a ellos y a sus hijos, soy maestra y para educar a un hijo debo endeudarme con ICETEX, tenemos un alto capital humano en la Guajira en su mayoría educados por el 90% que se Cerrejón otorga a sus educación profesional de sus hijos entonces otra pregunta de las muchas que me acompañan ¿cuándo cierren Cerrejón, qué pasará con los empleados directos e indirectos que esta empresa tiene? De seguro ya ellos están creando estrategias para no dejarlos en nada.

Ah, aclaro, esa es mi opinión sobre los pocos años que tengo y que más que convertirme en juez lo hago desde mi visión real y coherente con la verdad. 

Son las 6:00 p.m. y les digo que me siento  orgullosa de pertenecer a esta Guajira rica, mágica y sorprendente que se divide en Guajira baja, máxima vegetación, Guajira media, máxima riqueza carbón y gas, Guajira alta, exótica por su mar Caribe ¡qué sorprendente mi amada Guajira¡

domingo, 3 de febrero de 2019

Por el ojo de la cerradura

El dolor de ausencia

A la memoria de Edna Bolaño Borja

En el diario desordenado de la vida en el que se barajan alegría y dolor, este último parece eternizarse más en nosotros a través de los años, cuando se trata de la partida de una persona amada y apreciada, como es el caso de Edna Bolaño Borja, quien fuese arrollada violentamente por el conductor de una un moto, cuando hacía su acostumbrada caminata sabatina (26 de enero de 2019) en horas de la mañana, acompañada de varias amigas y el instructor deportólogo, en la vía circunvalar de Barranquilla. Durante tres días internada en la clínica, en algo anormal, la muerte con su negra guadaña y su rastro de sombras se sentó a su lado, a esperar, hasta que por fin se la llevó el  lunes 28 de enero de 2019, en horas de la tarde.

La muerte, como un acto real y natural de todo ser humano transfiere la realidad para buscar una duración en los recuerdos, por eso yo me quedo con la perdurable sonrisa de Edna, su particular manera de hablar que exploraba en cada milímetro de cada palabra, anteponiéndole el artículo definido con tanta humildad al nombre propio de  toda persona que quería llamar: “el Ricardo ese, se fue ayer para Bogotá sin desayunar porque entonces y que perdía el vuelo, la Jerime bonita , la Diana que parece rabiosa como su papá Cipriano, pero no lo es, la niña Edna Margarita se la pasa comiendo a cada rato, la Cinthya trabajadora” y por supuesto, con el encantamiento suyo frente al espejo grande de la casa, al momento de maquillarse, tratando de hallar un rostro como toda mujer, más hermoso de lo que se supone.

Pero Edna ya no es río porque no moja, no es mar porque no  levanta sus olas, es solo una laguna porque descansa en paz. Ya no está con su evidencia tangible, se fue más rápido de lo que pensábamos, o como dice un muy humano verso del poeta mexicano Hernán León Velasco:

Se le fue  la vida como un pedazo del tiempo enloquecido,
dictándonos otra vez el albur de su juego
en el estricto horario de los días los años y los sueños rotos

¡Hasta siempre, cuñada Edna Bolaño Borja y ten la absoluta seguridad que, todos los que te conocimos, te vamos a perpetuar mientras haya vida o hasta cuando las cometas no puedan levantar su vuelo con la brisa de agosto!

Tito Mejía Sarmiento
Santo Tomás, 30  de enero de 2019

domingo, 20 de enero de 2019

Por el ojo de la cerradura

Cuando la novela traspasa sus propios límites

Por Tito Mejía Sarmiento*

Leí con esmero y fruición, las 249 páginas de la nueva novela “Es de noche cuando los gatos son pardos”, (Premio de Novela - Estuario del Portafolio de Estímulos del Distrito de Barranquilla, 2018 - ), cuyo autor es Carlos Polo, escritor barranquillero, productor de radio y televisión, nacido en la capital del Atlántico  y,  puedo argumentar sin caer en una hipérbole en cuanto a su contexto, que está muy bien narrada desde su principio, nudo y desenlace. En ella, el lector puede hallar una tensión más apasionante (trascendental introspección) de manera constante que la propia realidad. Además, la novela fácilmente puede encajarse al mismo tiempo  por la trama y psicología de sus personajes en una novela criminal, negra o propiamente en un thriller policial, con un rigor literario influenciado quizás de los escritores  Arthur Conan Doyle , Agatha Christie, Dashiel Hammet o Édgar Allan Poe, si partimos por ejemplo del personaje principal, un periodista sin nombre que gana un sueldo de hambre,  que le toca dividir entre su manutención, los cigarrillos, el licor y lo poco que gasta en comidas, lo otro es la responsabilidad con su hija que es más sagrada que su abúlica existencia y que en su diaria faena reporteril en La gaceta, el periódico más antiguo e influyente de la región, debe cubrir bajo ciertas presiones de su editor jefe, del alcalde, de la policía, muchos feminicidios con tipologías similares, que guardan todos un ‘modus operandi’ y que le dan a entender a él y a otras personas en derredor, que hay un asesino en serie en los extramuros de la ciudad y el municipio de Las Distancias: “una bestia hambrienta, cruel, despiadada, que no conoce límites y no siente la más mínima empatía por sus víctimas. Para ese degenerado asesino en serie, esas muchachitas no son más que presas, trofeos, son solo un medio para obtener su retorcido placer”.

A través de los nueve capítulos, el lector ligeramente puede sentirse identificado con los momentos prósperos y adversos de algunos personajes: El periodista, Catalina Cabarcas  Rojas, la prostituta cuya historia bien podría convertirse en el retrato vivo de toda una generación,  el boxeador que al retirarse se dedica al mototaxismo, el Chino, uno de los conductores más antiguos del periódico, quien padece de alopecia severa , es refunfuñón y su voz es ronca como de viejo aguardentero, jovencitas víctimas de un depravado  entre otros, esbozados como un juego de lógica que depone paso al análisis de una realidad atroz e impía, donde sobresale en primer plano la denuncia social, la corrupción de la policía, el abuso del poder, la crisis económica y por supuesto, el agotamiento de un sistema netamente  poderoso.

Personalmente, me sedujo el contumaz narrador declarante de  “Es de noche cuando los gatos son pardos”, ya que suele penetrar por su grado de idoneidad  en los motivos personales de los otros protagonistas de la novela, a pesar  de su soledad, que entre otras cosas, está hecha a la medida de su desencanto con el mundo, con la vida, con la sociedad. Un periodista que vive  hace dos años en un pequeño cuartucho, (una especie de ermita que pareciera haber sido construida especialmente para acoger la miseria de sus huesos), ubicado en un segundo piso de una vieja casona que se cae a pedazos, la pintura se la devora el moho y el verdín; paredes desconchadas, puertas añejas que se las come el óxido y el comején; baldosas de cuadros desdibujados y sin brillo. Un periodista que en sus noches desoladas, el pasado se le tira encima con todo su peso y su contundencia: Elisa, su esposa que lo abandonó llevándose a su pequeña hija. Un periodista que cuando cree que el problema no se resuelve, le queda la sensación de que el libro que va escribir con toda la recopilación de los homicidios ocurridos sobrepasará los propios límites de la verdad ante la impunidad reinante.                                                                                                                                                                           
Basada en una novela de género criminal, su autor Carlos Polo nos presenta tácticamente, unos hechos reconocibles donde lo importante amén de la solución del misterio y el análisis psicológico de los personajes, está  el ambiente cicatero de la sociedad donde se lleva a cabo la acción extremadamente razonada con unas víctimas que llevan en sus hombros las privaciones de la vida en la marginalidad: “Las personas que nos miran por la calle se imaginan que somos perfectos el uno para el otro, sin saber que solo somos  perros callejeros abandonados y adoloridos que intentan simplemente lamerse las heridas”(135).

Canciones como recreación literaria

En casi todos los capítulos de la narración, las canciones aparecen como  siameses de los acontecimientos, lo que implica tautológicamente un encantamiento, (recreación literaria) para el lector, fundamentado en el alter ego del narrador Carlos Polo, quien me manifestara personalmente que de alguna manera la música que habita en la novela, es la misma que integra la banda sonora de su propia vida: “Ella va triste y vacía/llorando una traición con amargura/por aquel que le decía/ que era su amor y su locura/Ya la vida le ha enseñado demasiado/cometer el mismo error no le interesa/los amores que ha tenido le fallaron y dejaron en el aire las promesas”…/( 41) (Triste y Vacía, composición de Luis López Cabán e interpretada por Héctor Lavoe), o mejor para precisarle al lector que cuando una canción se encarna en el corazón, se convierte de hecho en el poema  que nunca escribe, en la esquiva letra que sigue sangrando en la esquina de los olvidados:  “Aprendí todo lo bueno/ aprendí todo lo malo/ sé del beso que se da/del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga/y sé que con mucha plata uno vale mucho más”…/(52)  (Las cuarenta, composición de Roberto Grela e interpretada por  Rolando Laserie)

Cabe destacar en “Es de noche cuando los gatos son pardos”, el estilo  cargado de atrayentes figuras retóricas como símiles y sinestesias que se dan como elementos valorativos: “El extraño se pierde en la noche llevando a sus espaldas una luna narcótica y borracha que lo sigue en lo alto del horizonte  colgada como un farol” (196). “A  veces las palabras se sueltan a llorar solitarias en un rincón oscuro de una habitación desnuda” (172), sin apartarse del lenguaje corriente y callejero como un inconsciente propio de una sociedad realmente dura donde cada protagonista se expresa de acuerdo a su nivel educativo:” Amárrate la penca, mijo. No me preguntes cómo, ni por qué, ni con quién, pero ya sé quién es el malparidito que está violando y matando a las niñas del municipio”(192).

A manera de colofón solo me toca recomendar con honestidad lectora  esta novela de Carlos Polo, quien producto de su fundamento creativo nos pone  en el hallazgo con las gentes  y sectores vulnerables,  cuyos derechos son violados, que está lindante de quienes sufren la infamia de la sociedad, la misma que de alguna manera  rivaliza con el sistema y sus reglas injustas y que aspira a influir en valores para construir un territorio más  fraternal y equilibrado, es decir, un imperativo condicional no sólo de orden moral, sino distributivo, que lo enclaustra en un realismo insubstancial y crudo pero que lo induce, al mismo tiempo, lejos de la generalidad de lo espacial, según la cual, la propia crítica literaria procura transportarnos con la utopía a lugares desconocidos, aunque paradójicamente, la novela policíaca tampoco sea inmune a horizontes lejanos y dentro de los cuales se entretejen, cadenciosamente, espacio textual y espacio temporal imaginario.

Tito Mejía Sarmiento*
Licenciado en Filología e Idiomas, Universidad del Atlántico; poeta, locutor y docente de tiempo completo en el Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla.
Ganador del Quinto Concurso Nacional Metropolitano de Poesía 2001

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Por el ojo de la cerradura

En el cierre del año 2018

Por Tito Mejía Sarmiento

Padre al hijo

La vida para mí no ha sido tan fácil como tú a lo mejor estás creyendo, hijo amado. 

He tenido que andar por toda clase de caminos: piedras, tachones, fuego, barro, arenas movedizas, aguas turbulentas, una que otra alfombra de vez en cuando, he pisado. Volar como pájaro de alas rotas me ha tocado en la mayoría de las veces, he tenido además, que redoblar esfuerzos para no caer  y lograr lo que me he propuesto, aferrado a mis sueños, halagado eso sí, en varias  eufonías  de Francisco Zumaqué. 

Me ha tocado encender una lámpara donde ha habido oscuridad. Así que, hijo mío, todo no ha sido fácil, te repito. 

Valora mis pretensiones para que tu vida, que es la mía,  no sea un campo infecundo entumecido  por la nieve, porque todavía te sigo queriendo y no creo que un tal Judas se haya ahorcado por mí, porque el poeta que vive en mí, jamás se dejará besar en la mejilla por un traidor.

Hijo mío, tienes que comprender que entre más avives el fuego más arde el leño, que la noche no solo está plena de estrellas sino de lunas, que entre más envejezco menos me quiero ver en el espejo.  

Espero, hijo mío, que estas palabras no se expandan en el aire, solo para atrapar silencios, sino para aprender de memoria a liberarte de los lamentos que en algunas circunstancias te persiguen. ¡Te amo hijo mío!

Postdata: No dejes de pedirme señas de baladas cotidianas, en los años venideros.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Por el ojo de la cerradura

Me estoy quedando sin tíos paternos

Por: Tito Mejía Sarmiento

Parece que ha llegado el momento en que todo se detiene y madura. Vivir es como devorar el tiempo. Mis tíos han sido lo que han hecho en su trasegar por la vida. Ninguno se ha parecido a otro, pero todos han estado cargados de humanidad y sencillez y lo más demostrable: han caído en la ternura de la mirada de alguna mujer que por su lado se les  ha atravesado, cuando la luna aún colgaba pálida sobre las aguas de un río. 

La muerte -que también es meticulosa como que sigue envidiando  la colección de mis tíos-, primero se llevó al Chele, Páris, Antonio, Darío, Alfonso.  Solo me queda uno: Néstor, porque el 30 de agosto de 2018, despedimos a mi tío Gustavo Rafael Mejía Ariza, el hombre competente, decisivo,  que llegó a ser alcalde de nuestro pueblo, el hombre de mirada aparentemente ruda que casi todas las noches se sentaba en la terraza de su residencia con su esposa Dora Caballero a tomar el fresco en los días de tedio y saludaba con una leve inclinación de cabeza y voz guturalmente fuerte a quienes pasaban mientras estos sonreían. El tío Gustavo que educó a todos sus hijos e hijas sin descanso, entrando y saliendo en los duros secretos de la vida en la urbe y el campo. El hombre que le decían “el manco Gustavo” sin ser manco sino cojo como si las palabras fuesen vestigios de sueños pueblerinos y no esencialmente semánticos.

Su lucha se perdió en el momento que el tiempo jugó en contra y la edad nonagenaria fue una carga inasumible. Mi tío se había hecho longevo. Demasiado para la vida. La muerte se llevó a mi tío Gustavo, pero sus recuerdos no lo matarán, así de sencillo, por ejemplo, quien podrá olvidar aquella famosa respuesta que dio cuando fue alcalde de Santo Tomás a la pregunta de su secretario de entonces: ¿Alcalde, qué hacemos con este detenido que se robó unas reses? ¡Pues, gran pendejo, métanlo preso con el cepo hasta que se corrija!

Amigos lectores de La Urraka, me estoy quedando sin tíos paternos, extraño la vida de ellos, tal vez me esconda tras sus sombras o en el andamio   ampliamente cansado que mantiene en pie sus cuerpos que, ondearán en el aire del tiempo cada que los invoque.

¡Descansa en paz, tío Gustavo, que en la otra vida encontrarás a lo mejor, en tu camino nuevamente con rostros idénticos a Gaspar Sarmiento, Brochero, al viejo Manuel Eusebio Molinares, tus vecinos de cochada y dominó que le pondrán voces a tus sueños al compás de una ranchera interpretada por Antonio Aguilar,  mientras las luciérnagas tendrán un par de pupilas gastadas por el aire nocturno de la calle Grande del pueblo tomasino!

domingo, 14 de octubre de 2018

La amistad, un comercio político, oscuras intenciones

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La amistad, un comercio político, oscuras intenciones

Por Delia Rosa Bolaño Ipuana


Son las 10:00 am y me invade la necesidad de escribirle un poco a la amistad. Hay aquellos tiempos, decía mi madre (q.e.p.d.), donde la amistad era un verdadero tesoro, se conservaba hasta el final, amigos de corazón, de convivencia y honestidad, hoy más comercial, más negociable, más de interés y de oportunidad.

La amista se volvió política, de hecho, es así, es amigo quien da un puesto, quien  regala algo, quien roba contigo, te apoya, mientras estás en el cargo eres lo mejor que ha existido, pero cuando caes o ya no puede ayudarte, lo colocan preso o queda sin un peso, se acaban las fotos juntos en redes, lo que se consideraba lo mejor en su momento, se acaban las palabras de apoyo, las muestras de honestidad, lealtad, es decir, todo era una amistad política, hasta esto hemos tenido que hacer comercializar la amistad.

Hay grupos de amigos en esta comercialización, los que piensan iguales y piensan que todo el mundo debe pensar o actuar igual a ellos, porque si no es así no son amigos, no caben no entran, pero bueno ya debemos ir entendiendo que la amistad ahora es comercial.
Un golpe de suerte te hace el mejor y un golpe de fracaso te hace inaceptable, así hayas sido muy buena persona siempre te van a señalar si cometes un error.

Son las 10:30 am y llega a mi mente esos que viven del político, viven pescando puestos en cada campaña para tomarse foto con el candidato porque sabe que va a ganar, sube la foto para hacer creer que es la mejor opción de amistad del político, no haya que hacer o hacerse para que llegue a los oídos del político nuevo que él lo adora más que a nadie, que no puede vivir sin él, me da risa y me sorprende que no tenga ni la mínima vergüenza.

Wilmer Gonzales Brito, Chichi Gonzales, como lo llamamos en Uribia, lamentablemente cayó en la trampa de la política e injustamente pagó la culpa de muchos, pero apegado a Dios hoy la vida le ha devuelto otra oportunidad, hubo mucha gente que lo acompañó a él y a su señora sin que nadie se diera cuenta, como cuando gano todo el mundo se tomó la foto con él pero al caer en esta prueba se acabaron las fotos y luego eran con Santos, luego con mi querido y siempre amigo Wielder Curbelo y así sucesivamente, ahora que está libre, muchos nuevamente se toman fotos con él, bueno es entendible en esta sociedad donde la amistad es comercial.

No solo eso ha sucedido con él, también con muchos amigos que hoy están en situaciones difíciles, nadie se acuerda de ellos (kg entre otros) ya no hay fotos, ya no son lo mejor, quienes han pasado por cargos y siguen vivos para pocos y muertos para otros.

Realmente en lo personal me cuesta ser amiga o tal vez a muchos le cuesta ser mi amigo por que deben entender que soy diferente, lo único que me queda es seguir siendo amiga de mí, de lo que soy y lo que puedo seguir aportando desde mi campo político cultural y educativo.

Ah ya son las 11:30 am y empezó a llover, recuerden sean amigos de verdad, no le hagan trampa a la palabra con sus oscuras intenciones, que vuelva el rojo, que vuelva el amor.

Bitácora

Génesis, era simplemente una niña

Por Pedro Conrado Cúdriz

Para una niña es incomprensible, impensable e inimaginable que existan seres humanos como el sujeto de Fundación, Magdalena, aunque existen, en su mente eso sí, personajes de la literatura infantil como Pinocho o Caperucita Roja. Su inocencia no le permite sospechar e incluso intuir la perversidad del hombre de todos los tiempos, ese que tiene el rol de vecino, padre, tío, maestro o desconocido, pero que es capaz de arrancarle el corazón. Quizá por esta misma razón es engañada y manipulada. Además, su fragilidad forma parte de su vulneración esquelética. 

En todo caso, su mayor debilidad es la fragilidad, lo que explica la concepción contemporánea de los derechos humanos aplicados a los niños. Y ni esta percepción los salva del tiburón hambriento de la selva de cemento. Porque ser niño en un país como Colombia es vivir atravesados por la pobreza, por ciudades inseguras, por la violencia intrafamiliar, por el maltrato, el abandono, la guerra, las escuelas lejanas –sí las hay– y la violencia sexual. Y ni hablar de la muerte, ese estado de la nada provocado prematuramente en una vida que quiere tragarse el mundo si la dejan a los dos, tres o nueve años. 

Vivir es la razón de ser de los niños y su inocencia aplica a sus ojos y oídos abiertos, a su sensibilidad adánica, a su capacidad abierta al aprendizaje, a su lucha incierta por no cerrar sus ojos jamás, a su mirada iluminada, a sus pies hambrientos de mundo. Génesis, era simplemente una niña, no era una cosa, era una niña, que soñaba con alcanzar una estrella y ver caer los frutos de un árbol, una niña que tenía una relación profunda con sus muñecas, igual con sus amiguitos del colegio, con el jardín que regaba a diario, con el barrio al que le conocía de memoria sus calles. Era un ser humano como todos los seres humanos especiales, por la edad. Génesis era simplemente una niña y duele palpar todos los días como la enfermedad mental de este país, acaba con la vida de tanto niño, de tanta niña, con tanto hombre especialista en tomar la vida del otro. 

Las cifras informan, pero apenas son números y esas cifras anuales, contadas en los rituales de la prensa, no conmueven ni movilizan a una sociedad adaptada a la pasividad, al chisme noticioso. El nunca más, se repite en una ola de desperdicio, mientras el mundo de los cinturones de miseria se hunde más y más y la locura cubre la geografía mental de la nación. Y los ricos y los capitalistas concentrando más capital, dinero y poder, en tanto la inequidad y la frontera entre pobres y ricos se amplía cada vez que se hace una reforma tributaria. Hasta esta punta de la montaña llega la locura de Colombia.

domingo, 7 de octubre de 2018

La Cultura wayuú a través del tiempo...

La Cultura wayuú a través  del tiempo, intacta y firme


Por Delia Rosa Bolaño Ipuana

5 de octubre, son las 7:30 pm, están cayendo en San  Juan del Cesar, La Guajira, unas cuantas gotas de lluvia y no sé por qué a mi mente e intención me viene a inquietar unas ganas inmensas de escribir sobre la diversidad cultural, tal vez porque Claudia Sierra me escribió para preguntarme algo sobre el tema, realmente no tenía nada escrito sobre esto, con tanto aspectos que escribirle.

Son las 7:45 y podría decir que la variedad cultural en el mundo y en Colombia ha enriquecido las manifestaciones de los diferentes pueblos, permiten que de alguna manera nuestra diversidad cultural se fortalezca a través del tiempo.

En este caso especial quisiera referirme a la cultura wayuú, que no cabe duda en cada época se destaca por sus múltiples riqueza ancestral que la ha  mantenido viva y fuerte por el mismo tiempo.
La cultura wayuú es una etnia que ha resistido una variedad de circunstancias que la hacen fuerte y firme, todo esto la ha motivado a crecer e idearse estrategias de existencia, resistencia y construcción, la creatividad, habilidad e inteligencia del wayuú es sin duda su mayor fortaleza, el wayuú ha permitido cambios significativos que sabe lo hará aún más considerado, permite que esos toques de mejoramiento cultural  prospere su tradición y costumbre según la exigencia del mismo modernismo.

El indígena wayuú ha demostrado que es capaz de adaptarse y adaptar a él cualquier proceso que le permita crecer, podemos conocer casos de personajes significativos dentro de la cultura wayuú en todos los campos, quienes se destacan aportando al bien común de la comunidad guajira y ha permitiendo que su tradición y costumbre permanezca intacta a pesar de comprometerse a entrar en los nuevos procesos, no le teme a lo nuevo, por el contrario, lo considera un reto que lo enriquece y vuelve visible y competitivo ante el mundo.

Podemos destacar a personajes wayuú que han demostrado su capacidad de liderazgo y compromiso social, cultural y moral, que no afirma que, el pertenecer a una cultural ancestral u otra cultura no te hace menos capaz, somos personas todos y desde nuestros orígenes podemos aportar a nuestra sociedad, entendiendo que la variedad es riqueza para los pueblos y los wayuú son una riqueza para Colombia, el wayuú al país le aporta educándose y siendo competente en todos los campos, hoy no solo el wayuú es una etnia que sobrevivió a la colonización y a la conquista, también es un grupo de Colombianos que a pesar de todos los cambios que ha tenido nuestra tierra económica, social, política y educativamente, ellos se han mantenido y aún no tienen cambios que los lleve al olvido o a la desaparición.

Son las 8:19 pm  entre los personajes tenemos a Wielder Curvelo, antropólogo, escritor, representa al wayuú en San Andrés Islas; Yolima Carrillo, Directora Nacional Electoral,  CNE; Hilduara Barliza, Directora Nacional de las Minorías; Laura Andriolis, Gestora Social del Departamento; Estercilia Simanca; Vicenta Siosia; Lindántonella Solano, escritoras wayuú; Claudia Sierra, Periodista wayuú; Sandra Morales, Asuntos Indígenas Departamental; y así muchos wayuús destacados, quienes a pesar de asumir el doble reto de estudiar y capacitarse y hasta adentrase en otras culturas, siguen manteniendo su base, sus orígenes, cada indígena wayuú donde se encuentre tiene una ranchería donde llegar, entre ellos hay muchos que no me alcanzaría este espacio para colocar sus nombres, son todos ellos quienes han engrandecido nuestra cultura.

Otro fuerte del wayuú es su afán por mejor y poder mostrar al mundo sus usos y costumbres, esos que a pesar de todo los procesos de cambios aún se mantienen, se fortalecen y se enriquecen adaptándolos aspectos significativos que al mismo tiempo exige, El festival de la Cultura wayuú, celebrado en la capital indígena de Colombia, Uribía, la tierra que brilla, próximamente su XXX versión, es sin duda una estrategia que enaltece año por año la cultura.

Son las 9:30 pm, es hora de descansar y cuántas cosas me falta por resaltar y destacar de esta bella cultura de  mi Teichon…

miércoles, 3 de octubre de 2018

Concurso de cuento y poesía


CONCURSO ASHAJA (Escribiendo )2018

OBJETIVO: estimular y exaltar a los escritores y poetas Guajiros, de instituciones educativas y comunidad en general, que cumplan con los estándares de las letras.

BASES DEL CONCURSO: un poema de  extensión máximo de 30 versos, inédito y original, no haber sido premiado, ni haber sido finalista en otro concurso.

El Cuento, extensión máximo dos paginas, no haber sido premiado en otros concursos, ni en este, ser inédito y original.

Enviar un solo poema o un solo cuento, seudónimo al final del cuento y adjunto datos del concursante: nombre,  numero de documento, edad y  teléfono, municipio de origen.

DIRIGIDO A: jóvenes, niños y adultos únicamente guajiros o radicados en la Guajira con mas de 5 años, presentará carta que haga constar su permanencia en nuestro departamento.

GÉNERO: Poesía y cuento.

CATEGORÍA: infantil, juvenil y adulta, habrá  primer y segundo puesto en cada categoría y finalistas.

ENTIDAD CONVOCANTE: Fundación Teichon

TEMÁTICA:  Preservación de la cultura o la biodiversidad , debe tener en cuenta estos dos aspectos de nuestro depratamento 

Premio : Diploma, publicación y el premio que estipule los jurados

Inscripción: 1 de de octubre,  cierre:  30 de noviembre del 2018

Abril del 2019 tendremos los nombres de los semifinalistas y en mayo se estarán anunciando los ganadores en el Marco de VII ENCUENTRO INTERNACIONAL LITERATURA AL MAR 2019

Premiacion:

Enviar: trabajos a los correos fundacionteichon@hotmail.com

Por el ojo de la cerradura

¡Gracias, tía Conce, por haber vivido y por seguir viviendo en nuestros corazones! 

Por Tito Mejía Sarmiento

Gracias por enseñarnos a creer en la unión eterna de nuestra familia, en el dominio de la decencia como modo de caerle bien a las demás personas, gracias tía, por acostumbrarnos a brindar un mendrugo de pan al necesitado, gracias por deleitarnos con ese exquisito plato de conejo guisado y boronía que solías cocinar en la semana santa. 

Ahora me parece verte, tía, resolviendo con una facilidad pasmosa cuanto crucigrama caía en tus manos y tu esposo el mono Bibio, tus hijos: Tomás, Arturo, Eustorgio y Renzo solo atinaban a testificar con sus cabezas.

Me parece verte todas las tardes a las seis, sentada en tu mecedora, esperando a que mi madre Eloina o tus vecinas Marlene De La Hoz, Daira Molina llegasen a tu casa para comer mangos que tanto te gustaban, para soltar tu inigualable muletilla: ¡Huéleselo a Fulanita!,¡Huéleselo a Zutanita!, y para remover la intimidad de los tiempos idos, hasta cuando la luna soltara su reverenciada luz nocturnal.

Estoy plenamente convencido, tía Conce, que todas tus acciones tendrán el resplandor de las cosas perdurables, porque hablarán de las horas, días, meses, años que viviste con delectación y por supuesto, con prosperidad. Descansa en paz, tía María Concepción. 

Prohibido olvidarte, tía.
Ninguna avalancha destrozará la recordación,
así  los minutos que estipulan el curso de los  días
a través de  la metáfora del tiempo,
consuman  el acoso de las horas muertas, 
y las palabras  que oprimen el silencio
cuando menos las esperemos, 
en las noches de las ventanas cerradas, sin querer, 
deshabiten la presencia por completo con tu asombro
en una sola determinación hacia la eternidad.
Descansa en paz, amada tía de la calle Granada, 
que yo seguiré en mi intimidad secando lágrimas,
a  pesar de  que otras consideraciones embellecen el luto
sobre la arena pisoteada cuando las oraciones santifican las alturas.

¡Adiós para siempre tía,  María Concepción, la popular Conce!
En este  paisaje terrenal me dejas tu sonrisa inacabable y esa extraordinaria manera de bailar cualquier ritmo, los 31 de cada diciembre. ¡Imposible no dejar caer lágrimas sobre el libro de la vida! ¡Hasta siempre, tía hermosa!¡Hasta siempre, Conce!

Tito Mejía Sarmiento, filólogo, docente y poeta colombiano.